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Gota Diaria 10-11-2025

“José, pues, conoció a sus hermanos; pero ellos no le conocieron”. “Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos a mí.  Y ellos se acercaron.  Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto” (Génesis 42:8 y 45:4)

 

Todos conocemos la historia de José como fue vendido por sus hermanos, puesto en la cárcel, luego interpreta los sueños del Faraón y a raíz de eso es exaltado como gobernador de Egipto.  José termina vistiendo como un egipcio y lo más increíble y a lo que quizás no prestamos mucha atención, es al hecho que Faraón cambió el nombre hebreo de José por el nombre egipcio de: Zafnat-panea lo cual hizo aún más difícil que sus hermanos lo reconocieran.  José era para ellos un egipcio más.  José es sombra y tipología del Mesías quien en manos de la cultura greco-romana ha sufrido la misma transformación.  Cuando el mensaje del evangelio llegó a los dispersos en Grecia, los judíos helenos ya contaminados con el paganismo de la región, consideraron que era mejor presentarle a los gentiles un Mesías parecido a ellos e inician la transformación que termina con Roma cambiando Su nombre, hasta el punto que hoy en día, decirle a los creyentes que Yeshua es hebreo, que vivió como hebreo, que cumplió los mandamientos como hebreo y la única manera de entender Su mensaje es conociendo las raíces hebreas de la fe, es una total herejía.  La transformación que Grecia y Roma le hicieron al Mesías fue tan perfecta, que no debe sorprendernos por qué los judíos no lo reconocen.  Pero pronto vendrá de nuevo y dirá como dijo José a sus hermanos: “Mirad mis manos y mis pies, que YO MISMO SOY” – Lucas 24:39.

Gota Diaria 09-11-2025

“Quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente” (1Pedro 2:23)

 

En algún momento u otro de la vida, todos de alguna manera somos acusados falsamente por amigos, familiares o simples conocidos quienes nos juzgan erróneamente.  Cuando esto sucede nuestra tendencia o tentación es de retaliar y defendernos.  Nuestra actitud por lo regular, es totalmente opuesta a la de Yahshua, quien en sus horas más oscuras cuando era escarnecido, insultado, escupido, nunca respondió ni se defendió.  El confió toda Su causa al Padre quien es el juez justo.  Yahshua advirtió a sus discípulos sobre la hipocresía de juzgar a los demás.  La línea entre el juzgar y discernir es muy angosta, pero demasiado significativa.  El discernimiento es un don del Ruaj Ha Koddesh y debe usarse sabiamente.  El juzgar es una característica del hombre y por lo regular, más común en aquellos con espíritu de religiosidad que no conocen el amor de Elohim, sino la inflexibilidad de la auto-justificación.  Cuanta angustia nos ahorraríamos si nuestra actitud fuera como la del Maestro a quien profesamos seguir.  Igual que Yahshua, debemos siempre encomendar nuestra causa al Padre.  No importa lo que la gente diga de nosotros, solo pueden dañar nuestra reputación, pero Elohim está más interesado en nuestro carácter que en nuestra reputación.  Nuestro carácter es lo que realmente somos frente a aquel que juzga los pensamientos y actitudes del corazón. 

Gota Diaria 08-11-2025

“Ve y di a David mi siervo: Así ha dicho Yaweh: Tú no me edificarás casa en que habite… Te hago saber, además, que Yaweh te edificara casa” (1Crónicas 17:4 y 10b)

 

Edificar casa para los hebreos era: engendrar hijos / construir una familia.  David quería construirle casa a YHVH, pero El dijo: “No he habitado en casa alguna desde el día que saqué a los hijos de Israel hasta hoy; antes estuve de tienda en tienda, y de tabernáculo en tabernáculo” – 1Crónicas 17:5. Elohim sabía el problema que sería que el hombre empezara a construir casas, templos para El, sabía de la tendencia del corazón humano hacia la idolatría, sabía que el hombre siempre termina adorando la creación y no al Creador.  El no estaba interesado en casa para habitar, sino en construirle a David casa y se lo hace saber a través del profeta Natán, pero la casa que Elohim le construiría a David, no sería un sitio para habitar sino una descendencia que siempre estaría en el trono de Israel y a través de la cual vendría el Mesías. Cuando Yeshua es engendrado en María, Elohim empieza a construirle casa a David.  “He aquí Yo y los hijos que Elohim me dio” – Hebreos 2:13.  Mucho antes de que existieran edificios con paredes y techos, una casa era una familia. El hombre había estado construyendo casas de la forma antigua por mucho tiempo, en 9 meses llegaba un nuevo miembro y la casa crecía.  Pero después llegó alguien confundiendo todo y empezó a construir casas de ladrillo para que habitara la otra casa.  El templo fue destruido para que la verdadera casa entendiera que lo que sostiene la casa no son los ladrillos, sino el fundamento puesto por Elohim, Yahshua y Su Tora. ¡ Shabbat Shalom ¡

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