Los esposos: Amad a las esposas, así como el Mesías amó a la congregación y se entregó a sí mismo por ella (Efesios 5:25)
Cuando pensamos en la palabra amor ¿qué es lo primero que se nos viene a la cabeza? probablemente pensaríamos en romance, cariño, afecto y atracción entre otros sentimientos similares, a su vez es poco probable que pensemos en una decisión o en un mandamiento. Nuestra formado pensar nos lleva a entender el amor como algo que surge de la nada, como un rayo que simplemente cae sobre las personas. Pero en realidad el amor se construye, se forma en al día a día, se moldea con las acciones y decisiones que tomamos en el caminar con los demás, pero ¿en qué podemos basar estas acciones y decisiones? Si lo hacernos basado en nuestro propio criterio muy probablemente nos vamos a equivocar, entonces ¿qué podemos hacer? la respuesta está en la Torah, un compendio de instrucciones de como amar a YHVH y como amar a las demás personas, en la Torah podemos encontrar el paso a paso para amar. La palabra nos entrega el instructivo guía de cómo debemos vivir y nos da los ejemplos para aplicarlo, si tenemos dudas en como amar miremos las enseñanzas y ejemplo del Mesías. Demos gracias al Padre Celestial por su grade amor por nosotros, por enseñarnos a amar a Él y a los demás.
Shalom
“Tu vara y tu cayado me infundirán aliento” (Salmo 23:4)
Quienes hayan vivido en tierra de rebaños o conozcan por alguna razón la vida pastoril, saben que cuando se está acercando el invierno el pastor empieza a guiar su rebaño hacía la planicie, al redil donde pasara todo el invierno. Pero antes de entrar al redil, examina a cada oveja pasándola bajo la vara para ver si tiene bichos o parásitos. Es decir, pasar bajo la vara significa, ser examinado. “Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto” (Ezequiel 20:37). Por lo regular a nadie le gusta ser examinado, pero Elohim tiene que hacerlo, debe pasarnos bajo la vara, puede ser doloroso, desagradable, incomodo y sobre todo, creo yo, vergonzoso, pero necesario. YHVH tiene que exponer nuestra enfermedad, mostrarnos que nuestro corazón no está sano, que hay hábitos, pensamientos, deseos que afectan nuestra relación con El. Pero no solo nos pasa bajo la vara, luego nos conforta con Su cayado, nos llena de aliento y nos asegura que el proceso de recuperación después de limpiarnos de parásitos y bichos, será saturado de Su amor. Recordemos, hay cosas aparentemente inofensivas, necesariamente no malas, pero si no glorifican a Elohim, nos apartan de El.
“YHVH, tú eres nuestro Padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra de tus manos somos todos nosotros” (Isaías 64:8)
Es maravilloso entrar a una tienda artesanal y ver la cantidad de vasijas que puede hacerse con el barro. Todas diferentes, para usos diferentes y únicas en su individualidad. Si esto es simplemente la creatividad del hombre, imaginémonos por un momento el taller de nuestro Creador. Cada uno de nosotros es único, irrepetible, creado con un propósito definido y aperado con las cualidades y capacidades necesarias para cumplir dicho propósito. Así que, no tratemos de imitar ni ser alguien diferente. El mundo idolatra ciertos tipos, trata de estereotipar lo que es la mujer o el hombre perfecto físicamente y sin darnos cuenta todos corremos tras esos patrones tratando de ser alguien diferente a lo que YHVH ha planeado, y dándole mayor énfasis e importancia a la apariencia que a la esencia de la persona. Podemos verlo en la juventud hoy en día sufriendo de depresión y sin ganas de vivir por no llenar los parámetros establecidos por la sociedad y el sistema al que no le importa quien eres ni si cumples o no tu propósito en la vida, sino vender una imagen deteriorada de lo que fue el propósito inicial de YHVH. Es fácil olvidar para que fuimos creados cuando seguimos la corriente del mundo. Regocijémonos en quienes somos y démosle gracias a YHVH por su plan y propósito.
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