“YHVH no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero YHVH mira el corazón” (1Samuel 16:7)
Cuando YHVH encomendó al profeta Samuel ir a ungir al próximo rey de Israel de entre los hijos de Isaí, éste quedó impresionado con la apariencia de Eliab y YHVH le advierte a Samuel, no dejarse impresionar por lo que veían sus ojos – “No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura” – porque YHVH se deleita en escoger al menos probable, al que el hombre no escogería, al que el líder religioso desecharía, al humilde que tiene un corazón sumiso y dispuesto a dejarse moldear, a poner su vida en las manos del Divino Alfarero. En el sistema la gente está más preocupada por preparar su cuerpo lo mejor posible para ser aceptados dentro del círculo que puede darle más estatus, pero no preparan su corazón para presentarse ante Aquel que conoce hasta lo más íntimo de nuestro corazón – “El ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera” – 1Timoteo 4:8. Finalmente, debemos aprender que así como YHVH no juzga basado en las apariencias, nosotros tampoco debemos hacerlo. No emitamos juicios, ni opiniones basados en las apariencias, nuestro estándar tanto personal como para los demás, es la Torah.
“No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Elohim y con los hombres y has vencido” (Génesis 32:28)
Jacob fue implacable durante esta lucha y su perseverancia le cambió profundamente para siempre, de muchas formas. Fue herido y caminó cojo el resto de su vida, como una señal de la debilidad humana y su dependencia de YHVH. Se le dio un nuevo nombre, y con él, su identidad como príncipe de Elohim. ¿Cuántas veces las crisis y dificultades son usadas por YHVH para acercarnos a Él? La transformación interior que puede llevarse a cabo cuando pasamos por estas batallas y dejamos a YHVH obrar en nuestra vida es tan grandiosa, y solo Él sabe que esa es la única manera de llevarnos al punto donde Él puede moldearnos. El fruto y la bendición que puede resultar de esa lucha, es maravilloso. Y el poder estar tan cerca de YHVH así sea a través del dolor, con seguridad nos cambiara para siempre. Así, que si estás en medio de la lucha, no la dejes pasar hasta que recibas la bendición, el cambio y la victoria.
FELIZ SHEMINI ATZERET
ULTIMO GRAN DIA
“El octavo día tendréis santa convocación, y ofreceréis ofrenda encendida a YHVH; es fiesta, ningún trabajo de siervos haréis” (Levítico 23:36)
La fiesta del octavo día es llamada “Shemini Atzeret” en hebreo. El octavo día también es el primer día de la siguiente semana ya que las semanas tienen siete días. Es un nuevo comienzo – “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueve tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento. Más os gozaréis y os alegraréis para siempre… “– Isaías 65:17-25. La cosecha ha sido recogida, toda iniquidad y transgresión ha sido juzgada en el día del juicio y la justicia eterna ha sido implementada. Se ha completado un ciclo y el plan de nuestro Eterno Elohim nos trae algo nuevo y majestuoso. Pero este nuevo comienzo requiere lluvia, lluvia del Ruaj Hakodesh para producir una nueva cosecha. “Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi Palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” – Isaías 55:10-11. Y EL ESPÍRITU Y LA ESPOSA DICEN: VEN. Y EL QUE OYE, DICE: VEN. Y EL QUE TIENE SED, VENGA; Y EL QUE QUIERA, TOME DEL AGUA DE LA VIDA GRATUITAMENTE.
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