“Y vio YHVH que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (Génesis 6:5)
Desde que Adán escogió desobedecer a Elohim, el hombre siguió su ejemplo escogiendo también su propio camino. Desde entonces el hombre ha construido sociedades y ha rechazado el Reino de Elohim. Ha establecido sus propias leyes y ha ignorado la Torah. Ha establecido sus propios gobiernos y ha hecho afrenta al Señorío del Mesías. Ha inventado sus propias religiones y ha abandonado el Camino de Elohim. No debe extrañarnos entonces, por qué el mundo está como está. Así como el pueblo de Israel un día pidió rey porque quería ser como las demás naciones, el mundo hoy elige gobernantes corruptos, que gobiernen pueblos sin YHVH ni Torah. “Los pueblos tienen los líderes que se merecen”, dice el proverbio popular, y no creo que haya en el mundo un pueblo que esté preparado para recibir el Reino del Mesías. Necesitamos volver a Elohim, a Su camino y clamar por su regreso, que su Reino sea establecido aquí en la tierra, aunque para eso, tengamos que pasar por tribulación como nunca antes.
“Desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas” (Lucas 21:26)
Hasta ahora no hemos visto las potencias de los cielos ser conmovidas, pero si hay bastante conmoción en el mundo financiero y la tierra ya está clamando la manifestación de los hijos de Elohim. Terremotos, tornados, volcanes, pestes, toda la vida han sucedido, sí, pero no con la frecuencia de ahora ni acompañados de la apatía espiritual de hoy. La mayoría de la gente está preocupada, como dice la Escritura, desfalleciendo y con temor. No sé si todo esto es parte de la conmoción final, pero creo que lo que está pasando si debe concientizar a la gente de que el mundo va por el camino equivocado y que tarde o temprano, tendrán que reevaluar sus prioridades y entender que es imposible vivir ignorando a YHVH. Debemos enterrar nuestra raíz profundamente en Su palabra, es tiempo de buscar a YHVH con todo el corazón, es tiempo de derramar nuestra alma delante de Su presencia y clamar por; nuestra familia, nuestro país, es tiempo de pedir con lágrimas, misericordia por todo y para todos. El libro de Daniel dice, que, en los tiempos finales, “el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará”
“Tu vara y tu cayado me infundirán aliento” (Salmo 23:4)
Quienes hayan vivido en tierra de rebaños o conozcan por alguna razón la vida pastoril, saben que cuando se está acercando el invierno el pastor empieza a guiar su rebaño hacía la planicie, al redil donde pasara todo el invierno. Pero antes de entrar al redil, examina a cada oveja pasándola bajo la vara para ver si tiene bichos o parásitos. Es decir, pasar bajo la vara significa, ser examinado. “Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto” (Ezequiel 20:37). Por lo regular a nadie le gusta ser examinado, pero Dios tiene que hacerlo, debe pasarnos bajo la vara, puede ser doloroso, desagradable, incomodo y, sobre todo, creo yo, vergonzoso, pero necesario. YHVH tiene que exponer nuestra enfermedad, mostrarnos que nuestro corazón no está sano, que hay hábitos, pensamientos, deseos que afectan nuestra relación con El. Pero no solo nos pasa bajo la vara, luego nos conforta con Su cayado, nos llena de aliento y nos asegura que el proceso de recuperación después de limpiarnos de parásitos y bichos será saturado de Su amor. Recordemos, hay cosas aparentemente inofensivas, necesariamente no malas, pero si no glorifican a Elohim, nos apartan de Él.
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