“Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea” (Marcos 14:28)
¿Alguna vez has hecho una cita con alguien sabiendo que la probabilidad de que la cumplan es absolutamente remota? En las Escrituras hallamos unas cuantas citas de esas, por ejemplo: YHVH hizo una cita con Abraham diciéndole que en 400 años se encontraría con su descendencia en ese mismo lugar. Se necesita mucha confianza en quien hizo la promesa, para vivir la vida proclamando dicha cita seguro de que quien la había programado la cumpliría. Yahushua hizo unas cuantas citas similares con sus discípulos y las cumplió. Pero también hizo una cita final para todos. ¿Qué le hace creer al mundo que la cita final no la cumplirá? Debemos vivir como Abraham no solo proclamando esa cita, sino preparándonos para ella. No es una cita a ciegas, es una cita programada y preparada desde la eternidad. La cita con el amor de nuestra vida. “Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis” (Juan 14:3). Cada día estamos más cerca. La Palabra dice: “ni una jota ni una tilde pasará de la Torah, hasta que todo se haya cumplido” (Mateo 5:18). El vendrá, lo creas o no. “Ciertamente vengo en breve”
“Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Juan 2:15b)
Entre Goshen y Canaán hay un desierto y no fue fácil para el pueblo de Israel cruzarlo y salir de la esclavitud. Pero una distancia que pudieron haber cruzado en menos tiempo, les tomó 40 años deambulando, quejándose, viendo la gloria de Elohim, sin embargo, añorando su Egipto. Si crees que seguir a YHVH es un antídoto contra los problemas, siento decepcionarte. Tal vez el sistema religioso te ofrezca esa panacea. Para seguir a YHVH debes aceptar el reto de cruzar el desierto, de ser diferente, de renunciar a seguir la corriente del mundo, de aceptar la guía del Ruaj Hakoddesh y vivir la vida que Elohim tiene para ti, no la que tu quieres. No puedes ser ciudadano por nacimiento de dos reinos. No puedes disfrutar del Reino de Elohim, viviendo en Egipto. Selah
“Buscad a YHVH y vivirá vuestro corazón” (Salmo 69:32)
Alguien dijo: “imita el bien y te quedarás corto, imita el mal y lo sobrepasaras”. El cinismo es un mal contagioso, yo diría que ya es epidémico, sin embargo, su diseminación carece de importancia para el mundo. Nos cuidamos de no contagiarnos de sida, ébola, tuberculosis, H1n1, y ahora del covid-19, en fin, de los que llamamos virus mortales, pero de los virus que matan en vida, que roban valores, que forma raíces en el corazón del hombre haciendo de este un ser malvado y sin escrúpulos, no nos cuidamos, tal vez porque de cierta forma, ya todos estamos contagiados. No permitamos que males como estos dañen nuestra vida, cimentémosla en YHVH y Su Torah.
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