“YHVH, tu Elohim, anda en medio de tu campamento, para librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti; por tanto, tu campamento ha de ser santo, para que 'El no vea en ti cosa inmunda, y se vuelva de en pos de ti” (Deuteronomio 23:14)
Para los hebreos, todo lo que hacemos en la vida es directa o indirectamente un acto de adoración. Si hacemos o decimos aquellas cosas que agradan a Elohim, lo estamos adorando y Él se regocija. Pero si hacemos o decimos cosas que no agradan a Elohim, definitivamente estamos adorando otros dioses y no debe sorprendernos que YHVH vuelva Su rostro de nosotros. Cuando los niños están jugando y los padres los cuidan, tienen que mantener sus ojos bien abiertos porque muchos juegos con los que ellos se están divirtiendo grandemente, pueden terminar lastimándolos. Igualmente, YHVH, mantiene sus ojos sobre nosotros, por consiguiente, debemos tener cuidado de que todo lo que hagamos y digamos, lo adoren, que no halle nada inmundo en nuestro campamento, que nuestro hogar, nuestras actividades, nuestros dichos, los lugares a donde vamos, todo en lo que nos involucremos, sea agradable a Sus ojos. Cuidémonos de no estar adorando otros dioses, y perdamos la protección de nuestro Padre Celestial.
“En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon” (2Timoteo 4:16)
Todos en algún momento de la vida hemos experimentado el abandono cuando más hemos necesitado esa persona o personas. Puede haber sido el esposo(a), el mejor amigo, el compañero de trabajo, la familia, etc., y no hemos podido percibir la maravillosa intervención divina y su constante compañía por enfocarnos en la autocompasión y en los sentimientos negativos hacía aquellos que nos han abandonado. Es necesario entender que como humanos todos fallamos y a veces esa persona o esas personas, ni siquiera percibieron nuestra necesidad. Nuestra confianza debe estar centrada en YHVH, Él nunca nos falla ni nos abandona. Cuando nuestra relación con YHVH es sana y continua, podemos ver su mano de poder en todo a nuestro alrededor, su fortaleza en nosotros es evidente y nuestra dependencia de Él, nos permite acceder a todos los recursos del cielo. Podemos pasar por situaciones verdaderamente difíciles sin el apoyo de los demás, pero jamás podremos pasar por esas dificultades y salir victoriosos sin Elohim.
“¿Para qué me sirve dice YHWH, la multitud de vuestros sacrificios?... ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios?” (Isaías 1:11-12)
El libro de Isaías empieza pronunciando un juicio sobre la gente en términos de la rutina diaria de adoración en el Templo. La conexión entre la adoración y vida diaria en el Templo con las relaciones sociales y la vida del creyente es inquebrantable. Es decir, la adoración no tiene ningún valor si nuestra vida diaria no está conformada a la Torah, si estamos oprimiendo a otros o viviendo una vida incorrecta. Hoy en día, el creyente fácilmente separa estas cosas, la vida en la iglesia, la adoración y todo el ritual involucrado, incluyendo cultos de alabanza, etc., son una cosa, y su vida diaria, social, laboral, emocional, es otra. Isaías en este capítulo 1, nos recuerda que YHVH no reconoce tal separación. La calidad de nuestra adoración como individuos y como comunidad, depende de la calidad de nuestra vida. El Templo y su ministerio, era el centro de la vida judía, muchos de los eventos del ministerio del Mesías giran alrededor del Templo. Yahushua vio la condición del corazón del pueblo, a través del Templo – “Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del Templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas… Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre, casa de mercado” – Juan 2:15-16. Nada diferente a hoy en día. “¿Vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados somos, ¿para seguir haciendo todas estas abominaciones? – Jeremías 7:10. No importa cuánto vayamos al templo, ni cuánto nos postremos y adoremos, todo será abominación a YHWH si nuestra vida no es recta y conforme a la Torah.
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