“Sus caminos notificó a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras” (Salmo 103:7)
Cuando Adán y Eva pecaron, YHVH los echó del paraíso llamado Edén. Ellos empezaron a deambular en busca de redención en un desierto de separación producido por su pecado. Esa búsqueda, los llevó más lejos de YHVH y de esa anhelada redención. Elohim sabía que eventualmente Él tendría que buscar al hombre y enseñarle el Camino de nuevo. Cuando Elohim saca a Israel de Egipto, lo lleva al Sinaí para mostrarles su destino. Allí se revela a ellos y les presenta una alternativa, un estilo de vida que les daría esperanza y los guiaría a la vida eterna, a una comunión con su Creador. Les dio un propósito, un destino. YHVH les dio un trabajo para hacer, debían construir un tabernáculo, un lugar de descanso, de sanidad, de limpieza, de íntima comunión con El. Tal vez el pueblo no se dio cuenta que ese tabernáculo sencillo, era su esperanza, era el camino de regreso al paraíso. Fuera de ese tabernáculo, había calor, había un desierto desolador lleno de serpientes, escorpiones y los temibles Amalecitas. Dentro del tabernáculo estaba la redención, la limpieza, la vida, el alimento, todo lo que los guiaría a la presencia del Elohim de Israel – era la sombra de la Nueva Jerusalén. David lo entendió y dijo: “Sus caminos notificó a Moisés”. David sabía que ese tabernáculo, cuyo modelo le fue mostrado a Moisés en el Monte, era el Camino de YHVH. La historia de los hijos de Israel es tu historia y la mía. Es ambas, la historia antigua y la nueva, es una historia eterna. La necesidad del hombre, y el mensaje de redención, es el mismo ayer y hoy. El plan que Elohim le dio al pueblo de Israel en el desierto, es el mismo que nos da a nosotros hoy. El tabernáculo (Yahushua) sigue en pie, el Camino que el pueblo de Israel no encontró en ese entonces, ha sido delineado en Yahushua y abierto para todos hoy.
“Venid, adoremos, y postrémonos; arrodillémonos delante de YHVH nuestro Hacedor” (Salmo 95:6)
Hoy en día parece que el tiempo no nos alcanzara para nada. Hay tanto que hacer, tanta gente espera por nosotros, el hogar, los hijos, el trabajo, etc., pero en medio de tanta actividad física YHVH quiere que reconozcamos que Él está ahí cerca de nosotros, que las actividades físicas no tienen por qué desconectarnos de Él, que vivir en Yahushua significa, dormir, comer, caminar, trabajar y aun adorar en El, por El y para El. La vida del creyente no es una vida sistematizada, igual a la de cualquier individuo, con unos cuantos momentos diarios de oración. NO. La vida de quienes seguimos al Mesías es una vida llena de emociones, llena de vivencias divinas, una vida bajo parámetros diferentes, donde pensamos, actuamos y adoramos bajo esos parámetros. Estamos llamados a ser separados. Nuestra vida diaria debe ser una continua adoración, reconociendo al Padre como único dador de toda buena dádiva y todo don perfecto. Pero aun viviendo en una continua adoración y reconocimiento de nuestro amado Salvador, debemos sacar momentos para estar a solas con El, en intimidad con El, donde yo le adoro y El me ama, donde yo me postro ante su presencia, derramo mi corazón ante El, y El me consuela, fortalece y unge para toda labor y misión. Venid adorémoslo.
“El que quiere hacer la voluntad de Elohim, conocerá si la doctrina es de YHVH, o si hablo por mi propia cuenta” (Juan 7:17)
La palabra quiere en griego = Thelo = escoger / desear. Sabemos que el conocimiento espiritual está basado en la obediencia, no en la educación. Yahushua dijo que conoceríamos las cosas de YHVH cuando hiciéramos Su voluntad. Todo el estudio del mundo no nos hace espirituales. Los Escribas y Fariseos pasaban años estudiando, y no entendieron nada sobre el plan de YHVH. Usted puede tener muchos títulos, diplomas, ser teólogo, todo el conocimiento humano que quiera, y nada de eso lo hace espiritual. Ser espiritual solo se obtiene obedeciendo la Torah, haciendo la voluntad de YHVH. Andar en el espíritu, es andar en el Camino de la Torah. Nuestra cultura cree que la educación es la solución a todos los problemas de la humanidad, que podemos parar la propagación de enfermedades, salvar el planeta, obtener la paz, todo con programas educativos, pero al final verán que nada de eso funciona, porque el problema no es lo que está pasando en mi cabeza, sino en mi corazón. Ningún cambio se llevará a cabo, hasta que estemos dispuestos a obedecer a YHVH. No hay ni un solo mandamiento en la Torah que diga: “habla el camino correcto” o “piensa el camino correcto”. La Torah dice: “Andad en todo el Camino que YHVH vuestro Elohim os ha mandado” — Deuteronomio 5:33. Obediencia es hacerlo ahora. Si su vida no está llena de la presencia de YHVH, tal vez fue que dejo de andar por el Camino.
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