“No os engañéis; YHVH no puede ser burlado; pues todo lo que hombre sembrare, eso también segará” (Galanas 6:7)
Es imposible negar que la vida cambia. La gente cambia, los lugares cambian, las cosas cambian. Gente, lugares, cosas, todo eso es lo que hace a la historia, historia. Un día cada uno de nosotros seremos parte de esa historia. Pero el problema con la historia es que deja muy pocos testigos para verificar todo aquello que solía ser. Y existe lo que llaman, el factor idiota, es decir, todos aquellos que ignorantemente tuercen el testimonio de los pocos testigos que quedan, para que concuerde con lo que ellos creen que debió haber pasado. Con relación a la intervención Divina en la vida del hombre, queda un testigo silencioso que nos ofrece su testimonio, para beneficio de aquellos que tienen oídos para oír. Las Escrituras Hebreas — el llamado Antiguo Testamento, es ese testigo silencioso que permanece hoy después de miles de años para testificar. Ahora el factor idiota, le ha vendido al pueblo de YHVH la mentira del “amor incondicional”, solo porque ellos decidieron que así tuvo que haber sido. La verdad es que no importa, cuan desesperadamente todos ellos crean esa mentira, las Escrituras nos cuentan una historia diferente. Nos describen al Elohim de Israel en términos claros que no da cabida a confusión, y nos dice que: YHVH es un Elohim de ira y no tendrá por inocente al culpable — “YHVH es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable” — Nahún 1:3.
“Perfecto serás delante de YHVH tu Elohim” (Deuteronomio 18:13)
Una persona de doble ánimo quiere dos cosas a la vez. Puede desear la paz con YHVH, pero al mismo tiempo insistir en sus “derechos”. O, tal vez trate de hacer las cosas bien con motivaciones incorrectas: buscando recompensa, por orgullo, por patriotismo, por complacer a alguien, etc. Ese doble ánimo, divide el corazón y crea confusión. Mientras que estar centrado en una sola cosa, con motivaciones correctas, produce un corazón perfecto con convicción y carácter. En nuestra relación con YHVH, ser “perfecto” (tamin), significa estar completamente comprometido a caminar con El en Su Torah. Eso fue lo que Yahushua quiso decir en Mateo 5:48 — “Sed, pues, vosotros “perfectos” como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. El corazón puro, no se aparta de la fidelidad y el amor de YHVH. A pesar de las pruebas y las dificultades, permanece en El, y sus decisiones reflejan su confianza en YHVH.
“Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte” (Proverbios 14:12)
La palabra hebrea “derek” significa: camino físico, o curso de vida. Todo ser que esté vivo, va en un camino, ya sea consciente de ello o no, y cada día la persona debe tomar decisiones sobre como andar en ese camino, porque nadie puede caminar sin tener un destino hacia donde ir. A lo largo del camino, encontramos obstáculos, disyuntivas donde debemos decidir si vamos hacia la derecha o hacia la izquierda. Algunas personas toman el camino de menor resistencia porque no saben hacia donde van, no conocen el fin del camino. En resumen: Hay un camino por el cual usted va caminando, compuesto de una serie de elecciones que usted ha hecho, está haciendo y hará, que lo llevará a algún lugar. Nadie puede recorrer el camino por usted, y como este camino representa el “curso de su vida”, usted es el único responsable de la forma que escogió recorrerlo. Pero, así como hay camino de muerte, también hay camino de vida, y ese es el camino por el cual el Padre desea que caminemos, prometiéndonos que no lo recorreremos solos, El estará a nuestro lado. “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos” — Salmo 32:8.
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