“Porque no hay acepción de personas para con Elohim” (Romanos 2:11)
La palabra “acepción” en hebreo es “nakar”, en griego “prosopolepsia” y ambas significan lo mismo — parcialidad, favoritismo. Pablo nos dice aquí, que YHVH no esta interesado en el respeto, reputación, buena o mala posición de una persona o grupo. Él nos trata a todos por igual, no hay privilegios y ni especiales consideraciones por nadie en particular. ¿Por qué Pablo necesitaría hacer este comentario? Estoy segura, que en su tiempo como en el nuestro, existieron y existen aquellas personas que creen, bajo no sé qué pretexto, que son especiales para YHVH. Es fácil caer en la tentación de creerse especial, es común escuchar a gente decir — “es lo que nos merecemos por ser hijos de Dios” (hablan de todo lo bueno). Mi pregunta es: ¿Todos aquellos que están siendo sacrificados en África, países árabes, China, etc. por su fe, no son especiales para YHVH? No somos especiales, lo que nos hace diferentes es que tenemos un mensaje que compartir, que hemos entendido que el pecado nos separa de YHVH, que la obediencia es fundamental para nuestra relación con YHVH, que el pecado trae consecuencias que afectan nuestra vida y la vida de aquellos que amamos, que podemos llegar a ser sacrificados y perseguidos como nuestros hermanos en otros países y que: EL DISCIPULO NO ES SUPERIOR A SU MAESTRO” Lucas 6:40.
“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de YHVH, para que El os exalte cuando fuere tiempo” (1 Pedro 5:6)
Esta frase es imperativa. Es una orden de hacer algo con uno mismo. Humillarse es un acto de la voluntad. Si no nos humillamos y nos ponemos en posición de siervos, no podemos conocer la voluntad y propósito de YHVH para nuestra vida. Yahushua nos dio ejemplo — “no estimó el ser igual a Elohim como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo”— El hombre por naturaleza es egoísta, hambriento de poder y gloria, competitivo, ambicioso, pero cuando alguien genuinamente se encuentra con el Elohim Vivo, no le queda otra cosa que, humillarse. Por eso debemos ser cuidadosos y dudar de todo aquel supuesto “llamado y ungido” que pone al pueblo como siervo, esclavo, obreros para su propia gloria, que viven en la opulencia mientras algunos en su comunidad mueren de hambre. “Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos… coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, ni volviste al redil la descarriada, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y violencia” — Ezequiel 34:2-4.
“Yo me acosté y dormí, y desperté, porque YHVH me sustentaba” (Salmo 3:5)
¡Qué le desvela? ¿Su familia, empleo, salud, hijos…? Todos hemos experimentado noches de insomnio sin poder evitar esos pensamientos de preocupación. David no escribió este salmo en su cama en el palacio, lo escribió cuando huía de su hijo Absalón quien había organizado una rebelión contra su padre para derrocarlo del trono. Pero ¿qué hizo David? Fue a YHVH. David nos recuerda en este salmo, que, aunque todo vaya mal y parezca no haber esperanza, YHVH sigue ahí. El clamó a aquel quien era su Escudo alrededor de él y quien levantaba su cabeza — salmo 3:3. David podía dormir tranquilo en medio de la crisis porque sabía que YHVH había escuchado su oración — “Con mi voz clamé a YHVH, y él me respondió desde su monte santo” — Salmo 3:4. Cuando el insomnio nos ataque con preocupaciones, recordemos que YHVH es Escudo a nuestro alrededor y podemos dormir confiados.
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