“No hay sabiduría, ni inteligencia, ni consejo, contra YHVH. El caballo se alista para el día de la batalla; mas YHVH es el que da la victoria” (Proverbios 21:30-31)
Cuando Elohim sale a la batalla, no hay plan ni estrategia humana que pueda tener éxito contra El. Desde la caída del hombre, Satanás ha planeado y guerreado contra el Mesías, y ha llevado a la humanidad al fondo de la depravación y el pecado, en su afán por separarlo de YHVH. Pero la conclusión final de la historia está asegurada, porque Yahshua personalmente venció a Satanás en el madero. El hombre puede hacer lo que quiera para promover sus propias habilidades y hacer de el mismo un objeto de adoración, pero todo lo que hace para declararse sabio, solo prueba lo tonto e insignificante que verdaderamente es. El Salmo 19 dice: “Los cielos declaran la gloria de Elohim”, todo el universo está en Sus manos. El hombre puede ignorar los mandamientos de Elohim, como lo ha estado haciendo por años, puede acumular riquezas, poder y conocimiento humano, puede creer que es suficiente y no necesita de Elohim, pero un día pueblos y gobiernos serán llamados a cuenta y aquellos que han ignorado a Elohim y han despreciado Su Torah, querrán esconderse de vergüenza cuando se den cuenta de lo que han hecho y del juicio que han traído sobre ellos mismos. Demos gracias a Elohim por la victoria que nos ha dado en Yahshua, démosle gracias por Su misericordia al revelarnos Su gracia, Su Torah y por hacernos parte de Su pueblo.
“Este es el día que hizo YHVH; nos gozaremos y alegraremos en él” (Salmo 118:24)
Tener esta palabra impresa en nuestro corazón, estar seguros de ella y hacerla vida en nosotros, cambia por completo nuestra vida. Cuando estamos seguros que este es el día que YHVH hizo para mí y que debo gozarme en él, dejo de quejarme, de molestarme o desesperarme por las cosas que pasen durante el día, porque sé que El lo ha permitido para mi bien, lo entienda o no. Frecuentemente nos perdemos de las cosas lindas de la vida por no mirar el día como una bendición de YHVH. Nos perdemos de una sonrisa, de un abrazo, de ver la belleza que hay a nuestro alrededor, de la lluvia que aparentemente es tan molesta pero que sin ella sería imposible disfrutar de tan maravillosa naturaleza. El día que YHVH hace para nosotros trae todos los implementos necesarios para gozarnos en él. Trae la porción de amor, de tolerancia, de fe, de compasión, de paz, de seguridad, necesarias para vivirlo a plenitud, aun en medio de dificultades. Detengámonos un poco y disfrutemos de esa flor que está brotando, de los pajaritos que nos despiertan con su canto y aprendamos de ellos, que madrugan a alabar a Elohim por ese nuevo día. Disfrutemos de nuestra familia, hoy en particular hagamos algo que marque la diferencia en la vida de alguien. Y no olvidemos que: “Este es el día que hizo YHVH, y debemos gozarnos en él”.
“Pues no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh YHVH, tú la sabes toda” (Salmo 139:4)
Elohim nos conoce tanto que sabe exactamente cómo vamos a responder en determinada situación. No está dictándonos que decir o hacer, simplemente nos conoce y por consiguiente, sabe como reaccionaremos en cada circunstancia de la vida. El no solo está cuidando de nosotros, El disfruta hacerlo y vigila cada uno de nuestros movimientos y como un Padre amoroso cuando nos equivocamos, permite que la luz de Su Esencia penetre profundamente en nuestro corazón y nos revele la verdad de nuestra falta y nos guía al arrepentimiento y a la reconciliación con El. Nos conoce tan íntima y profundamente que no podemos esconder de Él ni el más mínimo pensamiento. Toda nuestra vida está rodeada de Él, de su amor, de Su misericordia, de Su protección. ¡Gloria a Elohim por su maravillosa presencia en nosotros¡ Saber que sin importar lo que somos El está pendiente de nosotros, nos hace estar más agradecidos y humillados ante El en adoración. Nada es comparado con el gozo de saber que el Padre Celestial está a nuestro lado, que en circunstancias adversas cuento con la mano poderosa de mi Hacedor para sacarme de la situación en que me encuentre. Pero lo más maravilloso de todo, es saber que no debo temer a las circunstancias ni al futuro, porque todo está en Sus manos.
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