“El que anda en chismes descubre el secreto; mas el de espíritu fiel lo guarda todo” (Proverbios 11:13)
¿Qué es chisme? Alguien dijo: “Chisme es cuando dices algo de una persona, que no dirías en frente de ella” o “compartir algo de alguien que no te corresponde a ti compartir”. La Escritura es bien clara con relación a que no debemos andar chismeando. Estamos llamados a usar nuestra boca para edificar no para destruir. Creo que esto es un reto para todos, la mayoría tenemos la tendencia a participar de conversaciones relacionadas a otras personas y así digamos que no chismeamos, emitimos conceptos que aunque creamos que no son chismes, si lo son. Propongámonos a edificar con nuestros labios, a emitir siempre conceptos constructivos sobre los demás, a exaltar sus virtudes y no a exagerar sus defectos ni a descubrir problemas, o secretos que él o ella confiadamente han depositado en nosotros. Seamos personas confiables, prudentes, prontas para escuchar y ser consuelo, para ser un remanso de paz a todo aquel que se acerque a nosotros. Como cuerpo del Mesías que somos, estamos llamados a animarnos los unos a los otros, a llorar con el que llora y a gozarnos de las victorias de nuestros hermanos. Vigilemos nuestras conversaciones y rechacemos enfáticamente a todo aquel que quiera involucrarnos en chismes.
“Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras tengamos esperanza” (Romanos 15:4)
¿De dónde sacamos esperanza cuando reina la desesperanza? Todos tenemos días cuando solo queremos llorar, gritar, correr, o nos quedamos mudos y quietos sin saber qué hacer ante la situación, las paredes de la vida se nos vinieron encima y no vemos salida. Pablo llamó al Padre: “Elohim de esperanza”. Pero, ¿cómo encontrar esa esperanza? Dos pasos dice la Escritura que debemos dar: El primero es paciencia, esperar con dientes apretados si eso nos ayuda. Esperar sin importar que tan dolorosa sea la situación y lo lento que creemos ver a YHVH actuar, nos ayuda a crecer y a madurar. El segundo es la confianza que obtenemos de las Escrituras. Ahí está, escrito para ti y para mí, del corazón de YHVH, la promesa de que no importa que tan difícil parezca, El está ahí con nosotros, que nada es imposible para Él, que así estemos pasando por el agua o por el fuego, Él nos sacará. Y lo más maravilloso es que esa paciencia y consolación que necesitamos también proviene de Él, El nos la da: “pero el Elohim de la paciencia y de la consolación”. Él no espera que lo hagamos solos, Él nos apera de lo necesario para dar el paso que nos está pidiendo dar.
“No menosprecies la corrección del Todopoderoso. Porque El es quien hace la llaga, y él la vendará; él hiere, y sus manos curan” (Job 5:17-18)
Tenemos la tendencia a creer que la corrección es algo horrible, doloroso e intolerable, mas no es así, el proceso de corrección es un proceso de aprendizaje y crecimiento. No toda corrección es agradable, eso es cierto, pero huirle y evitarla solo nos lleva al estancamiento. Desde que nacemos entramos en un proceso de crecimiento y entender que la corrección es parte de ese proceso la convierte en nuestra amiga y no enemiga especialmente cuando le hemos entregado nuestra vida a YHVH y sabemos que es El quien nos proporciona la corrección y nos lleva a aprender lecciones necesarias para nuestra vida. Desconectarnos del pasado, dejar hábitos que considerábamos inofensivos no es fácil, pero cuando YHVH dice que tenemos que hacer correctivos en nuestra vida si queremos proseguir a la meta de Su supremo llamamiento, debemos hacerlo, negarnos o postergarlos, solo nos conducirá a asumir el dolor de ver como el horizonte se oscurece y el camino se torna pesado y difícil, entonces Elohim tiene que hacer las correcciones por nosotros y es ahí cuando duele. Afortunadamente, Él hiere y sus manos curan.
Hay 35 invitados y ningún miembro en línea