“No confíes en príncipes, ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación. Pues sale su aliento…en ese mismo día perecen sus pensamientos” (Salmo 146:3-4)
Si no podemos confiar en los príncipes, ¿en quién confiamos entonces? Es cierto que cuando el hombre muere, con él se van sus planes, por eso es mejor mirar los planes de Elohim que se extienden de generación en generación hasta llevarlos a su cumplimiento. Toda visión cuyo origen está en YHVH, no muere, sino que es como una carrera de relevo espiritual que corre a través de los siglos. Una persona después de la otra toma la batuta y continúa cumpliendo los propósitos de Elohim. Si seguimos nuestros propios planes para nuestra vida, su potencial será limitado, pero si seguimos los planes de Elohim caminando hacia adelante en la visión que proviene de Él, podemos estar absolutamente seguros de que todo lo que hagamos para el Reino no será un desperdicio ni pérdida de tiempo. Lo que logramos para El, es construido sobre lo que otros edificaron y lo que nosotros hagamos servirá de base para la generación que viene. Así que, ánimo, escuchemos atentamente el corazón de YHVH y midamos sus latidos con los nuestros, si están en tono los unos con los otros, no temamos, estamos construyendo para la eternidad y un día, todo eso que atesoramos buscando primeramente el Reino, nos estará esperando.
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 19:19)
Creo que es una de las cosas más difíciles para todos. Muchos igual que en la época de Yahushua, se siguen preguntando, ¿quién es el prójimo? Sin embargo, esa pregunta no es lo más preocupante, lo verdaderamente triste es que, aunque entendiéramos quien es el prójimo, y estuviéramos dispuestos a amarlos como a nosotros mismos, no recibirían mucho de nosotros. Tenemos un concepto tan erróneo del amor, que, si fuéramos a amar al prójimo como a nosotros mismos, pues tendríamos que pagarle el gimnasio al que vamos, la ropa que usamos, llevarlo de vacaciones con nosotros, etc. porque creemos que amarnos es cuidar nuestro cuerpo en cuanto a comer, beber, divertirnos, amarnos como dicen muchos, cuando Yahushua claramente dijo, que el Padre cuida de que tengamos todas esas cosas, pero nosotros debemos es buscar el Reino de Elohim y su justicia. Así que, si nos amamos verdaderamente, buscamos pasar tiempo con Elohim, vivir bajo Sus parámetros, obedecer sus Mandamientos y amándonos así, tendríamos mucho que darle a nuestro prójimo. Somos seres únicos, creados para tener una relación con Elohim, y mientras no llenemos esa necesidad, vamos a estar siempre ansiosos por algo y una vez suplida esa ansiedad, aparecerá otra. Sólo Elohim puede llenar el vació del corazón del hombre.
“Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales” (Génesis 3:7)
Cuando Adán y Eva comieron del árbol que YHVH les había prohibido, se dieron cuenta de su desnudez, se escondieron de YHVH y se cubrieron con hojas de higuera. Ellos pudieron haber Ido a YHVH y confesar su pecado. Un simple vistazo al maravilloso lugar que YHVH les había dado para habitar, debió ser suficiente para entender que de Él nadie se puede esconder y que, en Su sabiduría, El sabría cómo manejar su alterado plan con justicia. Pero ellos escogieron otra alternativa y al esconderse de YHVH crearon el primer proyecto HTM (Hazlo Tu Mismo). Buscaron como ocultar su culpa y su desnudez, en vez de buscar sanidad para su ya contaminado corazón y su condición de pecado. Ellos buscaron un chivo expiatorio a quién culpar, en vez de aceptar su propio pecado. Hoy en día no es nada diferente, muchos usan la religión, los rituales, tales como ayunos, devocionales, penitencias, etc., como medios para esconder los síntomas de una mal relación con Elohim, de una vida fuera de los parámetros de YHVH, y no aceptan que la única manera de resolver el problema del pecado es a través de la obra redentora de nuestro Mesías Yahushua. “Y YHVH Elohim hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió” – Génesis 3:21. Finalmente YHVH cubrió la desnudez de Adán y Eva. La piel de un cordero sacrificado cubrió su desnudes y cubre la tuya y la mía.
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