“Habéis, pues, de serme santos, porque yo YHWH soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos” (Levítico 20:26)
La palabra “santo” es Hebreo es, Kaddosh que significa: Apartado / separado. Cuando leemos el Tanaj o Antiguo Testamento, encontramos muchas cosas y aún lugares que fueron separados, Kaddosh. El Tabernáculo y todos sus utensilios eran kaddosh, para el servicio a YHWH. Elohim nos manda a ser kaddosh, pueblo separado para El. Nos llama a hacer separación en nuestra vida, y a vivir una vida agradable a Él, es imposible permanecer en nuestra vieja manera de vivir una vez hemos tenido un encuentro con nuestro Mesías Yahushua y hemos entrado en el vínculo del Pacto con YHWH, debemos ser kaddosh. La separación a la que Elohim llama a su pueblo, cubre todas las áreas de nuestra vida, desde actitudes, manera de tratar a los demás, como comer, como plantar, que celebrar, hasta como adorar. Nos ha dado un código de conducta que cubre todo, no hay ni un solo cabo suelto. Leer Levítico 19. Llevar una vida separada y recta no es opcional para quienes hemos entrado a ser parte del pueblo de Elohim. Las naciones que precedieron a Israel en la tierra prometida, fueron vomitadas de la tierra por practicar todo tipo de abominaciones. YHWH pide a su pueblo separarse de todo lo que las demás naciones practican y prohíbe aun preguntar por sus costumbres y dioses. Las prácticas y costumbres del mundo traen odio, enfermedad, dolor y muerte, por eso Elohim nos pide separarnos. Ser separado, requiere hacer distinciones. Pero no tenemos que adivinar como separarnos, la Torah nos da todas las instrucciones sobre cómo Elohim quiere que vivamos, y las separaciones y distinciones que debemos hacer. Todo aquel que ama a Elohim con todo su corazón, con toda su alma y con todas sus fuerzas, persistirán en caminar kaddosh, en ir por las sendas correctas, y en ser kaddosh porque Elohim es Kaddosh.
“Os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra” (Ezequiel 36:26-27)
Este es el Nuevo Pacto (Jeremías 31:31 y 33). No existe un Antiguo Pacto obsoleto y echado a la basura, (“Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio” (1Juan 2:7). Lo que hizo al Antiguo Pacto imposible en determinado momento no fueron los estatutos, mandamientos y preceptos de YHVH, sino el corazón del hombre. YHVH es el mismo ayer, hoy y por los siglos, e igualmente lo es Su Palabra, Sus mandamientos, Sus condiciones. Ahora no tenemos excusa, YHVH en Su misericordia cambia el corazón de piedra por un corazón de carne, a todo aquel que le permita poner dentro de él Su Espíritu y ya no podrá decir que vivir bajo los parámetros de YHVH es imposible. Esta es la verdadera Gracia, no la gracia barata que te ofrecen haciéndote creer que una simple oración será tu tiquete de salida del infierno. No, YHVH demanda más. La vida dentro del Reino exige compromiso, y nosotros como ciudadanos del Reino, tenemos deberes y responsabilidades para con YHVH, los demás y nosotros mismos. Nuestro paso por esta tierra viviendo bajo los preceptos de YHVH son un ensayo para cuando nuestro Mesías reine en medio nuestro y este sistema como tal desaparezca y junto con él, sus corruptos líderes y métodos.
Shalom
“El Elohim que hizo el mundo, siendo Adonai del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas” “Mujer, créeme, que ha hora viene cuando ni es este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre” (Hechos 17:24 y Juan 4:21)
Los creyentes del Nuevo Testamento no pensaban que la religión era solo para los días de reposo o para lo que hoy en día llaman la “la casa de Dios”. ¿Necesita Dios dicha casa? El que hizo los cielos y la tierra no habita en templos hechos de manos humanas. Ninguna casa o templo debajo del cielo es más santo o kaddosh (separado), que el lugar donde el creyente vive, come, duerme y alaba a YHWH en todo lo que hace. No hay mejor adoración que la ofrecida por familias separadas, santas, y temerosas de Elohim. Sacrificar la adoración del hogar por la adoración pública es la mas malvada manera de actuar. La devoción de mañana y noche en el hogar es más aceptable a los ojos de YHWH que toda la pompa de una catedral o templo, lo cual solo deleita el ojo y oído humano. Todo hogar de un verdadero creyente es un templo, y como tal, es competente para la ejecución de cualquier función de adoración divina. ¿No somos todos sacerdotes? ¿Por qué necesitaríamos llamar a otros para que hicieran un espectáculo de la devoción, adoración? Todo hombre debe ser sacerdote de su propio hogar. ¿No son todos ustedes reyes, si de verdad aman a nuestro Adonai? Entonces, hagan de sus hogares palacios de gozo y templos santos, lugares separados. Una de las razones porque la congregación primitiva era tan bendecida, es porque sus miembros tenían hogares de adoración. – De C.H. Spurgeon. “Se acordarán, y sé volverán a YHWH todos los confines de la tierra, y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti. Porque de YHWH es el reino, y él regirá las naciones” – Salmo 22:27-28.
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