“Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: Bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto” (1Reyes 12:28)
El rey Jeroboam fue quien reinó sobre las diez tribus del reino del norte, cuando una vez muerto Salomón el reino se dividió. Las Escrituras narran como no solo hizo becerros sino que también cambio las Fiestas de Elohim y puso sacerdotes como él quiso. “Sacrificó, pues, sobre el altar que él había hecho en Bet-el, a los quince días del mes octavo, el mes que él había inventado de su propio corazón, e hizo fiesta a los hijos de Israel” – 1Reyes 12:33. A partir de Jeroboam, el reino del norte se apartó de Elohim y empezó a adorar dioses que no conocía en fechas que Elohim no había establecido, quebrantando así la Torah. “No añadiréis a la palabra que Yo os mando hoy, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de YHVH vuestro Elohim que Yo os ordeno” – Deuteronomio 4:2. Este fue el comienzo de lo que tenemos hoy en día en las iglesias. Cuando el Mesías vino, restauró el Camino, la Torah, pero dos siglos más tarde los líderes, llamados hoy “padres de la iglesia” hicieron lo mismo que Jeroboam y cambiaron el Camino de Elohim inventado fechas y días no establecidos por YHVH y, han desviado al pueblo de Elohim a adorar lo que no es y a observar lo que Elohim no ha mandado. No añadiréis y no disminuiréis. La orden fue bien clara, pero hoy enseñan al pueblo cosas inventadas de sus propios corazones o interpretaciones particulares de las Escrituras. “Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, anda por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda” – Isaías 30:21. Pidámosle a YHVH que agudice nuestros oídos para poder escuchar su guía e ir por Su Camino.
¡Apártense de mí, transgresores de la Torah!” (Mateo 7:22-23 – Biblia Kaddosh)
En la Biblia Reina Valera dice: “hacedores de maldad”. La palabra maldad usada en el texto, viene del Griego 458 = Anomía = violación o transgresión de una ley o instrucción. En 1 Juan 3:4 dice que pecar es transgredir la Torah. Esta es una advertencia clara para quienes van tras las señales y milagros. En Daniel también nos advierten que los milagros y señales hechos por el inicuo pueden engañar aún a los escogidos. No todo milagro o señal proviene de Elohim, no todo el que dice Señor, Señor entrará al Reino. Muchas congregaciones hoy en día se enfocan en las señales y manifestaciones sobrenaturales y aquel que no tenga una relación íntima y real con Elohim, que no conozca Su carácter, que no obedece la Torah, sino las reglas establecidas por una denominación, puede ser engañado. “Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Elohim; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo” – 1 Juan 4:1. Es bueno ver señales, ser sanado y liberado, pero si esa es la única razón que te lleva a buscar de Elohim, eres un candidato(a) potencial para ser engañado. Yeshua dijo que Sus ovejas conocían Su voz y le seguían, pero no siguen al extraño sino que huyen de él.
“Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice nuestro Elohim” (Isaías 40:1)
No hay ni un solo momento de tribulación en la vida de un creyente que pone toda su confianza en YHVH, en que no sea consolado y fortalecido por el Padre Celestial. Las Escrituras nos dice en 2Crónicas 16:9, “los ojos de YHVH contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con Él”. El todo lo sabe, todo lo ve, conoce hasta el más mínimo detalle de la vida de sus hijos. A través del Ruaj (Espíritu Santo) nos trae palabras de consuelo y paz, llena nuestro corazón de confianza y quita todo temor. Otras veces nos consuela a través de personas que nos dan una palabra de aliento suficiente para llenarnos de valor y confianza, o un abrazo que lo llena todo y nos hace sentir seguros de que El está en control. No importa como lo haga, lo importante es saber que el Príncipe de Paz obra a nuestro favor y está ahí en el momento que lo necesitamos. Obvio que no siempre es fácil, y El dijo que en el mundo tendríamos aflicciones, pero también prometió nunca abandonarnos ni desampararnos. Hagamos como dice 1Pedro 5:7, “echemos toda nuestra ansiedad sobre el porqué el tiene cuidado de nosotros”.
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