“Tu vara y tu cayado me infundirán aliento” (Salmo 23:4)
Quienes hayan vivido en tierra de rebaños o conozcan por alguna razón la vida pastoril, saben que cuando se está acercando el invierno el pastor empieza a guiar su rebaño hacía la planicie, al redil donde pasara todo el invierno. Pero antes de entrar al redil, examina a cada oveja pasándola bajo la vara para ver si tiene bichos o parásitos. Es decir, pasar bajo la vara significa, ser examinado. “Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto” (Ezequiel 20:37). Por lo regular a nadie le gusta ser examinado, pero Elohim tiene que hacerlo, debe pasarnos bajo la vara, puede ser doloroso, desagradable, incomodo y sobre todo, creo yo, vergonzoso, pero necesario. YHVH tiene que exponer nuestra enfermedad, mostrarnos que nuestro corazón no está sano, que hay hábitos, pensamientos, deseos que afectan nuestra relación con El. Pero no solo nos pasa bajo la vara, luego nos conforta con Su cayado, nos llena de aliento y nos asegura que el proceso de recuperación después de limpiarnos de parásitos y bichos, será saturado de Su amor. Recordemos, hay cosas aparentemente inofensivas, necesariamente no malas, pero si no glorifican a Elohim, nos apartan de El.
“Yo anduve errante como oveja extraviada; busca a tu sirvo, porque no me he olvidado de tus mandamientos” (Salmo 119:176)
Creo que estar perdido es una de las mas aterradoras experiencias. Se siente impotencia, frustración y mas cuando creemos que todo lo podemos, todo lo sabemos y nos toca aceptar que estamos perdidos y tal vez sin esperanza. Hoy en día la gente no se pierde mucho a menos que decidan explorar bosques o montañas inhóspitas. La tecnología ayuda mucho a los caminantes y exploradores. Pero y ¿si no estamos perdidos en un lugar sino en nosotros mismos? ¿Si las ilusiones, expectativas, deseos, ganas se han perdido y no hallamos el camino? Creo que eso si es estar perdido y sin esperanzas. Tuve el privilegio de conocer pastores con rebaños gigantes que tenían que recurrir al Pastor de pastores por dirección para guiar sus rebaños. Alguno de ellos decía que cuando una oveja se pierde, o pierde su sentido de dirección, que a propósito, tiene muy poco, se paraliza. Esa es la sensación cuando estamos perdidos en nosotros mismos y necesitamos del Buen Pastor que nos rescate, saque del precipicio a donde hemos caído, nos ponga en pie de nuevo, le de sentido a nuestra vida y nos guié por donde solo El sabe que nos conviene.
“Rabí, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red” (Lucas 5:5)
La vida es frustrante a veces. Trabajamos duro, y vemos pocos resultados a nuestra labor. De hecho, con frecuencia caemos en un ciclo de vida que corre así: vamos a trabajar, ganamos con que suplir nuestras necesidades, nos alimentamos para estar fuertes y volver a trabajar y así sucesivamente. Pero la vida debe tener más sentido que ese. Pedro era un experto pescador, conocía todo sobre peces y seguro que le parecía absurdo tirar la red de nuevo a plena luz del día, pero lo hizo y conoció lo que era una profesión guiada por YHVH. La vida cíclica de Pedro había sido interrumpida por Yahushua, y había cobrado un nuevo sentido. No importa que gigantes tengamos que enfrentar ni que tan sin sentido pueda parecernos el ir contra la corriente de la vida, cuando YHVH hable, obedezcamos, aunque nos parezca absurdo y no lo entendamos. Muchas veces YHVH tiene que desbaratarnos el nido, como el águila a sus polluelos para que entendamos que es tiempo de movernos. Pidámosle a YHVH que interrumpa el ciclo de nuestra vida, cuando sea necesario para entender Su voluntad. Esperemos en El.
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