“Y digas en tu corazón: mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza” (Deuteronomio 8:17)
Una vida verdaderamente efectiva solo es posible cuando desarrollamos una perspectiva Bíblica sobre la vida. Se puede aprender mucho sobre el mundo a través de la investigación científica y la experiencia. Pero la sabiduría, la habilidad para vivir de manera efectiva, se deriva principalmente de la revelación que YHVH nos da a través de la Torah. Y digo principalmente, porque esto no es un ejercicio académico, es decir; leer o incluso memorizar versículos. La toral si no se vive, no produce nada que valga la pena, como dice la misma Escritura “no es el oidor, sino el hacedor”. Las Escrituras son más que una colección de dichos sabios. A través de sus historias, instrucciones, profecías, etc., logra dirigirnos a conocer al Padre y la necesidad de confiar en El y lo que nos ha provisto en el Mesías. Expresa sus instrucciones de tal manera, que hace que realmente nos enfrentemos con cada aspecto de la vida. Moisés imaginó un día en que el pueblo de Israel conocería un nivel de prosperidad y les advierte que se asegure de nunca darse crédito por su riqueza. La Torah está llena de principios para vivir. Vivir con cuidado la vida según la Palabra de YHVH siempre será lo mejor. Es más fácil caminar por este sistema con una guía segura que a la deriva.
“Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas que echan a perder las viñas” (Cantares 2:15)
Las zorras son criaturas muy astutas. Se escabullan al anochecer cuando el rebaño se está preparando para la noche, y atacan cuando menos lo esperan. Así es como el enemigo hace con nosotros. A veces pensamos que todo está bien y que vamos en la dirección correcta y de un momento a otro nos damos cuenta de que hemos caído de nuevo en viejos hábitos de pensamiento, acción o actitud. A veces no le damos importancia porque pensamos que es algo pequeño y podemos salir de ahí cuando queramos, más no es así, por pequeña que sea la zorra, sigue siendo zorra y sigue causando el mismo daño, hiriendo o matando a las ovejas. Lo mejor que podemos hacer es estar atentos, vigilantes y permitirle a Elohim a través de su Ruaj, grabar en nuestros corazones la verdad de Su palabra y revelarnos cualquier parte oscura de nuestra vida y una vez reconocido el problema no subestimarlo o creer que es pequeño, sino actuar inmediatamente, rechazando todo lo que no traiga el sello divino y alinear nuestro comportamiento, pensamiento y actitud con la Palabra de Dios. Esa es nuestra regla de medida. Recordemos, si estamos demasiado cómodos en el sistema, es porque alguna zorra está activa.
“Shema Israel: Y amarás a YHVH tu Elohim de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6:5)
No solo debemos amar y adorar a YHVH con toda nuestra mente, entendimiento, sino con todo nuestro ser: espíritu, alma, fuerzas y corazón. Él quiere que le demos todo lo que tenemos. Son muchas las formas que tenemos para expresar nuestra alabanza, adoración, veneración, devoción y amor por El. Debemos volvernos como David, que no le importó el qué dirán, siendo todo un rey. Danzó con todas sus fuerzas delante de YHVH, mientras el Arca era llevada a Jerusalén. Debemos olvidarnos de nosotros mismos, para adorarlo solo enfocados en El. Es ahí cuando habitamos en las alabanzas de su pueblo, cuando los canales celestiales se abren y cuando Su unción, Su toque, Su sanidad ocurrirá en nuestra vida. YHVH quiere tocarnos, quiere apasionar nuestro corazón por El, de manera que podamos adorarlo a Su manera, como lo adoraba David. Él quiere tocarnos para ayudarnos a llegar a Él. Somos Sus hijos, y Él quiere una relación con nosotros. Él quiere que lo adoremos en espíritu y en verdad. Toda la Biblia es acerca de relación y reconciliación. Es acerca de nuestro Creador y Padre Celestial proporcionando un camino para que Sus hijos regresen a Él. “Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su Nombre” – Salmo 100:4.
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