“Mis ojos están siempre hacia YHVH, porque El saca mis pies de la red” (Salmo 25:15)
No hay trampa que el enemigo pueda tendernos de las que YHVH no pueda librarnos. Sin embargo, la liberación requiere que miremos a Él, no a hombre alguno ni al sistema. No se puede vivir en este mundo sin tener dificultades. Cuando Yahushua caminó por la tierra, sufrió continuos ataques de sus enemigos. Constantemente estaban tratando de atraparlo, desacreditarlo e incluso matarlo. Podemos mirar su vida y pensar que nunca tuvo paz, pero de hecho nunca estuvo sin paz. Él es el Príncipe de Paz, y la paz no podía serle arrebatada por las pruebas. Tampoco la paz que Él nos ha dado puede sernos arrebatada por las pruebas, a menos que nos rindamos. El objetivo de la vida del creyente es ser parte del Reino de YHVH, y ser embajadores de este reino que un día será establecido en la tierra. Todos los días debemos levantarnos seguros de que podemos vivir en el reino donde la paz ya está disponible y está más allá de la comprensión de aquellos que simplemente viven con sus objetivos fijos en esta tierra.
“Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan” (Salmo 86:5)
Muchas mentes escépticas razonan que si Elohim es bueno ¿por qué hay tanto sufrimiento y dolor? Esta manera de pensar, por supuesto, es demasiado simplista ya que asume que el objetivo de la vida del ser humano es la felicidad (usualmente entendida como placer). Pero las Escrituras claramente declaran que el verdadero objetivo es tener una relación con El Padre Celestial. Por consiguiente, el papel de Elohim no es el hacernos a todos felices, sino el hacernos aptos para tener una relación con El, y muchas veces permite el sufrimiento en nuestra vida para enseñarnos la verdad acerca de nuestra condición. Irónicamente la mayoría de los que cuestionan la bondad de Elohim, no quieren tener nada que ver con la responsabilidad de ser moralmente correctos. Pero la bondad de Elohim de ninguna manera implica que deba crear criaturas felices, inconscientes de la necesidad de tener una relación con la verdad. Él es bueno y perdonador y grande en misericordia para con todo aquel que quiere venir a Él.
“Los que esperan en YHVH tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán” (Isaías 40:31)
Mirar un águila volar es maravilloso. No solo por el tamaño de estas majestuosas aves, sino por la confianza y facilidad con que vuelan. La dueña del firmamento, el águila usa las corrientes de aire para cubrir millas con un mínimo esfuerzo. Un pequeño movimiento en las puntas de sus alas de vez en cuando es todo lo que necesita para continuar remontándose en las alturas. La Escritura nos dice que, si queremos volar con esa facilidad, tenemos que esperar en YHVH y esperar no es lo más agradable ni lo que más nos gusta. Podemos impacientarnos y sentirnos infelices mientras esperamos a que Elohim haga algo, y ser tentados a manipular situaciones para que algo acontezca y el resultado puede ser desastroso. Los caminos de YHVH son muy diferentes a los nuestros, pero son mejores. Así, que, si queremos movernos hacia adelante en paz y quietud, necesitamos escuchar a YHVH, confiar en Él, en Su tiempo, y hacer solo lo que Él nos pide en cada momento sin manipular las cosas ni las situaciones, solo esperando en El. Así podremos volar como el águila sin cansarnos ni fatigarnos, trabajando innecesariamente en cosas que Elohim no nos ha pedido hacer. Esperemos en Elohim, Yahushua dijo que su carga era ligera y liviana.
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