“Oh YHVH, fortaleza mía y fuerza mía, y refugio mío en el tiempo de la aflicción, a ti vendrán naciones desde los extremos de la tierra, y dirán: Ciertamente mentira heredaron nuestros padres, vanidad, y no hay en ellos provecho” (Jeremías 16:19)
Creo que no hay fuerza cultural más fuerte que la tradición. Ella da identidad a los pueblos y también puede destruirlos especialmente cuando mezclamos el conocimiento de Elohim con la tradición. Mateo 15:3 – “¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Elohim por vuestra tradición?” Esta fue la respuesta de Yahushua cuando los fariseos le preguntaron por qué sus discípulos quebrantaban la tradición. Ya en Su tiempo, el mensaje estaba corrupto por las tradiciones. Es tan fuerte el peso de la tradición, que pone un velo sobre la verdad de la Torah y no pueden verla. Mentira heredaron nuestros padres y mentiras nos han trasmitido. Pero no tenemos por qué quedarnos ahí. Si ellos se conformaron con la basura que heredaron de sus padres y no tuvieron amor por la verdad, es su problema. Tu busca, rompe toda tradición y busca a Elohim y Su Torah. No importa cuántas generaciones atrás vienen con las mentiras que te han enseñado sobre Elohim, busca tú, atrévete a ir más allá y busca la verdad. Elohim te dará una nueva identidad, la identidad de Su pueblo, la identidad de Su Reino, la identidad que da cuando la mente del Mesías sea desarrollada en ti y puedas ver más allá de las tradiciones y mentiras de nuestros padres. Si lo que tus padres te trasmitieron fue por ignorancia o conformismo, es irrelevante en estos momentos, ahora tú puedes buscar por ti mismo(a).
“Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada” (Mateo 26:27-28)
El pacto de sangre era un rito antiguo semítico, y era el pacto más íntimo y sagrado que dos personas podían celebrar. El rito incluía, el acto en que las dos personas involucradas se cortaban la muñeca y cada uno bebía de la sangre del otro, dando a entender que absorbía la vida del otro y que su vida quedaba totalmente rendida y dedicada a aquel con quien hacía el pacto. Desafortunadamente, como han occidentalizado tanto al Mesías, han pasado por alto la importancia de estudiar costumbres semíticas y hebreas las cuales Yahushua usa en parábolas, para enseñar y revelar Su eterno plan para Su pueblo y permitirnos vislumbra la magnitud de Su obra redentora. Cuando Yahushua les dijo a los discípulos que debían beber Su sangre, estaba claramente diciéndoles que tenían que absorber Su vida, si querían tener vida eterna y que, al hacerlo, estaban entrando en los vínculos del pacto y por ende rindiendo sus vidas a Él. El Padre estaba dando Su sangre, en la sangre del Mesías para que todos los hijos de Abraham fueran revividos en “la sangre del pacto eterno”. En la consumación de los siglos, vino al mundo aquel que desde el principio era Uno con el Padre, a ser uno con el hombre y compartir así de la naturaleza de aquellos que estaban sujetos a la muerte, pero que anhelábamos la vida. Yahushua fue la simiente de Abraham, el cumplimiento de la promesa, el Cordero sacrificado desde antes de la fundación del mundo. “Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros” – Juan 6:53.
“Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón” (Efesios 4:18)
La raíz griega de la palabra “entenebrecido”, es el verbo “skotizo” = “privado de la luz”. Describe a aquellos cuya luz les ha sido quitada. YHVH les ha quitado la luz de manera que tropiecen en la oscuridad, son moralmente ciegos, excluidos de la luz de Elohim. ¿Cómo llegaron a esa condición? Pablo nos dice en el siguiente versículo, que fue debido a que endurecieron su corazón hacía YHVH. A veces somos miopes cuando leemos versículos como estos, y no vemos la gravedad de la situación. ¿Hay vida fuera de la luz de YHVH? No. ¿Puede alguien conocer verdaderamente la vida si ha sido excluido de la luz de YHVH? No. ¿Se le puede enseñar moral a alguien que se rehúsa a escuchar la voz de YHVH? No. ¿Puede el esfuerzo humano rescatar al mundo de la degradación y depravación en la que se encuentra? No. Pablo dice “que el ciego guía al ciego”. No hay esperanza de ver, hasta que la luz de YHVH brille en la oscuridad y aquellos que no quieren abrir los ojos, jamás verán la luz. Si usted está por mucho tiempo en un lugar oscuro, se dará cuenta que la luz hiere. Se restregará los ojos porque la luz hiere. Algunas veces la luz hiere tanto que la gente prefiere volver a la oscuridad. Prefieren tropezar ciegamente que ver con dolor. Duele cuando la luz de YHVH revela nuestro pecado, pero es mejor soportar el dolor y ver, que vivir en la oscuridad.
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