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Gota Diaria - Enero 14/2019

“¿Para qué me sirve dice YHWH, la  multitud de vuestros sacrificios?... ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios?” (Isaías 1:11-12) 

El libro de Isaías empieza pronunciando un juicio sobre la gente en términos de la rutina diaria de adoración en el Templo.  La conexión entre la adoración y vida diaria en el Templo con las relaciones sociales y la vida del creyente, es inquebrantable.  Es decir, la adoración no tiene ningún valor si nuestra vida diaria no está conformada a la Torah, si estamos oprimiendo a otros o viviendo una vida incorrecta.  Hoy en día, el creyente fácilmente separa estas cosas, la vida en la iglesia, la adoración y todo el ritual involucrado, incluyendo cultos de alabanza, etc., son una cosa, y su vida diaria, social, laboral, emocional, es otra.  Isaías en este capítulo 1, nos recuerda que el Elohim de Abraham no reconoce tal separación.  La calidad de nuestra adoración como individuos y como comunidad, depende de la calidad de nuestra vida.  El Templo y su ministerio, era el centro de la vida judía y su significado espiritual está explícito en todo el recuento de los Evangelios, muchos de los eventos del ministerio del Mesías giran alrededor del Templo.  Yahushua vio la condición del corazón del pueblo, a través del Templo – “Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del Templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas… Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre, casa de mercado” – Juan 2:15-16.  Nada diferente a hoy en día.  No importa cuánto vayamos al templo, ni cuánto nos postremos y adoremos, todo será abominación a YHWH si nuestra vida no es recta y conforme a la Torah.  

Gota Diaria - Enero 13/2019

“Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Yahushua le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Elohim” (Lucas 9:61-62)

El llamado a ser discípulo de un sabio o profeta en el Israel del  primer siglo, significaba dejar familia, amigos, viajar bajo condiciones muy austeras y un total compromiso.  El discípulo potencial debía primero estar seguro de que sus prioridades estuvieran en orden.  Yahushua no quería que sus posibles discípulos tuvieran falsas expectativas y continuamente enfatizaba la necesidad de contar el costo antes de tomar una decisión, de hacer un compromiso con Él.  “Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? – Lucas 14:28.  Seguir a Yahushua, aceptar entrar en los vínculos del Pacto, separarse para Elohim y Su reino, no es algo liviano, es asunto de vida o muerte.  Yahushua enfatiza el grado del compromiso de muchas maneras, “Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo” – Lucas 14:26.  La palabra aborrecer en hebreo = amar menos, o poner en segundo lugar.      Yahushua enfatiza que si Elohim no es número uno en nuestra vida, no somos aptos, y no está diciendo que odiemos a los nuestros, sino que los amemos menos que a Él.  YHWH debe ser la prioridad número uno de nuestra vida, de lo contrario vamos a encontrar tropiezo en Él y en Su Torah.  

Gota Diaria - Enero 12/2019

“Cuando Yahushua se había acercado más, y podía ver la ciudad, lloró por ella, diciendo: ¡Si supieras, tan siquiera hoy lo que se necesita para tu paz!” (Lucas 19:41-42)

Desde que Israel entró y tomó posesión parcial de la Tierra Prometida, ha buscado la paz con sus vecinos, mas no la paz ordenada por YHVH, sino la paz comprometiendo su fe y obediencia a Elohim.  La paz que el hombre construye no es la paz que YHVH instruye.  Para el hombre, la paz es invariablemente el resultado de dos cosas: guerra o tratado.  En la guerra al menos sabemos que uno gana y el otro pierde.  Pero ahora, más que nunca, el hombre busca la paz comprometiendo sus valores, cediendo sus derechos, desobedeciendo a Elohim.  Esa no es la paz de la que YHVH habla en Su Torah.  Su paz es absoluta, no involucra concesiones ni transige, Su paz proviene de la elección libre del hombre de elegir servir a Elohim como Él lo exige, y nada más.  Israel no vio nada malo en acercarse y mezclarse con los pueblos que habitaban Canaan.  No vio nada malo en buscar la paz con sus vecinos a su manera, participando de sus festivales  y costumbres, dando respeto a sus creencias y falsos dioses y como resultado, disfrutar de una aparente paz, que tarde o temprano terminaría en guerra, ya que era una paz creada por el hombre y no reflejaba para nada la paz y prosperidad que Elohim tenía para Su pueblo.  Los matrimonios entre hebreos y cananeos se convirtieron en pan de cada día, con poca resistencia, creyendo que era algo bueno.  Israel estaba ciego y no aceptaba que estaba quebrantando la Torah de YHVH.  Se sentían bien con su habilidad para lidiar con sus vecinos basados en su propia moral sin la dirección de Elohim.  Pero el problema de Israel no terminó ahí, ha continuado y está rampante en el pueblo de Elohim hoy tanto como entonces.  Su pueblo sigue transigiendo con el sistema, participando de tradiciones y costumbres, viendo sus dioses como algo normal y tolerable de lo que no tienen que separarse, sino tolerar.  El movimiento de la Interfe está de moda y hay que seguirlo.  El dicho es: “Todos los caminos van a Roma”, seguro que sí, pero “no todos los caminos van a Jerusalén”.  

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