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Gota Diaria 11-09-2025

“No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o que habéis de beber... Mirad las aves del cielo que no siembran, ni siegan, ni recogen... y vuestro Padre Celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? (Mateo 6:25-26)

 

La gente se preocupa por muchas cosas.  Se preocupa por cosas que nunca pasarán, cosas del pasado que no se pueden cambiar, por las críticas que muchas veces no son ciertas, por la salud y por problemas que de todas maneras tienen que enfrentar.  Si el carácter de Elohim que vemos en la Torah, es cierto, y lo es, la preocupación es innecesaria.  La preocupación se ubica entre Elohim y nosotros.  Cuando nos preocupamos estamos diciendo que no confiamos en que Elohim pueda cuidar de los pequeños y grandes detalles de nuestra vida, de las cosas espirituales si, pero no de los detalles prácticos.  La preocupación por lo regular tiene que ver con el futuro, a esto le llamo incredulidad y por experiencia la única cura, es la obediencia.  Dejar de preocuparnos está relacionado directamente con nuestra relación con Elohim, la cual crece lentamente a medida que damos pasos de obediencia, con frecuencia relacionados con cosas que no podemos ver.  Ahora, la gran pregunta es: ¿Por qué te preocupas?  Mantén tu mente hoy más en tu Padre Celestial, quien conoce todas las circunstancias de tu vida y quiere que no te preocupes, sino que confíes en El. 

Gota Diaria 10-09-2025

“Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.  No te ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal” (Juan 17:14-15)

 

Estas palabras son parte de la oración de Yeshua por sus discípulos.  El oró que fuéramos guardados del mal, que fuéramos santificados, es decir separados.  Si de verdad queremos ser discípulos de Yeshua, necesitamos conocer la verdad y obedecerla.  Una vez en Yeshua, nuestros parámetros cambian, aunque estemos en el mundo, no podemos vivir bajo sus parámetros porque ya pertenecemos al Reino de la luz donde hay parámetros diferentes, la Torah.  Puede ser difícil porque el mundo está lleno de cosas que apelan a nuestra vieja naturaleza.  Constantemente a través de los medios, se nos recuerda nuestra naturaleza caída, y si no estamos firmes en Yeshua, podemos sucumbir al materialismo y depravaciones de las que está lleno el mundo o sistema.  Necesitamos vigilar constantemente nuestros linderos.  Las cosas del mundo son muy tentadoras y podemos ser arrastrados fácilmente, y sin darnos cuenta estar enfocados más en nosotros, nuestros gustos e indulgencias, que en nuestro verdadero destino y llamado.  No todo es malo y Elohim nos consciente con deleites de vez en cuando, es cuando esas cosas se convierten en nuestro estilo de vida robándonos la bendición, lo que realmente nos daña, cuando nuestros deseos se convierten en necesidades y nuestro placer es más importante que la verdadera necesidad. 

Gota Diaria 09-09-2025

“Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos” (Proverbios 23:26)

 

¿Alguna vez has luchado con el asunto de darle a Elohim el control de tu vida?  Yo sí.  Entregar el control a otro siempre va en contra de nuestra inclinación y deseo natural.  ¿Por qué entregar el control a alguien que no conocemos ni vemos?   Creemos que eso nos hace vulnerables.  El análisis es correcto si estamos considerando darle el control a alguien en quien no se puede confiar, pues puede abusar de nosotros.  Pero darle el control a YHVH, quien nos creó, quien proclama que jamás nos deja ni abandona, quien no escatimó ni a Su propio hijo, entregándolo para nuestro beneficio, no debe causarnos ningún temor.  Sin embargo, seguimos luchando contra ello, no ya por el temor de entregar el control a alguien desconocido, sino por el hecho que no nos gusta perderlo.  Nos gusta estar en control, nos gusta decidir por nuestra propia cuenta, nos gusta sentirnos dueños y entregarle el corazón a Elohim con todos nuestros deseos, pensamientos, gustos, quiere decir que ya no podemos actuar a nuestras anchas, lo cual puede parecernos mal, pero si nos tomamos la molestia de conocer mejor a Aquel quien nos pide que le entreguemos el corazón, no lo dudaríamos ni un minuto, nos rendiríamos a Él en total humildad. 

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