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Gota de Amor - Noviembre 5/2015

“Por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes” (Génesis 26:5)

A todos los creyentes les gusta escuchar y saber que en Abraham son benditas todas las naciones de la tierra, de hecho, ese es el versículo que citan cuando van a afirmar que son descendencia de Abraham y por consiguiente pueblo de Elohim.  Por supuesto, Israel fue borrado del pacto y la Torah abolida (según ellos).  Génesis 26 narra el momento cuando Elohim reafirma su pacto con Abraham en Isaac y enfatiza la razón por la cual mantiene el pacto – “por cuando Abraham oyó mi voz y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes” – más aún, Elohim sabía que Abraham enseñaría el Camino de YHWH a su descendencia – “Yo sé que mandará a sus hijos después de sí, que guarden el Camino de YHWH, haciendo justicia y juicio…” – Génesis 18:19.  Así que si usted es descendencia de Abraham, guarda la Torah.  Muchos creen que no tienen que guardar los mandamientos, la Torah, dicen que fueron dados a Israel por un tiempo, pero que ahora vivimos bajo la ley del Mesías, la cual según ellos, no conlleva reglas específicas para el creyente, sino que todo debe ser hecho guiado por el amor.  Que el creyente debe actuar motivado por el amor, es incuestionable, pero que no haya reglas para seguir, es totalmente falso.  La Ley de Cristo, como la llaman en el Nuevo Testamento, es el mismo código moral escrito en la Torah, y que Yahushua mismo presentó como el estándar de conducta bajo el cual debe vivir todo seguidor del Mesías.  En otras palabras, la Torah y la ley de Cristo, son sinónimos.  Esta Torah tiene validez para el hombre de hoy – “hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Torah, hasta que todo se hay cumplido” – Mateo 5:17.  ¿Hay aún cielo y tierra? Si.  Entonces la Torah sigue vigente.  Los mandamientos, precepto y estatutos de YHWH están en efecto hoy y son la guía o código de conducta de todo seguidor sincero del Mesías, de todos aquellos que nos consideramos y sabemos que somos pueblo de Elohim y descendientes de Abraham, ya se físicos o por fe.  

 

 

 

Gota de Amor - Noviembre 4/2015

“Ojalá hubiéramos muerto por mano de YHWH en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud” (Éxodo 16:3)

El pueblo en vez de dar gracias por la liberación, empezó a quejarse de las condiciones y empezó a añorar a Egipto, quisieron volver a hacer ladrillos para los monumentos de Faraón.  Añoraron todo el confort de Egipto aunque fueran esclavos, la esclavitud enseguece cuando el pueblo se acostumbra.  “Si Israel no hubiera probado el pan de los Egipcios, no hubieran permanecido allá en exilio, ni los Egipcios los hubieran podido oprimir” – Rabino Hiya, Zohar 2, pp.6ª, 6b. El orgullo y el ego son los ladrillos que construyen fortalezas en nuestra mente.  Nuestra carne solo hace lo que la mente le dice.  Somos esclavos cuando elegimos serlo, se dice que nadie extraña lo que no conoce, así que es ese conocimiento del pecado y de hábitos fuera de los parámetros de Elohim lo que nos esclaviza.  La esclavitud es tan fuerte que perdemos la habilidad de tomar decisiones de acuerdo a la Torah.  Así que si no podemos decidir cómo actuar, es porque somos esclavos de algo, y esa esclavitud nos dictamina como relacionarnos con el mundo y con la gente.  No podemos permitir que Egipto permanezca dentro de nosotros, no podemos añorar la carne y el pan de los egipcios.  Esas ollas egipcias son la religión, hábitos, creencias, percepciones, prácticas, prejuicios, juicios, forma de vivir y enseñanzas que han condicionado nuestra mente para pensar, caminar y hablar como egipcios (sistema).  Esos deseos de volver al sistema, esa pasión y ambición por ser como las demás naciones, son consecuencia de haber comido mucha carne y pan leudado de los egipcios.  “¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?” – Romanos 6:16.  Escojamos ser esclavos de la obediencia para justicia.  

 

 

Gota de Amor - Noviembre 3/2015

“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13-14)

 

En esta parte final del Sermón del Monte, Yahushua se enfoca principalmente en describir las dificultades y vicisitudes del camino de fe y su subsecuente resultado, llegando al Reino de los Cielos.  No es fácil, Yahushua nunca dijo que lo sería, de hecho, al comienzo del Sermón hablo de las persecuciones que sufrirían sus seguidores.  Entrar al Reino es como escurrirse por una puerta angosta. Yahushua da a elegir entre dos opciones, de la misma forma como  YHWH dio al pueblo de Israel en el desierto.  En ese entonces, la oferta fue de entrar o no  a la tierra prometida; hoy la oferta es de entrar o no a la tierra prometida que es – el Reino de Elohim.  “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal… A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición… “– Deuteronomio 30:15 y 19.  ¿Puedes ver la consistencia de las Escrituras?  Elohim no cambia, como tampoco cambia su promesa de la bendición de la herencia.  La promesa hecha a Abraham, Isaac y Jacob de heredar la tierra, fue hecha después a Israel si permanecía fiel y obediente a los vínculos del Pacto.  Y aquí, Yahushua ofrece la misma promesa de heredar la tierra, que aquí llama el Reino de los Cielos, a todos aquellos que entren por la puerta estrecha.  La palabra “estrecha” del G4728 = stenos = estrecha, con obstáculos alrededor.  Los obstáculos que encuentra todo aquel que no quiere vivir una vida de obediencia, o aquel que haya obstáculos en la Torah.   Y la palabra “ancha” del G4116 = platus = plana.  Sin problemas, sin exigencias ni compromiso.  Yahushua dijo: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos” – Juan 10:9.  Todo aquel que entra por la puerta estrecha, en completa obediencia a la Torah, entrará y tomará posesión de la herencia.  “Esta es puerta de YHWH; por ella entrarán los justos” – Salmo 118:20.

 

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