“A estos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disoluciones, y os ultrajan” (1 Pedro 4:4)
Cuando estábamos fuera de los vínculos del pacto, del Reino de Elohim, porque rechazamos Su Torah (Yahushua), nuestra desobediencia se revelaba así misma en las elecciones que hacíamos. Andábamos con gente diferente, perseguíamos objetivos distintos, teníamos valores que en realidad no tenían ningún valor, sino que eran pura basura, pero creíamos que éramos lo máximo, que sabíamos para donde íbamos, y que todo lo podíamos. Todos alrededor nuestro pensaban igual e iban tras lo mismo. Pero un día, YHVH quitó el velo de nuestros ojos y pudimos ver y sentir el verdadero olor de nuestra vida. El hedor nos enfermó. Nunca habíamos necesitado a Elohim, pero cuando respiramos la realidad, nos dimos cuenta de que necesitábamos cambiar de vida. YHVH también los sabía por eso quito el velo de nuestros ojos. Ahora nuestra vida es diferente, no hay manera de volver atrás, vamos en dirección contraria a lo que hacíamos. Pero los antiguos amigos, los lugares que frecuentábamos, no entienden porque ya no andamos en las mismas alcantarillas, comiendo del basurero del mundo. Oramos para que todos aquellos que hicieron parte de nuestra antigua vida, puedan ver la luz y salir y disfrutar de la verdadera libertad que so YHVH puede dar.
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