“Y decían el uno al otro: Designémonos un capitán, y volvámonos a Egipto” (Números 14:4)
Nunca tratemos de cruzar el desierto sin el liderazgo de Moisés, ya que eso sería como rechazar la Torah. Y no importa que tan atractivo se vea Egipto (sistema), ni cuantas gratificaciones temporales ofrezca, YHVH llevará a cabo su plan para el hombre y más vale estar a Su lado que comiendo carne y cebollas como esclavos en Egipto — “… ni una jota ni una tilde pasará de la Torah, hasta que todo se haya cumplido” — Mateo 5:18. Vamos en un viaje hacia Canaán, la Tierra Prometida, y nosotros al igual que el antiguo Israel, necesitamos una guía, un líder. Moisés lo fue para el antiguo Israel y lo es para nosotros hoy en día, la guía (Torah) sigue siendo la misma. Los parámetros siguen siendo los mismos, los mandamientos y estatutos establecidos por YHVH no ha cambiado, lo que cambio fue el corazón del hombre que, gracias a la obra Redentora de nuestro Mesías, YHVH pudo llevar a cabo la transformación de cambiar el corazón de piedra por uno de carne, con el propósito de que obedeciéramos sus mandamientos no que los evadiéramos. YAHUSHUA ES NUESTRO EJEMPLO PARA OBEDECER LA TORAH, NO LA EXCUSA PARA EVADIRLA.
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