“Y cuando terminó Yahushua estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina…” (Mateo 7:28)
Desafortunadamente la teología cristiana ya no está basada en la “Enseñanza de Yahushua”. Está basada principalmente en las Cartas de Pablo, y en algunos otros escritos del Nuevo Testamento. Muchos hasta se atreven a decir de que hay contradicción entre Pablo y Yahushua, como si Pablo hubiera establecido su propia religión. Todo lo que Pablo hizo con sus cartas fue solucionar problemas en las congregaciones y no hay ni una sola solución o explicación dada por Pablo que no este basada en la Torah. Otros dicen que el Antiguo Testamento pertenece a la Ley, y el Nuevo Testamento a la gracia. Simplemente no han entendido el mensaje de donde Yahushua tomó sus parábolas. El cristianismo moderno no ve las parábolas que se hayan en los evangelios como la vasija que contiene la “Enseñanza de Yahushua” sobre el Reino, sino como unas simples comparaciones ideales para apoyar su punto de vista. Las parábolas de Yahushua son el corazón mismo de Su “Enseñanza”. Las parábolas son la forma como los profetas en el Tanaj entregaron el mensaje de YHVH, y como Yahushua, siguiendo la misma tradición de los profetas, enseño sobre el Reino de Su Padre. “Yahushua les dijo: ¿habéis entendido todas estas cosas? Ellos respondieron: si, Señor. El les dijo: Por eso todo escriba docto en el Reino de los Cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas” — Mateo 13:51-52.
“Gracias te damos Oh Dios, gracias te damos” (Salmo 75:1)
Nuestra vida está llena de maravillosas bendiciones, verdaderos tesoros que la mayoría no aprecian porque sus expectativas están enfocadas en lo que ellos consideran riqueza, lejos de lo que YHVH tienen para ellos. Para muchos, la familia es una carga, mientras que miles quisieran tener una. Otros no aprecian sus trabajos, mientras muchos quisieran tener la oportunidad de un trabajo decente para suplir las necesidades de los suyos. Hay cientos que pasan el tiempo deseando una casa mas lujosa, mientras que otros desearían tener un lugar donde vivir. Cada persona tiene la oportunidad de reconocer su propia abundancia o escasez, solo hay que abrir los ojos y reconocer las cosas por lo que son. La abundancia depende de la disposición y voluntad para recibir lo que YHVH tiene para cada uno, a través de la fuente que El disponga y recibir con un corazón agradecido seguros de que es lo mejor.
“Bastante habéis rodeado este monte; volveos al norte (Deuteronomio 2:3)
Debemos tener cuidado de no caer en ninguno de estos dos extremos, ambos devastadores para nuestra vida. 1. Estar cómodos con la situación actual y no desear cambios – “Ay de los reposados en Sion…” Amos 6:1. 2. Hacer las cosas sin pensar. Ambos son contrarios a las Escrituras que dicen: “Encomienda a YHVH tu camino, y confía en Él; y Él hará” – Salmo 37:5. Elohim le dice al pueblo de Israel: “Bastante habéis rodeado este monte…”. Ese monte no era donde YHVH quería que su pueblo estuviera, Él tenía mucho más para ellos. “Volveos al norte”. Ellos necesitaban moverse en esa dirección. No tenían que seguir viviendo en el desierto, sino seguir hacia la Tierra Prometida, hacia la bendición de YHVH. Aunque Elohim les había provisto de todo lo necesario en el desierto, y ellos habían aprendido a oír Su voz, ya era hora de seguir adelante. Diariamente YHVH nos bendice y provee, pero él quiere vernos desear las riquezas de Su gracia y no apegarnos a la basura del sistema. Solo podemos resistir el mal, cuando nos sometemos a YHVH. Debemos estar atentos a la voz del Padre cuando nos diga que ya es hora de movernos y no apegarnos a situaciones, lugares, ni gente. El sabe cuál es el mejor lugar para nosotros y cuando es el momento para ir hacia él.
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