“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 19:19)
Creo que es una de las cosas más difíciles para todos. Muchos, al igual que en la época de Yahushua, se siguen preguntando, ¿quién es el prójimo? Sin embargo, esa pregunta no es lo más preocupante, lo verdaderamente triste es que, aunque entendiéramos quien es el prójimo, y estuviéramos dispuestos a amarlos como a nosotros mismos, no recibirían mucho de nosotros. Tenemos un concepto tan erróneo del amor, que, si fuéramos a amar al prójimo como a nosotros mismos, pues tendríamos que pagarle el gimnasio al que vamos, la ropa que usamos, llevarlo de vacaciones con nosotros, etc. porque creemos que amarnos es cuidar nuestro cuerpo en cuanto a comer, beber, divertirnos, amarnos como dicen muchos, cuando Yahushua claramente dijo, que el Padre cuida de que tengamos todas esas cosas, pero nosotros debemos es buscar el Reino de Elohim y su justicia. Así que, si nos amamos verdaderamente, buscamos pasar tiempo con Elohim, vivir bajo Sus parámetros, obedecer sus Mandamientos y amándonos así, tendríamos mucho que darle a nuestro prójimo. Somos seres únicos, creados para tener una relación con Elohim, y mientras no llenemos esa necesidad, vamos a estar siempre ansiosos por algo y una vez suplida esa ansiedad, aparecerá otra. Sólo Elohim puede llenar el vació del corazón del hombre.
“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos” (Mateo 5:3)
Antes que Elohim creara al hombre, primero preparó para él un mundo lleno de cosas útiles y agradables para su deleite y gozo. Fueron hechas para el hombre, pero debían permanecer como cosas externas a él, muy profundo en su corazón había un santuario donde solo Elohim podía entrar. Dentro de él estaba YHVH y era quien gobernaba su vida. Pero el pecado complicó las cosas e hizo que aquellos regalos y bendiciones, se convirtieran en su ruina. Nuestro dolor empezó cuando Elohim fue echado fuera de Su santuario (corazón) y se les permitió a todas esas cosas que habían sido creadas para uso del hombre, entrar en el corazón y tomar el lugar de Elohim. El hombre por naturaleza ya no tiene paz en su corazón porque YHVH ya no es el centro de él. Ahora son las cosas y la ambición por acumularlas lo que gobierna al hombre. Esta no es una simple metamorfosis, es un minucioso análisis de nuestra realidad espiritual. Muy dentro del corazón hay raíces de una vida caída cuya naturaleza es poseer y poseer. Desea cosas con pasión y los pronombres “mi” y “mío” suenan inofensivos, pero su uso constante y universal es muy significativo. Expresan la verdadera naturaleza adámica del hombre. Son el síntoma más visible de nuestra enfermedad. Las cosas se han vuelto tan necesarias, que lo que una vez fueron regalos de Elohim, se han convertido en nuestro elohim. Han tomado Su lugar. Mientras más posee el hombre, más teme perder y recordemos que aquello que tememos perder, ese es nuestro dios.
“El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: así será tu descendencia” (Romanos 4:18)
Humanamente, era imposible; Abraham tenía 100 años y Sara 90, pero YHVH había hecho una promesa. Abraham tenía que enfrentarse a dos realidades – su realidad y la realidad de la Palabra de YHVH. Estas no encajaban, sin embargo, contra toda esperanza, Abraham creyó lo que Elohim le había prometido absolutamente convencido que Él tenía el poder para cumplir Su promesa. Elohim tenía un plan mayor para Abraham, Su plan de redimir a toda la humanidad estaba a punto de comenzar, todas las naciones del mundo serían bendecidas a través de la simiente de este hombre. En nuestra vida, la Palabra de Elohim y nuestra realidad no siempre encajan para nosotros, pero YHVH quiere que nuestra realidad no enceguezca nuestra fe. Él quiere que sus hijos enfrenten la realidad como es, pero que, a pesar de las circunstancias, confíen en El, porque saben que Él es fiel a sus promesas. El diccionario español define la palabra fe, como certeza de que algo va a pasar, pero que en si contiene elementos de duda. En hebreo la palabra fe es confianza absoluta y no da cabida a ninguna duda. Si al enfrentar tu realidad hoy, sientes que la duda puede llegar a tu corazón, recuerda que YHVH siempre tiene un plan mayor para ti, El no solo trabaja en nuestro bien personal sino también para Su gloria y la extensión de Su Reino a través de las vidas de quienes confían en El.
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