“Cercano está YHVH a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu” (Salmo 34:18)
El quebrantamiento es el medio a través del cual YHVH lleva a cabo algunos de los trabajos más profundos en el corazón del hombre. A.W. Tozer dijo: “YHVH no bendice a un hombre grandemente hasta que no lo haya herido profundamente” y Alan Redpath dijo: “Cuando YHVH quiere hacer un imposible, toma un individuo imposible y lo quebranta”. Parece ser un patrón divino. “De cierto, de cierto os digo, que, si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere lleva mucho fruto” — Juan 12:24. Aquellos que son quebrantados en su corazón, descubren que no pueden controlar sus propias vidas, que están interiormente desechos y necesitan la ayuda divina. El dicho popular dice: “ayúdate que yo te ayudaré”, pero con YHVH es todo lo contrario, El ayuda a aquellos que no pueden hacer nada por ellos mismos, el prefiere usar vasos rotos en su servicio. A.W. Tozer — “Cuídese de aquellos líderes que no cojean al caminar”. En resumen, el propósito del quebrantamiento es llevarnos a YHVH.
“Shema Israel: YHVH nuestro Elohim, YHVH uno es” (Deuteronomio 6:4)
Estamos viviendo tiempos difíciles, por consiguiente, debemos tener mucho cuidado con lo que escuchemos para no ser desviados de la verdad — “Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos” — Hebreos 2:1. Desviarse no es difícil, de hecho, es algo tan sutil y lento que muchos ni se dan cuenta del peligro. C.S. Lewis alguna vez escribió: “El camino al infierno es gradual, suave y pendiente, suave bajo los pies, sin giros bruscos, sin hitos, sin señales”. El peligro espiritual es tan real como el peligro físico. El peligro hoy es renunciar a la esperanza, seguir la corriente, callar, dormir, a la deriva, vivir dentro del sistema sin darse cuenta de que se está más muerto que vivo. Y lo más triste es que ocurre dentro de las congregaciones, donde creen que están seguros. Por consiguiente, es urgente despertar el alma a la necesidad de hacerle frente a la verdad, a la Torah; de escucharla, vivirla, de estar vigilantes y prestos a tomar acción cuando sintamos que estamos siendo atraídos por aquello que no glorifica a nuestro Padre Celestial. La palabra “Shema” = Escucha. Shema Israel YHVH nuestro Elohim, YHVH uno es.
“Y si vosotros sois del Mesías, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa” (Gálatas 3:29)
Este pasaje describe a los verdaderos creyentes en el Mesías Yahushua como “linaje de Abraham y herederos según la promesa. Abraham es conocido como el primer Hebreo — que significa “el que cruza al otro lado”. Antes de Abraham cruzar hacia la tierra prometida, sabemos por las Escrituras que vivía en una sociedad completamente idólatra y que aún su propio padre era un adorador de ídolos — Josué 24:2. Pero un maravilloso día, Abraham escuchó un llamado… un llamado de parte de YHVH y se convirtió en uno que “cruzó al otro lado” de una sociedad idólatra, politeísta, a conocer personalmente al Creador del Universo y a tener una relación personal con El. Así que, dejando atrás su pasado, entró a una nueva vida, a la tierra prometida donde sufrió una profunda transformación. Hermosa imagen de nuestro “cruzar al otro lado”, porque todos tenemos que hacerlo si verdaderamente queremos ser parte del pueblo de Elohim. Ahora, si miramos la historia de Abraham, vemos que su vida no estuvo libre de problemas y obstáculos. Todo lo contrario, tuvo que huir hacia Egipto por la hambruna, su sobrino fue llevado cautivo y tuvo que pelear para rescatarlo y al final cuando contra todo pronóstico por su edad y la edad de Sara, Elohim les da un hijo, se lo pide en sacrificio. Aun así. Abraham nunca dudo que YHVH estaba con él y que todo lo que vivía provenía de Su mano con un propósito. Difícilmente hoy en día a alguien se le pide sacrificar un hijo, sin embargo, la comodidad, intolerancia, falta de compromiso y la falsa creencia divulgada por líderes haciendo creer que a quienes siguen a YHVH nada les pasa, ha hecho del supuesto pueblo de Elohim, un pueblo permisivo, perezoso y claudicante que ante la menor incomodidad dejan el camino.
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