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Gota Diaria 18/06/2022

“Ojalá hubiéramos muerto por mano de YHWH en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud” (Éxodo 16:3)

El pueblo en vez de dar gracias por la liberación empezó a quejarse de las condiciones y empezó a añorar a Egipto.  Añoraron todo el confort de Egipto, aunque fueran esclavos, la esclavitud enceguece cuando el pueblo se acostumbra. El orgullo y el ego son los ladrillos que construyen fortalezas en nuestra mente.  Nuestra carne solo hace lo que la mente le dice.  Somos esclavos cuando elegimos serlo, se dice que nadie extraña lo que no conoce, así que es ese conocimiento del pecado y de hábitos fuera de los parámetros de Elohim lo que nos esclaviza.  Esclavitud es decidir ser controlado por la realidad del mundo físico de los sentidos, del árbol del conocimiento del bien y del mal, por consiguiente, no tenemos opción acerca de cómo actuar, sino que simplemente reaccionamos a las emociones, sentimientos y a los pensamientos no renovados por el Espíritu.  La esclavitud es tan fuerte que perdemos la habilidad de tomar decisiones de acuerdo con la Torah.  Así que, si no podemos decidir cómo actuar, es porque somos esclavos de algo.  No podemos permitir que Egipto permanezca dentro de nosotros, no podemos añorar la carne y el pan de los egipcios.  Esas ollas egipcias son la religión, hábitos, creencias, percepciones, prácticas, prejuicios, juicios, forma de vivir y enseñanzas que han condicionado nuestra mente para pensar, caminar y hablar como egipcios (sistema).  Ese deseo de volver al sistema, esa pasión y ambición por ser como las demás naciones, es consecuencia de haber comido mucha carne y pan leudado de los egipcios. ¡Shabbat Shalom!

Gota Diaria 17/06/2022

“En aquel día, dice YHVH de los ejércitos, yo quebraré su yugo de tu cuello, y romperé tus coyundas, y extranjeros no lo volverán más a poner en servidumbre” (Jeremías 30:8) 

No es fácil vencer dificultades.  A través de los cuarenta años que Israel pasó en el desierto, tuvo que enfrentar muchos problemas y la mayoría de las veces, quiso resolverlos regresando a su lugar de esclavitud.  A veces nos preguntamos, ¿cómo un pueblo libre quiso tantas veces volver a ser esclavo?  No es nada diferente a nosotros hoy.  A veces la lucha por seguir adelante parece más difícil que el regresar a la zona de confort así sea de esclavo.  Esa es la dependencia por la cual muchos permanecen en relaciones incomodas e indeseadas, dependientes de la persona que les maltrata y deshonra.  El miedo al futuro les hace permanecer ahí.  Cuando no se desarrolla una fe genuina, basada en la Torah y en la obra redentora del Mesías, el temor es el sentimiento que maneja la vida.  Existe codependencia entre esposos, entre empleador y empleado y lo peor, existe codependencia entre líderes espirituales manipuladores y la gente en su congregación.  El miedo a ver más allá de las supuestas iluminadas enseñanzas del líder, hace del pueblo de Elohim, un pueblo esclavo.  Creen ser libres, pero tienen un yugo denominacional pegado a su cuello.  “Por tanto, así ha dicho YHVH Elohim de Israel a los pastores que apacientan mi pueblo: vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no las habéis cuidado.  He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras, dice YHVH” – Jeremías 23:2.  

Gota Diaria 16/06/2022

“YHVH peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos” “Tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos” (Éxodo14:14 e Isaías 49:25) 

Desde el comienzo en el libro de Génesis, vemos la guerra como un patrón humano que continua a lo largo hasta el libro de Apocalipsis donde la batalla final entre el bien y el mal está profetizada.  Israel aprendió lecciones fuertes en las guerras.  Vio que cuando salía a la guerra guiado por Elohim, tenían la victoria segura, mas, cuando salían a pelear en sus propias fuerzas eran derrotados.   Las guerras peleadas bajo la guía de YHVH, eran guerras santas cuyo único propósito eran de establecer a Israel en la Tierra Prometida, protegerlos contra las invasiones extranjeras y promover la justica y rectitud.  Uno de los requisitos, era que el pueblo debía purificarse – “Cuando salieres a campaña contra tus enemigos, te guardarás de toda cosa mala… Porque YHVH tu Elohim anda en medio de tu campamento, para librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti… “– (Deuteronomio 23:9-14).  Tanto el pueblo como su causa, debía ser santa.  Elohim solo pelearía en una batalla santa y justa.  Los parámetros de YHVH no han cambiado.  En los últimos tiempos, peleará de nuevo por su pueblo y el propósito será el mismo: establecerlo en la Tierra prometida, defenderlo de invasión extranjera y establecer un reino de rectitud y justicia.  Pero mientras está guerra final llega, tenemos batallas que pelear y si queremos que Elohim pelee por nosotros, debemos separarnos, ser Kaddosh para Él, y que tanto nuestra vida como la causa sea santa. 

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