“Acercaos a YHVH y EL se acercará a vosotros” (Santiago 4:8) — “Caminó, pues, Enoc con YHVH” (Génesis 5:24)
Enoc es uno de los personajes más notables e inspiradores de las Escrituras. El caminó con YHVH de tal manera que no tuvo que probar la muerte porque YHVH mismo se lo llevo. Adán todavía estaba vivo durante los días de Enoc. Es probable que Enoc haya hablado con Adán sobre como fue haber caminado con YHVH antes de la caída y algo dentro de Enoc lo movió a buscar esa relación y YHVH respondió. Podemos estar tan cerca de YHVH como queramos. El velo ha sido roto y tenemos entrada directa a Su trono. No es presunción, las Escrituras están llenas de invitaciones a acercamos a EL. El nos creo para ese propósito, para tener una relación con nosotros tan íntima como se lo permitamos. “Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” — Jeremías 29:13 — Para estar cerca de EL, debemos desearlo con pasión, con todo el corazón dispuestos a sacrificar todo aquello que nos distraiga y robe nuestro tiempo para EL. Nada puede interponerse entre nosotros y YHVH si de verdad queremos como Enoc, Caminar con EL.
“Y YHVH dijo a Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo” “Porque el pan de Elohim es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo” (Éxodo 16:4 – Juan 6:33)
El pueblo no tenía que comer y de nuevo murmuró. Es bien peculiar la actitud del ser humano ante la escasez o la calamidad, la tendencia es de murmurar en vez de buscar a Elohim y confiar. Todos los víveres que el pueblo había sacado de Egipto se habían acabado y la pregunta ahora era: ¿cómo iban a sobrevivir? Todo el viaje por el desierto estuvo lleno de pruebas y milagros. Elohim estaba a punto de efectuar otro, de dar otra sombra, de mostrar otra señal, de darles otra pista sobre su glorioso futuro. Pero el pueblo ante la necesidad física no percibió la magnitud del mensaje que YHVH quiso darle al pueblo a través del maná. Un día, el verdadero Maná descendería del cielo y les daría el verdadero alimento que sustenta la vida. Yahushua trató de explicarlo de nuevo – “yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron. Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera” – Juan 6:48-50. ¿Estamos nosotros comiendo del verdadero maná? ¿Nos estamos alimentando del pan del cielo? O ¿seguimos comiendo la basura que el sistema religioso ha estado dando al pueblo por siglos? Yahushua es el verdadero pan, Yahushua es el verbo hecho carne, Yahushua es la Torah de YHVH. Ese es el verdadero Maná del que debemos comer.
“Y YHVH iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles” (Éxodo 13:21)
El versículo siguiente dice que nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube ni la columna de fuego. Jamás Elohim abandonó a Su pueblo. Aún en medio de todas sus rebeldías, les castigo, les mostró las consecuencias de su desobediencia y de su obstinado y rebelde corazón, pero el ángel de YHVH nunca los abandonó. Recordemos que el pueblo venía de pasar cuatrocientos treinta años de vivir bajo la influencia de una sociedad politeísta. Aunque vivían separados en Goshen, tenían algún contacto con ellos, veían la prosperidad de Egipto y fueron tentados a dorar sus dioses también. Pero en cada etapa del camino por el desierto, Elohim les mostró una y otra vez que su presencia estaba en medio de ellos, que no caminaban solos, que los llevaría a la tierra prometida y los establecería allí como Su pueblo, a la vista de todas las naciones. Salir de Egipto fue para Israel un asunto de vida o muerte, como lo es para nosotros hoy. Dejar el sistema es la única forma de ser verdaderamente libres. Debemos separarnos para El y caminar sin temor por el desierto seguros de que Su ángel estará con nosotros a lo largo de todo el camino. “Porque no abandonará YHVH a su pueblo, ni desamparará su heredad” – Salmo 94:14.
Hay 9 invitados y ningún miembro en línea