“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12)
Seguir al Mesías es tener una guía viva, no es actuar según la letra, siguiendo reglas y reglamentos de hombres, sino siguiendo al Mesías vivo – caminar como El caminó, hacer las cosas que El hizo, imitar Su ejemplo de vida en todas las cosas, obedecer la Torah como Él lo hizo, buscar la voluntad del Padre como nuestro deleite, así como lo hizo El. Es mantener nuestros ojos fijos en El, y teniendo los rasgos de Su carácter impresos en nuestra nueva naturaleza, poder reflejar esa luz al mundo en nuestro diario vivir. Ahora, todo esto involucra el rendir nuestra voluntad, planes, manejo de nuestra vida a Él. Debemos seguir la nube, esperar en ella, esperar en Elohim. No podemos decir; mañana haremos esto o aquello, todos nuestros movimientos deben ser puestos bajo el poder de esa maravillosa frase – “Si es la voluntad de Elohim”. Si pudiéramos entender el verdadero significado de la guía divina, ¿cuántas veces nos hemos movido creyendo que la nube se movió en esa dirección solo para encontrar que fue solo nuestra imaginación? La mayoría de las veces porque queremos que la guía se acomode a nuestros deseos. Muchas veces en vez de ser divinamente guiados, somos simplemente autoengañados. Solo cuando nuestra voluntad ha sido quebrantada podemos ser guiados por la luz del Mesías.
“¿Hay para YHVH alguna cosa difícil?” (Génesis 18:14)
YHVH le hace una pregunta a Abraham. Aunque en realidad no es una pregunta, es un cambio de enfoque; de la desesperanza del hombre — a la suficiencia de YHVH. Abraham y Sara estaban preocupados con los problemas de la concepción humana, por sus edades, pero YHVH les recuerda que El es el responsable de toda la creación y sus preocupaciones son demasiado pequeñas para frustrar los propósitos divinos. A veces pienso que YHVH dejo todas estas historias en las Escrituras acerca de seres humanos que no entendieron, porque sabe que somos tan lentos para comprender Su grandeza como ellos. Nos preocupamos de nuestros problemas como si fueran insuperables. Lloramos y nos entristecemos porque no hemos comprendido quien es YHVH. Por miles de años YHVH ha instruido a Sus hijos pacientemente. Nos ha revelado cuidadosamente Su carácter. Nunca ha fallado, ha sido fiel en todo, esto es suficiente para caer de rodillas en adoración ofreciendo nuestras vidas como única ofrenda razonable ante el Padre que siempre ha estado ahí dispuesto a llevarnos a través de cada prueba. ¿Hay para YHVH alguna cosa difícil? Por supuesto que no.
“Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongue mi misericordia” (Jeremías 31:3)
La palabra “eterno” en hebreo es — Olam — que significa; siempre - continuamente. Y no importa hacía donde apuntes, la palabra “Olam” es un período muy largo, más largo de lo que la mayoría de las vidas pueden imaginar. Esta palabra nos dice que el amor de YHVH se extiende hasta los límites de la historia del pasado humano, y hasta los mismos límites del futuro de la humanidad. Abarca todo lo que sabemos o sabremos sobre la interacción de Elohim con el hombre. Es un amor que nunca falla. Pero hay un sentido espiritual que extiende esta palabra incluso más allá de estos límites. La Escritura nos dice que el motivo de toda obra creativa de YHVH, es el amor. 1 Corintios 13 dice que: “El amor nunca deja de ser”. Así, que, la próxima vez que sientas que el mundo alrededor tuyo colapsa, recuerda que YHVH lo cubre todo. La próxima vez que sientas que no hay futuro para ti, que todas las puertas se cierran, recuerda que el amor de YHVH supera todas las barreras. La próxima vez que creas que no llegarás al final, que no tienes fuerzas para seguir, recuerda que YHVH te ama y ha prometido nunca dejarte ni abandonarte.
Hay 19 invitados y ningún miembro en línea