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Gota Diaria 29-10-2025

“¿Para qué me sirve dice YHWH, la multitud de vuestros sacrificios?... ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios?” (Isaías 1:11-12)

 

El libro de Isaías empieza pronunciando un juicio sobre la gente en términos de la rutina diaria de adoración en el Templo.  La conexión entre la adoración y vida diaria en el Templo con las relaciones sociales y la vida del creyente es inquebrantable.  Es decir, la adoración no tiene ningún valor si nuestra vida diaria no está conformada a la Torah, si estamos oprimiendo a otros o viviendo una vida incorrecta.  Hoy en día, el creyente fácilmente separa estas cosas, la vida en la iglesia, la adoración y todo el ritual involucrado, incluyendo cultos de alabanza, etc., son una cosa, y su vida diaria, social, laboral, emocional, es otra.  Isaías en este capítulo nos recuerda que el Elohim de Abraham no reconoce tal separación.  La calidad de nuestra adoración como individuos y como comunidad, depende de la calidad de nuestra vida.  El Templo y su ministerio, era el centro de la vida judía y su significado espiritual está explícito en todo el recuento de los Evangelios. Yahushua vio la condición del corazón del pueblo, a través del Templo – “Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del Templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas… Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre, casa de mercado” – Juan 2:15-16. Luego predice la destrucción del Templo, y destruir el Templo era destruir la vida misma del pueblo judío, pero habían hecho del Templo el centro de una vida corrupta y alejada de Elohim, tanto que los sacrificios eran abominación para YHWH. No importa cuánto vayamos al templo, ni cuánto nos postremos y adoremos, todo será abominación a YHWH si nuestra vida no es recta y conforme a la Torah. 

Gota Diaria 28-10-2025

“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a YHWH tu Elohim, y atendiendo a su voz…” (Deuteronomio 3019-20)

 

Supuestamente debía ser simple; estaba toda la Palabra de Elohim, la autoridad y voluntad del Padre para toda la humanidad.  La Torah, el regalo del Eterno YHWH para nosotros, todo un compendio de instrucciones y guía para vivir ahí estaba todo, desde el comienzo hasta el Amen.  Un mensaje básico al que no había que quitarle ni añadirle nada.  Y Elohim nos dice: “Escoge la vida para que vivas”, y ¿qué escogimos?  Denominaciones.  Hay alrededor de 38.000 en el mundo.  Un solo libro y miles de interpretaciones.  Los bautistas, presbiterianos, pentecostales, menonitas, inter-denominacionales, no acabaría.  Todos claman la Palabra como su inspiración, pero, paradójicamente, todos tienen una confesión de fe distinta.  Tan pronto abren las Escrituras, cada uno ve o entiende una cosa diferente.  ¿Es tan confusa la Torah? O ¿el hombre la ha hecho confusa?  No, simplemente la hicieron a un lado y cada uno tomo uno, dos o tres versículos y con ellos formo una nueva corriente o filosofía, un nuevo mover como lo llaman hoy en día.  por ejemplo: hoy en día todo es profético; canto profético, danza profética, palabra profética, un mover profético que no está llevando al pueblo a ninguna parte y que le está dando autoridad a unos cuantos, profetas, de manipular al pueblo por el cual el Mesías murió y pagó.  ¿Dónde está la verdad? ¿Cómo pudo la iglesia desviarse tanto?  Sencillo 1Corintios 1:22 – “Porque los judíos piden señales, y los griegos sabiduría”.   Hoy en día el pueblo anda detrás del que haga señales, o de aquel famoso lleno de títulos obtenidos en seminarios o escuelas bíblicas donde la Torah no es la autoridad sino los textos escritos y editados por aquellos interesados en hacer discípulos a su imagen y semejanza.  Si el Mesías regresara hoy, ¿A cuál iglesia llamaría “su iglesia”?   Selah

Gota Diaria 27-10-2025

“Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobe la faz de toda la tierra” (Génesis 11:4)

 

Aquí podemos ver como los ladrillos de Egipto continuaban pintando el cuadro de mezclar los caminos de Elohim con los caminos del hombre.  Los ladrillos hechos por el hombre y formados mezclando barro con paja y agua, se deterioran y colapsan con el tiempo.  Cuando empiezan a deteriorarse, los albañiles o constructores usan los métodos más modernos para ponerle parches y remendarlos.  Una construcción de piedra, sin embargo, permanece firme con el tiempo, y mientras la construcción de ladrillo se derrumba, la de roca sigue en pie.  Porque, “si fueren destruidos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo? – Salmo 11:3. El Padre Eterno, ha mantenido Su fundamento (Torah) hasta hoy, nada de lo que salió de Su boca para Su pueblo ha cambiado, el hombre podrá seguir poniéndole parches a su doctrina hasta que un día toda esa estructura colapse y solo permanezca lo que ha sido construido sobre la Roca desde el principio.  Para el hombre siempre ha sido de suma importancia el tener un nombre, algo que lo identifique como él quiere, como lo obtenga, carece de importancia, solo quiere el nombre. “Nosotras comeremos nuestro pan, y nos vestiremos de nuestra propia ropa; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio” – Isaías 4:1.  Igual que antes, el hombre sigue comiendo su propia doctrina, vistiéndose se su propia justicia, pero quiere llevar el nombre del Mesías.  Elohim tuvo que destruir la torre de Babel, y vendrá de nuevo y destruirá toda la infraestructura religiosa que el hombre ha creado y limpiará Su nombre. 

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