“Hubiera yo desmayado, si no creyese que verá la bondad de YHVH en la tierra de los vivientes. Aguarda a YHVH; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; si, espera a YHVH” (Salmo 27:13-14)
El rey David tenía muchos enemigos y tenía que enfrentar muchas batallas. Unas veces huyó cuando creía que no había esperanzas, pero a lo largo de sus muchas tribulaciones, nunca olvidó las experiencias vividas en sus tempranos años cuando cuidaba el rebaño de su padre. El aprendió a seguir y confiar en esa voz interior de Elohim que fue su defensa inconmovible en muchas ocasiones. Hoy a través de este Salmo, el nos enseña por experiencia propia que sin importar que tan difícil sea la situación, podemos confiar en Elohim y que podemos estar seguros que esperar en El es más beneficioso que actuar precipitadamente no confiando en El y luego tener que huir. Estoy segura que todos hemos actuado sin esperar la guía de Elohim y si somos honestos tenemos que admitir que el resultado no fue lo mejor ni lo que esperábamos. Aprendamos que es mejor esperar que actuar cuando no hemos oído esa voz interior guiándonos; no solo es lo mejor sino que en muchas ocasiones es el salva vidas que nos saca de situaciones intolerables. Muchos pueden estar pasando por situaciones difíciles en estos momentos, y se que decirles esperen, no actúen sin Su dirección y confíen en EL, puede ser difícil, pero créanme, es lo mejor.
“Amo a YHVH, pues ha oído mi voz y mis súplicas; porque ha inclinado a mí su oído; por tanto, le invocaré en todos mis días” (Salmo 116:1-2)
David es conocido como el hombre con un corazón según Dios. Cometió muchos errores como todos nosotros, pero sabía ir a YHVH y llevarle los pedazos en que quedaba su corazón y no paraba ahí, luego después de ser ayudado y fortalecido prorrumpía en alabanzas reconociendo que solo por YHVH, el estaba en píe. Hagamos como David, llevémosle a YHVH los pedazos, acerquémonos a El confiados de que no solo nos oirá, sino que nos dará la sabiduría para actuar, las fuerzas para seguir, nos mostrará su misericordia y poder y luego alabémosle por todo lo que El es. David también alentaba su corazón el mismo, “Vuelve, oh alma mía, a tu reposo, porque YHVH te ha hecho bien”. No esperemos que alguien venga y nos aliente, pidámosle al Ruaj HaKoddesh que traiga a nuestra mente todas las Escrituras llenas de esperanza y alentemos nuestro corazón con ellas, recordándonos a nosotros mismos que quien ha prometido es FIEL a Sus promesas. Luego gritémoslo desde las montañas, no nos guardemos para nosotros, las grandezas que YHVH hace en nuestras vidas, proclámenos Su gloria y seamos testimonio a otros de Su amor.
“Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo” (Efesios 4:26)
Debido a que somos individuos únicos, tenemos diferentes puntos de vista y los desacuerdos puede ocurrir en cualquier relación. Cuando un conflicto aparece podemos manejarlo ya sea negativa o positivamente. Bajo presión descubrimos nuestras faltas y debilidades como la irresponsabilidad, la hipersensibilidad, el perfeccionismo y aun si tenemos tendencia a la depresión o no. Ahora, ¿qué causa una discusión y daña la unión en cualquier relación? ¿Cosas grandes o pequeñas? Por lo regular son pequeñeces, y tenemos que admitir que la mayoría de nuestros problemas se deben a que no aceptamos los puntos de vista de los demás y creemos que la gente o aquellos que amamos deben ver la vida con todos sus ires y venires, como la vemos nosotros. Aparte de esto, está el hecho de si me siento amado(a) o abandonado(a). Entonces, ¿qué hacer cuando nos hallemos en medio de un desacuerdo? La Biblia nos enseña que debemos tratar con el asunto en forma positiva. Podemos sentir ira y creer que la otra persona actuó mal, pero una reacción negativa como: ventilar los defectos del uno al otro, retirarse en medio de la discusión, guardar silencio cuando hay que dar explicaciones, puede ser destructivo en una relación. La Biblia dice: en tu ira no peques. Busquemos siempre construir no destruir.
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