"He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría” (Salmo 51:6)
Se dice que los años traen sabiduría, pero yo creo que solo a aquellos que en la adversidad le permiten a YHVH obrar en sus vidas, aprenden lecciones que los llevan a ser sabios. Pero la sabiduría de lo alto es irrelevante a la edad, solo se obtiene a través de una relación con YHVH, en Su Torah. Los logros de un científico Ingles quien formuló la ley de la gravitación y del movimiento, son muy conocidos, pero, poco conocido es el hecho de que él pasó más tiempo estudiando las Escrituras que estudiando las estrellas. “Hay marcas más seguras de autenticidad en la Biblia que en cualquier historia profana. Todos mis descubrimientos han sido hechos en respuesta a la oración. Yo puedo tomar mi telescopio y mirar millones de millas en el espacio, pero prefiero irme a mi cuarto y en oración estar más cerca de Dios y del Cielo que cuando me ayudo por todos los telescopios de la tierra”. Newton.
“Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: paz, paz; y no hay paz” (Jeremías 6:14)
No es nada nuevo, Salomón lo hizo hace siglos, le dio 20 ciudades de Galilea a Hiram rey de Tiro, repartió la tierra que Elohim había dado a Israel e hizo alianza con un pueblo que Elohim había prohibido. En mi país, la guerrilla pide tierra para poder hablar de paz. Y ahora los líderes de las potencias creen que partiendo a Israel de nuevo van a lograr la paz, cuando una de las partes involucradas ni siquiera la quiere. Ellos no piden tierra por paz, sino aniquilación total de sus vecinos. La paz no se compra, no se negocia con pedazos de tierra. La paz es un estado del corazón que el hombre perdió hace siglos cuando se apartó de Elohim. La paz con mis vecinos no la logro regalándoles un pedazo de mi casa sino extendiendo mis brazos y abriendo mi corazón para que en el nombre de Elohim vivamos como hermanos en el mismo espacio. Por favor abramos los ojos… no habrá paz hasta que el hombre no reconozca el Señorío del Mesías en su vida. No habrá paz hasta que no venga a nosotros el Príncipe de Paz.
“Aunque ande en valle de sobra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo” (Salmo 23:4)
El miedo afecta la forma como el cerebro procesa imágenes y mensajes. El miedo distorsiona la forma como vemos y oímos. Y como la mente y el cuerpo están interconectados, el miedo causa muchos problemas fisiológicos como enfermedades del corazón, presión arterial alta, depresión y muchas otras enfermedades. En resumen, el miedo es mortal. La mayoría de nuestras emociones negativas proceden del miedo, incluyendo la ira, frustración y odio. A nivel espiritual, el miedo y la preocupación hacen que la gente dude del amor de Elohim y de Sus promesas. El enemigo sabe que el miedo desequilibra a la gente y la hace vulnerable a enfermedades, manipulación y engaño. Vivir en temor es un tipo de esclavitud – Hebreos 2:15. YHVH nos exhorta una y otra vez a no temer – al hombre, a la guerra, a la tribulación, ni siquiera a la muerte misma – Romanos 8:35-39. El antídoto para el temor es un corazón lleno del amor de YHVH y Su Torah – “El amor echa fuera el temor” – 1Juan 4:18.
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