“Nabab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de YHVH fuego extraño, que él nunca les mandó. Y salió fuego de delante de YHVH y los quemó, y murieron delante de YHVH” (Levítico 10:1-2
Muchos hoy en día quieren adorar, servir, seguir y orar a Elohim a su manera. De acuerdo al antiguo eslogan de Burger King “hazlo como quieras”. Sus intenciones pueden ser buenas, pero sus métodos no están en línea con los de Elohim. Nabab y Abiú, los hijos de Aarón, eran buenos chicos, amaban a Elohim y habían sido consagrados junto con su padre para el servicio a YHVH, y como muchos hoy, sus intenciones probablemente fueron buenas, pero su historia quedó grabada en las Escrituras como ejemplo para nosotros de que las buenas intenciones no son suficientes. Elohim tiene establecido un orden, y es a la manera de Él, o no hay manera. Ninguno de nosotros tiene el derecho de decidir como servir a Elohim. Nadie tiene el derecho de intentar “mejorar Su plan o Su Torah”. Este fue el pecado de Nabab y Abiú y les costó la vida. En toda la historia de la humanidad, solo ha habido UNA revelación de Su voluntad y Su Camino – en el Monte Sinaí, al pueblo de Israel. Tratar de cambiar algo en la Torah, o reemplazar algo en Su palabra por nuevas ideas o teologías, no importa cuán maravilloso parezca el seguirlas, sigue siendo hoy, el pecado de Nabab y Abiú. Tal vez no vean un rechazo y castigo inmediato como en el caso de los hijos de Aarón, pero tarde o temprano, el día de ajustar cuentas llegará para todos aquellos que han tenido la osadía de “alterar” la Torah y el plan de Elohim, o en alguna forma denigrar de la Torah llamándola; incompleta, obsoleta o irrelevante. La Torah, es la Palabra Eterna de Elohim, y como escribió el Salmista; “Para siempre, oh YHVH, permanece tu Torah (Palabra) en los cielos” – Salmo 119:89. En su inquebrantable llamado a una vida de obediencia, la Torah no da cabida para que cualquiera, individualmente “invente” su propia práctica religiosa para servirle a “mi manera”. Con YHVH es a Su manera o no hay manera. El nos dio un Manual de funcionamiento completo para saber qué hacer en caso de, para saber cómo adorarlo, servirle, que guardar y de que abstenernos. Oremos para que no seamos hallados presentando fuego extraño delante de YHVH.
“No añadiréis a la palabra que yo os mando, ni disminuiréis de ella, para que guardéis los mandamientos de YHVH vuestro Elohim que yo os ordeno” (Deuteronomio 4:2)
No añadir significa no adicionar nada a la palabra, y no disminuir significa no quitarle a la palabra. Tanto el judaísmo como el cristianismo le fallaron a Elohim en esto. Por alguna razón los rabinos entendieron que “no añadir ni disminuir” significaba: añadir, añadir y añadir. Según ellos la ley oral es la que explica la Torah. Ellos tomaron la Torah y empezaron a añadirle mandamientos y tradiciones inventadas por ellos. Por ejemplo: donde la Torah dice “Acuérdate del día de reposo para santificarlo” – Éxodo 20:8. Ellos añadieron: No se puede; escribir, encender las luces, conducir, contestar el teléfono en el día de reposo y tampoco se puede sanar un enfermo, esa fue la confrontación que tuvieron con Yahushua. Y así con todos los mandamientos. Los rabinos actuales son los fariseos del tiempo del Mesías y tanto en ese tiempo como ahora, han hecho un buen trabajo poniendo sobre los creyentes, cargas que ni ellos mismos pueden llevar. El cristianismo por el contrario, cree que Deuteronomio 4:2 “no añadir ni disminuir” significa: quitar, quitar y quitar. Es decir, ellos toman la Torah y le quitan, le quitan y le quitan. ¿Cómo lo hacen y qué justificación tiene para ello? Simple, tienen algo llamado “la era de la ley y la era de la gracia”. Dicen que YHVH dio esa Torah a otra gente y solo hasta la muerte del Mesías, que después de ahí, la ecuación matemática de la Torah de “no añadir ni disminuir” cambió y ahora significa: quitar, quitar y quitar. Deshacerse de todo menos los interiores (lo esencial). Es decir, si solo usas la ropa interior (lo esencial de la Torah… el AMOR) ya estás cubierto. Entonces, cuando leen en la Biblia que Yahushua murió en el madero, ellos entienden que en ese momento ya pueden deshacerse de: no guardar el día de reposo, no observar las fiestas, y el Tanaj (Antiguo Testamento) lo pueden tirar a la basura, es obsoleto, no aplica. Bueno… los salmos son lindos para leer y obvio, Malaquías 3:6-12 es uno de esos “esenciales” de los que no nos podemos deshacer. No añadir ni disminuir significa: No añadir ni disminuir.
“Acordaos de la Torah de Moisés mi sirvo, al cual encargue en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel. He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de YHVH, grande y terrible” (Malaquías 4:4-5)
Malaquías fue el último profeta, el que antecedió a los 400 años de silencio. Elohim guardo silencio por 400 años, no hay registro de palabra de YHVH durante todo ese tiempo, pero El hace la promesa de que antes del Día Grande y Terrible de YHVH, enviará al profeta Elías quien hará volver al pueblo a Elohim. Así como la función del sacerdote es la de enseñar la Torah, la del profeta es y será hasta el fin de los tiempos, la de volver al pueblo a Elohim. La función del profeta jamás ha sido la de agorero o adivino, ni de tarotista repartiendo bienes y prosperidad a granel en la congregación, como lo tienen hoy en día. El profeta es enviado para volver al pueblo a Elohim y restaurar la Torah; si el pueblo persiste en su pecado, el profeta debe advertirle de las consecuencias. Elías volverá aunque su espíritu y unción ya está en acción, miles de creyentes están volviendo a la Torah, están recordando los estatutos dados a Moisés para todos y ahora más que nunca están buscando las raíces hebreas de la fe, y yendo al Mesías con el corazón contrito y humillado, pidiendo perdón por haber abandonado el Camino verdadero y haber creído la mentira que desde tiempos antiguos los escribas y fariseos alteraron y que luego Grecia y Roma torcieron para su propio beneficio. “¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley de YHVH está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira la pluma mentirosa de los escribas” – Jeremías 8:8. “Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a YHVH” – Lamentaciones 3:40. Miremos si hemos permitido que tradiciones y doctrinas de hombres contaminen nuestra fe, y limpiemos nuestro corazón de toda esa levadura y volvamos a la Torah de Moisés, al Camino trazado por YHVH para Su pueblo.
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