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Gota de Amor - Noviembre 8/2015

“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno  y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro.  No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24-34)

La vida no consiste en el dinero que se tiene, la ropa que se usa, la comida que se come.  La vida está hecha de relaciones personales, de cuidar de otros, es lo mismo que la Torah, es vivir nuestra vida para tener relaciones, primero con Elohim y luego con todos aquellos que Él ponga a nuestro alrededor: familia, amigos, comunidad.  La mentalidad de una persona, o aquello que la preocupa dice mucho de ella.  Si nuestra mente está enfocada en posesiones, nuestro corazón solo buscará acumular, nuestra confianza y seguridad estará en lo que tenemos y Elohim ocupará un lugar secundario en nuestra vida.  Es imposible servir a Elohim cuando estamos tan ocupados con las cosas materiales.  Nuestra mente siempre estará centrada en las posesiones y en el temor de perderlas. Pero cuando nuestra confianza está en Elohim y en la seguridad de que El está en control de las circunstancias, podemos descansar y estar tranquilos aun cuando tengamos escasez de cosas porque sabemos que El nos proveerá de todo lo que necesitamos y teniendo esta mentalidad y sin nada que estorbe nuestros pensamientos y expectativas, lo único que nos queda es el Reino de Elohim y su justicia.  Debemos hacer a un lado toda preocupación y movernos hacía la búsqueda de Su reino y Su justicia; eso es lo que la Torah, los Profetas y los Escritos enseñan.  “Encomienda a YHWH tu camino, y confía en él, y él hará.  Exhibirá tu justicia como la luz, y tu derecho como el mediodía.  Guarda silencio ante YHWH, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades.  Deja la ira, y desecha el enojo; no te excites en manea alguna a hace lo malo. Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en YHWH, ellos heredarán la tierra” – Salmo 37:5-9.  

 

 

 

 

Gota de Amor - Noviembre 7/2015

“Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Elohim… y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí” (Job 19:25-27)

Job después de perder sus hijos, su fortuna y finalmente su salud, expresó su confianza en Elohim con estas palabras, aún dijo: “He aquí, aunque El me matare, en El esperaré” – Job 13:15.  Muchos citan a Job como ejemplo de paciencia, pero yo creo que Job es un ejemplo de confianza y seguridad en YHVH.  Esta experiencia no es única para Job, YHVH dice que El disciplina y prueba a sus hijos.  Todos, quienes portamos en nuestro corazón Su bandera de amor y manifestamos con nuestra vida que somos hijos de Elohim, estamos en la lista de “control de calidad”, todos sin excepción, de acuerdo a Su divina sabiduría, seremos probados.  Unos más otros menos, pero a todos nos da la medida de fortaleza que necesitamos para pasar la prueba, y al final, aunque aporreados estoy segura que salimos más cerca de Elohim y más enamorados de Su divina presencia.  Yo sé que las promesas de Elohim son verdaderas, que El solo demanda de nosotros obediencia a Su Torah y ha prometido que bendecirá nuestra entrada y nuestra salida.  Sé que Su voluntad perfecta se hará en la vida de todos quienes le amamos, sé que todo obra para bien y sé que aunque mi corazón desfallece dentro de mí, mis ojos verán Su gloria.  No es fácil cuando se está en medio de la prueba, pero es lo mejor que Elohim tiene para nosotros en ese momento y debemos con gratitud decir “este es el día que hizo YHVH, me gozaré y me alegraré en él”, aunque sea en medio de mis lágrimas.  Gracias Eterno Elohim por las pruebas.  Gracias porque a través de ellas formas nuestra vida.  Gracias por acercarnos más y más a ti por medio de ellas.  ¡Shabbat Shalom!

 

 

 

 

 

Gota de Amor - Noviembre 6/2015

“Dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santo en luz, el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de Su amado Hijo” (Colosenses 1:12-13)

Al comienzo Elohim le confió a Adán (varón y hembra) el dominio y gobierno de todos los seres vivientes que había creado.  Antes de que el hombre comiera del Árbol del conocimiento del bien y del mal, estaba unido a YHVH y solo era consciente de Elohim, vivía bajo su dominio y expresaba Su paz, gozo y justicia.  El Reino de Elohim estaba siendo manifestado en la tierra así como era manifestado en el cielo.  Pero después que Adán y Eva abrieron los ojos por su desobediencia, al otro mundo que estaba presente en el jardín, empezaron a expresar la naturaleza de dicho reino.  La autoridad que regía Lucifer, sedujo a Eva y a Adán a través de Eva.  Ellos creyeron la mentira que podían llegar a ser como Elohim, si comían del árbol prohibido.  Después de hacerlo, el Espíritu de Elohim abandonó sus corazones y ellos empezaron a ser conscientes de su ser exterior (desnudes – conscientes de ellos mismos).  Sus almas ahora empezaron a alimentarse del reino de las tinieblas y llevaron la naturaleza del “bien y del mal a dar de sus frutos.  En la Torah y a través del Brit Hadasha (Nuevo Testamento) vemos a YHVH continuamente descubriendo la naturaleza de este reino.  Es muy importante que nosotros, como el remanente de Israel, entendamos la naturaleza de este fruto venenoso.  La ignorancia no nos salva de las consecuencias de participar de este reino, el cual es el “poder del pecado”, más aún cuando sabemos que a través del Mesías hemos sido hechos libres de él, y trasladados al reino de la luz y la justicia.  YHVH envió a su amado Hijo, el Mesías Yahushua a destruir el reino de las tinieblas y sus obras.  Profesar creer en el Mesías y seguir participando de las obras de las tinieblas, acarrea sobre nosotros el juicio de Elohim.

 

 

 

 

 

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