“Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid Su nombre. Porque YHVH es bueno; para siempre es Su misericordia” (Salmo 100:4-5)
Hoy quiero decir: Gracias Padre. Gracias por el día de hoy. Gracias por hacernos libres. Gracias por mostrarnos Tu gloria a través de todos los detalles diarios de nuestra vida. Gracias por Yahushua. Gracias por darnos Tu Torah y separarnos para ti. Gracias por abrir nuestro corazón a la belleza de tus mandamientos y por grabarlos dentro de él. Gracias por el Ruaj Hakoddesh que nos sostiene y guía a través del camino. Gracias por hacer las cosas tan perfectas. Gracias por darnos un Cordero Pascual que diera Su vida por nosotros. Gracias por esa Pascua hace miles de años y por permitir que fuera hecha realidad en nuestro Mesías para mostrarle al mundo quien era El. Gracias por mostrarnos a través de Tus Fiestas que hay mucho más, que todavía falta mucho para ver de Tu gloria y de tus promesas. Gracias por nuestras familias. Gracias por los amigos y aún por aquellos que no nos aman. Gracias por estos últimos días y por todo lo que nos has permitido pasar. Gracias por mostrarnos que todo tiene un propósito, aunque inicialmente no lo entendamos. Gracias por continuar obrando en nuestras vidas, por cambiar nuestro corazón, por darnos esperanza, por fortalecernos en medio de la prueba, por manifestar tu amor y cuidado por nosotros de formas tan maravillosas. Gracias por un día más que nos permites vivir para ver Tu obra – Tu extraña y maravillosa obra. Gracias por la salud y por los milagros que haces para mantenernos en pie. GRACIAS YHVH – GRACIAS TE DAMOS.
“Acuérdate del Día de Reposo (Shabbat) para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; más el séptimo día es reposo para YHVH tu Elohim; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas” (‘Éxodo 20:8-10)
Este es el cuarto mandamiento establecido en la Tablas de la Ley. Ahora, para aquellos que refutan el guardar el Día de Reposo y lo consideran una ley obsoleta, que no aplica para hoy, yo les pregunto: ¿es obsoleto también el mandamiento de no matar, no robar, no adulterar, no codiciar? Porque la Palabra de YHVH es bien clara – “porque cualquiera que guarde toda la Ley, y tropiece (viole) en un punto, llega a ser culpable de todos” – Santiago 2:10. O sea que violar uno de los mandamientos, significa que soy culpable de violarnos todos. Es decir: si no guardo el Día de Reposo, es igual que si matara, adulterara, robara, codiciara, ¿verdad? Eso es lo que dice la Palabra. Pero supongamos que la Ley no aplica para hoy como dicen muchos y por consiguiente no tengo que guardar el Día de Reposo. Entonces, también puedo: robar, matar, adulterar, codiciar porque la Ley no aplica para hoy. Así que para aquellos que aplican con tanta seguridad la frase cliché de la gracia barata que predica el cristianismo hoy en día: “yo estoy bajo la gracia no bajo la ley”, no se queje si en su congregación hay: ladrones, adúlteros, asesinos – pueden hacerlo, no están bajo la ley sino bajo la gracia. ¡Shabbat Shalom!
“Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma” (Salmo 66:16)
A la gente le gusta oír testimonios asombrosos, historias de cómo alguien fue rescatado del peligro, como un enamorado venció obstáculos para llegar a su amada, como aquellos que lograron tener una segunda oportunidad salieron adelante, etc., pero la mayoría de nosotros somos gente común y corriente sin nada tan dramático para contar y creemos que nuestra historia carece de significado. Nada podría estar más lejos de la realidad. Todo lo que Dios hace en nuestra vida diaria es tan extraordinario como lo que hizo para redimir un drogadicto, un asesino, etc. El testimonio personal es la forma de expresar lo que Dios ha hecho y está haciendo en la vida de alguien. Es una herramienta poderosa para glorificar a Dios mostrándole al mundo la forma tan maravillosa como Dios, suple necesidades, consuela, llena de amor y de paz un corazón atribulado. Recuerden, si nosotros no hablamos, las piedras lo harán. Contar nuestra experiencia con Dios puede ser lo que esa persona cercana a ti está necesitando oír para comprender el amor de Dios. Si callamos ahora, respiro y liberación llegará de otra parte, pero qué tal si para eso fue que Dios puso a esa persona a tu lado. No tenemos idea del impacto que nuestro testimonio puede tener, ni de lo lejos que puede llegar.
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