“Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él” (Proverbios 23:7)
Se dice que somos lo que pensamos, y las Escrituras lo expresa claramente en este versículo. Así que, lo que tenemos que hacer, es observar cuidadosamente nuestros pensamientos, centrarlos en Elohim y en Su palabra. El libro de Hebreos dice que debemos poner nuestros ojos en Yahushua, pues es muy fácil alejarse, dejarse llevar por corrientes que nos apartan de Él, y todo porque entretenemos nuestros pensamientos en lo que no edifica. No hay substituto para el mensaje de Elohim a través de Yahushua y si comprometemos la verdad, las consecuencias serán desastrosas. Nadie se aparta sorpresivamente, es un proceso, se transige un poco y se aleja de Elohim un poco, y así sucesivamente y por lo regular ni se dan cuenta, es como un bote cuando se lo lleva la corriente, lentamente y cuando menos piensa está lejos del puerto seguro y a la deriva. Muchos no necesitan transigir, simplemente tienen un corazón incrédulo y entretienen pensamientos de duda con relación a Elohim y Sus promesas, y buscan soluciones a los problemas de sus vidas, diferentes a las soluciones presentadas por Elohim. Tengamos cuidado, la Escritura dice: “Tu guardas en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3).
“La justicia, la justicia seguirás, para que vivas y heredes la tierra que YHVH tu Elohim te da” (Deuteronomio 16:20)
En la Torah en hebreo se lee: “La gran justicia seguirás para que nazcas de nuevo y heredes la tierra que Hashem tu Elohim te da”. Los sagas hebreos dicen que cuando en la Torah se repite una palabra dos veces, se transforma en la/el “Gran”. Por ejemplo: “el amor el amor de YHVH = el gran amor de YHVH”, o cuando Yahushua decía: “de cierto, de cierto = si, en verdad”. Según ellos la repetición hace a dicha afirmación, veraz. La traducción que nosotros tenemos hoy en día dice: “para que vivas”. Pero seguir la justicia para vivir es = nacer de nuevo y seguir la Torah (justicia) para tener parte en el mundo venidero. Para Israel la salvación nunca tuvo que ver con salir del infierno e ir al cielo a danzar o alabar en la nueva Jerusalén. Cuando Moisés le dijo al pueblo – “Estad firmes y ved la salvación que YHVH hará hoy con vosotros” – les estaba mostrando a Yahushua y el camino que él abriría para que todo el pueblo pudiera pasar el mar e ir a tomar posesión de la tierra prometida. “Tendremos justicia cuando cuidemos de poner por obra todos estos mandamientos delante de YHVH nuestro Elohim, como él nos ha mandado” – Deuteronomio 6:25. “Me guiará por senda de justicia (Torah)” – Salmo 23:3.
“Y Moisés clamó a YHVH, y YHVH le mostró un árbol; y lo echo en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó” (Éxodo 15:25)
De nuevo los Israelitas se encuentran ante una prueba más, una oportunidad más para poner su confianza en YHVH. Diríamos que después de ver tantos milagros y maravillas, su fe estaba fuerte como un roble, pero no, aún no habían adquirido esa confianza, y muchos ni siquiera entendían porque estaban ahí. Pero, la Columna de Nube y la Columna de Fuego seguían acompañándolos lo cual era suficiente para saber que YHVH aún estaba con ellos, sin embargo, de nuevo se sublevan contra Moisés. Las aguas en Mara eran amargas y no podían beberlas. YHVH permite amargura en el desierto de este mundo, para que las desilusiones causadas por el sistema nos lleven al Eterno Elohim. Nuestra reacción ante la prueba es lo que hace la diferencia. Aún el creyente más consagrado y maduro, en el momento de la prueba puede ser tentado a temer, a desconfiar y a veces a murmurar. Pero en toda prueba, debemos echar nuestra carga sobre nuestro Padre Celestial y derramar nuestro corazón sobre Él. Es en esos momentos cuando el Ruaj Hakoddesh nos conforta y hace tolerable la prueba y endulza las aguas. Eso fue lo que Moisés hizo, clamó a YHVH y YHVH le respondió. No olvidemos que somos liberados del enemigo, para ser siervos del Eterno Elohim. No temamos ante la tribulación, la Columna de nube ni la Columna de fuego nos abandonaran.
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