“Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca” (Mateo 7:25)
Construir una casa no es asunto de novatos, hay que tener conocimientos por eso necesitamos un perito arquitecto. Lo más importante son las bases. Estas deben ser lo suficientemente firmes para soportar el peso de la casa e impedir que cualquier desastre dañe su estructura o la derribe. Es bastante evidente, mucha gente hoy en día no tiene bases bien fundamentadas para entender el Reino de Elohim, por eso vemos a muchos que siguen sufriendo por heridas del pasado sin poder recibir el poder sanador de Yahushua, y reparar un edificio con bases malas, es bien difícil, es mejor pedirle a Elohim que haga algo nuevo con bases firmes que soporten las tormentas que enfrentamos en la vida. Si los principios del Reino, tales como: las consecuencias de la caída del hombre, la realidad de la obra de Satanás, la obra redentora del Mesías, Su poder sanador, transformador y la obra purificadora del Ruaj Ha Kaddosh (Espíritu Santo), fueran enseñados a todos desde niños, tendríamos bases firmes y estaríamos equipados para todo lo que se presente en la vida, seríamos más efectivos en nuestro servicio en el Reino, y el enemigo estaría desarmado ante el señorío del Mesías establecido en nuestras vidas. ¡Sabbat Shalom ¡
“Fíate de YHVH de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia” (Proverbios 3:5)
La palabra prudencia no es la correcta traducción en este versículo, la palabra en hebreo es: Biynah que significa: entendimiento / conocimiento. Debido a que la desobediencia infecta la capacidad del hombre para percibir la diferencia entre el bien y el mal, es infructuoso tratar de separar el bien y el mal basados en nuestra propia colección de experiencias. Nuestro pensamiento es defectuoso. Necesitamos una guía segura y confiable. Salomón nos dice en este proverbio, que no dependamos de nuestro propio conocimiento, sino que dependamos de la guía de YHVH. El discernimiento divino nunca falla, así, que, mientras permanezcamos en el Camino de la Torah, no podemos equivocarnos. La mayoría de la gente dice saber lo que es bueno y lo que es malo. Pero se nos ha instruido a resistir la tentación de caer en línea con el discernimiento de los hombres. Sabemos a donde nos lleva. Cuando no hay autoridad, la opinión de cada hombre se convierte en la próxima verdad. YHVH no nos ha dejado en un desierto moral. El nos dice claramente lo que es bueno y lo que es malo. Por eso es que debemos depender de El completamente en todo y para todo. Nuestra tendencia natural, es optar por el pluralismo que le permite a todos proclamar discernimiento. Nos gustaría hacer lo que queremos. Pero el gobierno Divino no permite esta moralidad múltiple. Hay un Camino recto y estrecho. Puede que no sea fácil de seguir, pero todo lo que tenemos que hacer es confiar en YHVH y obedecer.
“El niño Samuel continúo ministrando a YHVH bajo la dirección de Elí. Ahora bien, en aquellos días YHVH raramente hablaba, y no había visiones definidas” (1Samuel 3:1 – Biblia Kaddosh)
Los días del sacerdote Elí, fueron días muy duros. Elí había fallado en enseñar a sus hijos el Camino de YHVH – “Los hijos de Elí eran hombres impíos y no tenían conocimiento de YHVH” – 1Samuel 2:12. Así que si el sacerdote era negligente con su propia casa ¿qué podemos esperar con el pueblo que ya estaba acostumbrado a ir tras dioses ajenos y costumbres paganas? Le costó mucho a Israel asumir la identidad de ser el pueblo de Elohim. Lo triste es que hoy también escasea la Palabra (Torah) de YHVH. Hay muchas corrientes y doctrinas, pero la mayoría están contaminadas con costumbres paganas igual que antes. El pueblo de nuevo se contaminó con los pueblos vecinos y sus costumbres paganas (sistema). No ha podido asumir y adoptar la identidad del pueblo de Elohim. No ha entendido que ser Su pueblo implica ser Kaddosh (separado). Que hay límites bien demarcados para el pueblo de Elohim y constantemente los violan y traspasan los linderos establecidos por Elohim. No hay visión definida de YHVH. La mayoría de los profetas hoy en día han malinterpretado la función del profeta que es de volver el pueblo a la Torah y se han dedicado a profetizar de su propio corazón lo que desean para su grupo particular, solo quieren complacer la comezón de oír cualquier cosa que tiene el pueblo. Pidámosle a YHVH que nos dé la sabiduría y la valentía para proclamar Su Torah, a tiempo y fuera de tiempo, para que no escaseé.
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