“Reconócelo en todos tus caminos y El enderezará tus veredas” (Proverbios 3:6)
Cuando perdemos de vista la verdad de que YHVH está en completo control de todas las cosas, empezamos a sentirnos ansiosos. La preocupación viene de enfocarnos demasiado en nosotros mismos, una perspectiva que puede hacernos sentir, solos, olvidados y aun victimizados. La preocupación nos lleva a defendernos, a buscar refugio en nuestros propios deseos, y a olvidar que todo lo que Elohim permite en nuestra vida, trae un propósito, ya sea de enseñarnos, corregirnos o disciplinarnos. “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos” – Salmo 32:8. En realidad, todo lo que tenemos es este momento, y este momento es suficiente si lo caminamos a la luz de YHVH, buscando conocer sus caminos. La primera parte del Shema nos exhorta a recordar la Verdad de YHVH cuando estamos en la casa, cuando vamos por el camino, al acostarnos y al levantarnos. Es decir: buscar la presencia y la guía de YHVH en todo lo que hagamos y digamos.
“Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Elohim de todas sus obras en el séptimo día” – Hebreos 4:4
El Shabbat ha sido llamado: la Novia, libertad, redención, día de descanso completo, día de estudio. El Shabbat es el ensayo de la boda entre la novia y Yahushua, es el ensayo del futuro reino Milenial de Nuestro Adonai. El Shabbat nos recuerda semanalmente, nuestro descanso en el Mesías, el gozo que Él ha traído a nuestra vida y el futuro glorioso que compartiremos con El. Debemos prepararnos para el Shabbat al igual que la novia se prepara para su boda. Los antiguos decían que la preparación para el Shabbat era como prepararnos para la visita de un personaje muy distinguido. Debemos parar nuestras labores con anticipación para tener tiempo de bañarnos, arreglarnos, preparar nuestra casa, la mesa para la cena y la cena por supuesto. Y la preparación no solo es en lo natural, sino también espiritual. Es el tiempo en el cual cambiamos nuestras fuerzas por la fortaleza de YHVH. Es el tiempo en el cual contamos las bendiciones recibidas durante la semana, como: la vida, la salud, la familia la provisión, los amigos, y agradecer por darnos un día especial para restaurarnos completamente. SHABBAT SHALOM
“José, pues, conoció a sus hermanos; pero ellos no le conocieron”. “Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto” (Génesis 42:8 y 45:4)
Todos conocemos la historia de José como fue vendido por sus hermanos, puesto en la cárcel, luego interpreta los sueños del Faraón y a raíz de eso es exaltado como gobernador de Egipto. José termina vistiendo como un egipcio y lo más increíble y a lo que quizás no prestamos mucha atención, es al hecho que Faraón cambió el nombre hebreo de José por el nombre egipcio de: Zafnat-panea lo cual hizo aún más difícil que sus hermanos lo reconocieran. José era para ellos un egipcio más. José es sombra y tipología del Mesías quien en manos de la cultura greco-romana ha sufrido la misma transformación. Cuando el mensaje del evangelio llegó a los dispersos en Grecia, los judíos y prosélitos helenos, contaminados con el paganismo de la región, consideraron que era mejor presentarle a los gentiles un Mesías parecido a ellos e inician la transformación que termina con Roma cambiando Su nombre, hasta el punto que hoy en día, decirle a los creyentes que Yahushua es hebreo, que vivió como hebreo, que cumplió los mandamientos como hebreo y la única manera de entender Su mensaje es conociendo las raíces hebreas de la fe, es una total herejía. La transformación que Grecia y Roma le hicieron al Mesías fue tan perfecta, que no debe sorprendernos por qué los judíos no lo reconocen. Pero pronto vendrá de nuevo y dirá como dijo José a sus hermanos: “Mirad mis manos y mis pies, que YO MISMO SOY” – Lucas 24:39.
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