“Oye Israel: YHVH nuestro Elohim, YHVH uno es” (Deuteronomio 6:4)
Estamos viviendo tiempos muy peligrosos, por eso, con mayor razón debemos poner mucho cuidado en lo que escuchamos, de manera que no seamos desviados – “Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos” – Hebreos 2:1. Debemos estar cimentados en la verdad, en la Torah. El peligro espiritual es tan real como el peligro físico, aunque mucha gente no lo cree, tal vez porque no lo ve. El peligro hoy es perder la esperanza, seguir la multitud, dormirse, morir interiormente… pero es más peligroso aún, ignorar la misericordia de Elohim, o pretender conocer la gracia de YHVH, pero ignorar Su Torah. El gran mandamiento siempre será: “Shema” Oye. Oye la voz de Elohim, oye el mensaje de la buena voluntad de YHVH para ti, oye el llamado del Ruaj a separarte, oye y rinde todo tu ser a Él – “A YHVH he puesto siempre delante de mí” – Salmo 16:8.
"Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para YHWH". (Éxodo 32:5)
Cuando la cultura afecta nuestra forma de pensar (pensamiento griego), es fácil confundir a YHWH con otros dioses, confundir sus fiestas con fiestas paganas, confundir los mandamientos de YHWH con mandamientos de hombres, incluso llegamos a hacer alabanzas y oraciones a un dios que no es YHWH, solo con el fin de que haga nuestra voluntad, y terminamos programando nuestra mente con pensamientos positivos sobre lo que va a suceder. ¿Y si no se hace nuestra voluntad?, ¿dejará YHWH de ser el GRAN YO SOY ? es momento de estar de rodillas ante YHWH el único Elohim verdadero y decir como lo hizo Moisés , "Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos..." (Exodo 33:13).
“Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos
miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función” (Romanos 12:4)
No todos en el cuerpo del Mesías tenemos las mismas habilidades y talentos, pero de lo que debemos estar seguros es que todo cuanto poseemos se nos ha dado para la obra del Reino. No importa cuánto, si cinco, dos, o un talento, si somos brazos, ojos, pies, etc. nuestra función es estar construyendo, edificando por una meta común que tenemos como pueblo. Independiente de cuanto se nos haya dado. Esto lo podemos ver reflejados en la construcción del Tabernáculo, no a todos se les dio las mismas habilidades, pero todos cumplían una función, todos eran útiles para la obra común que había encomendado YHVH, todos trabajaron, nadie lo hacía solo, ni para sí mismo. No podemos quedarnos estancados pensando en solo nosotros, de esto depende que avancemos o no en nuestro caminar hacia la meta del supremo llamamiento Divino. Nuestro amor y pasión deben estar más vivos que nunca en estos tiempos difíciles y así poder entrar en el gozo de nuestro Adonai. “Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” — Mateo 25:21
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