“Tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien” (Salmo 139:13-14)
Somos maravillosamente creados, únicos en la forma más imaginativa. Todos tenemos facetas propias, nuestra personalidad, los gustos, disgustos, talentos, aún nuestros cuerpos físicos. Sin embargo, la mayoría no están satisfechos como son y siempre están buscando estereotipos en los cuales encajar. Siempre están buscando un modelo a seguir y se les olvida que YHVH nos dio el modelo perfecto, Yahushua. Pero esos estereotipos o cajas en las que el hombre se quiere meter son por lo regular patrones sociales en los que quiere encajar para sentirse seguro. Patrones establecidos en el ambiente laboral, en su comunidad, en las universidades o colegios; como la forma de vestirse o comportarse para ser aceptado, etc. Algunos logran encajar, pero pasan la vida frustrados porque no son ellos, están viviendo una vida forzada para no ser rechazados, y muchos llegan hasta el suicidio por la presión. La verdadera seguridad es la que da YHVH, cuando aceptamos lo que somos y como somos, hechos a Su imagen y semejanza y con un propósito especifico. Ser aceptados por Dios es lo que verdaderamente cuenta, al hombre jamás podremos complacerlo siempre habrá algo más que cumplir para estar a su altura. Sé quién eres, no trates de vivir una vida ajena ni encajar donde YHVH no te ha puesto.
“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3)
La Biblia ha sido llamada por muchos “el manual de la vida” y creen que, si siguen sus instrucciones, van a lograr que Elohim haga lo que ellos quieren y conceda sus deseos. Pero es todo lo contrario, la Biblia es el manual o guía que nos enseña cómo vivir si queremos que nuestra relación con Elohim funcione. Si las cosas no son como quisieras, tal vez es que estás leyendo la Torah bajo un sistema de fe manipulador y erróneo. Por ejemplo: el versículo de Jeremías no tiene un “si” antes de clama, como si fuera opcional. Es imperativo, no algo extra en tu caminar con Elohim. No dice: clama a Elohim cuando tengas problemas o deseos, simplemente dice: CLAMA, no cuando las cosas están fuera de tu alcance, sino siempre. Él tiene cosas para decirnos, pero nosotros no estamos listos para escuchar porque estamos llenos del sistema, de nuestro propio mundo, problemas, deseos, expectativas sobre la vida y aun de cómo Elohim debe respondernos o tratarnos. Elohim quiere hablarnos, no podemos hacer a un lado este mandamiento y decir que lo amamos, hay cosas en la Torah que no podemos descifrar por nosotros mismos. Necesitamos esa íntima comunión con El, no para lograr que el cumpla nuestros deseos, sino para conocer su carácter, entender sus caminos y comprender que, aunque las cosas no son como quisiéramos, son como tienen que ser para nuestro bienestar.
“Porque yo se los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice YHVH; pensamientos de paz, y no de mal para daros el fin que esperáis” (Jeremías 29:11)
Este versículo es muy conocido y usado para animar a la gente a buscar un futuro mejor porque Elohim tiene un plan para ellos. Y yo firmemente creo que Elohim tiene planes para todos Sus hijos, pero, por lo regular esos planes no son ni medio parecidos a los que nosotros tenemos. Nosotros podemos estar soñando con una profesión exitosa, o salir del país como misioneros, o tener un ministerio nuevo, etc. como sabemos para que somos buenos, planeamos basados en nuestras habilidades. Pero Elohim tal vez solo quiere que crezcamos donde nos ha plantado. Que seamos buenos no por nuestras habilidades, sino porque Él está en nosotros. Que brillemos no con nuestra propia luz, sino con Su luz. Así no sea lo que nosotros hayamos soñado, así no sea un gran ministerio ni recorramos el mundo llevando Su palabra, seamos excelentes donde estamos. Seamos excelentes padres, hijos, empleados, vecinos, reflejemos la imagen de Aquel que nos llamó de las tinieblas a Su luz admirable. Seamos el amor, la paz, el consuelo de Elohim para todos a nuestro alrededor. No podemos darnos el lujo de simplemente esperar ese fabuloso llamado y perder cientos de oportunidades que Elohim pone diariamente en nuestro hogar, comunidad o grupo de proclamar el Reino. Démosle gracias a Elohim por tenernos en el lugar que estamos.
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