“Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no hay levadura en vuestras casas...” (Éxodo 12:15-20)
Para la tradición judía, el comer pan sin levadura conmemora el éxodo de la esclavitud de Egipto. Los sagas identifican la levadura con el yetzer hara, la maldad dentro de nosotros. Al no comer pan leudado, estamos removiendo la influencia corrupta de nosotros. En la antigüedad, se leudaba el pan adicionando un poquito de masa vieja, agria a la masa nueva, o sea que pan sin levadura significa masa nueva, fresca. El sacrificio de nuestro Mesías hace de nosotros una masa nueva, sin levadura, sin corrupción, sin conexión con nuestra vida pasada, con nuestra vieja manera de vivir. Por eso Pablo dijo: “Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra Pascua, que es el Mesías, ya fue sacrificada por nosotros. Así que celebremos este encuentro, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad” – 1 Corintios 5:7-8.
“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre del Mesías Yahushua, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es de su carne” (Hebreos 10:19-20)
PESACH
Las Escrituras nos dice, que cuando el Mesías murió, hubo un terremoto y el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. De acuerdo con las medidas dadas a Moisés para la construcción del Tabernáculo, el velo media aprox. 60 pies de largo, por 30 de ancho (aproximadamente 18 m x 9 m). Suena imposible, ¿cómo podía rasgarse? según la tradición hebrea, cuando un padre perdía un hijo, rompía su manto, así que, solo el corazón herido del Padre por la muerte de Su Unigénito podría romper el velo. ¡Que sacrificio, que dolor y que amor! Darlo todo para que tuviéramos acceso al Trono del Padre. Y que tan ligeramente a veces tomamos esto. Hoy es un día para recordar, para hacer memoria, para agradecer, para postrarnos y adorar. El ruido del velo rompiendose hace eco a lo largo de la historia hasta nuestros días. La agonía de ese sonido de duelo nos abrió el camino nuevo y vivo al Padre. ¡Pesach Sameach!
“Cuando llegó la noche, se sentó a la mesa con los doce” (Mateo 26:20)
El día 14 de Aviv es el día de la preparación para la Pascua. El día hebreo empieza al anochecer. Ese día al inicio del día Yahushua instruye a sus discípulos a buscar el lugar para celebrar la fiesta. Ese día, Yahushua lava los pies de sus discípulos, profetiza la traición de judas y la negación de Pedro. Bendijo el pan y el vino y les dio explicándoles que representaban su sacrificio que pronto se llevaría a cabo, y les prometió beber la copa con ellos de nuevo en el Reino de Su Padre – Mateo 26:26-29. La última cena no es la Pascua, pues Yahushua no podía ser el Cordero Pascual y comer la pascua ya que la fiesta es al final del día 14 e inicio del 15, a esa hora ya Yahushua estaba sepultado. La última cena fue una cena común y corriente que Yahushua tuvo con sus discípulos donde les explico los eventos que se llevarían a cabo y fortaleció su fe preparándolos para ellos. “Uno de vosotros me va a entregar… lo que vas a hacer, hazlo más pronto… ninguno… entendió porque le dijo esto. Porque algunos pensaban, puesto que Judas tenía la bolsa, que Yahushua le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta” – Juan 13:21-30. Si la última cena es la pascua como dicen muchos, ¿cómo pensaban que Yahushua le estaba diciendo a Judas que comprara lo que se necesitaba para la fiesta? Es obvio que no era la Pascua sino una cena común y corriente
Hay 105 invitados y ningún miembro en línea