“No confíes en príncipes, ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación. Pues sale su aliento…en ese mismo día perecen sus pensamientos” (Salmo 146:3-4)
Si no podemos confiar en los príncipes, ¿en quién confiamos entonces? Es cierto que cuando el hombre muere, con él se van sus planes, por eso es mejor mirar los planes de Elohim que se extienden de generación en generación hasta llevarlos a su cumplimiento. Toda visión cuyo origen está en YHVH, no muere, sino que es como una carrera de relevo espiritual que corre a través de los siglos. Una persona después de la otra toma la batuta y continúa cumpliendo los propósitos de Elohim. Si seguimos nuestros propios planes para nuestra vida, su potencial será limitado, pero si seguimos los planes de Elohim caminando hacia adelante en la visión que proviene de Él, podemos estar absolutamente seguros de que todo lo que hagamos para el Reino no será un desperdicio ni pérdida de tiempo. Lo que logramos para El, es construido sobre lo que otros edificaron y lo que nosotros hagamos servirá de base para la generación que viene. Así que, ánimo, escuchemos atentamente el corazón de YHVH y midamos sus latidos con los nuestros, si están en tono los unos con los otros, no temamos, estamos construyendo para la eternidad y un día, todo eso que atesoramos buscando primeramente el Reino, nos estará esperando.
“Le has concedido el deseo de su corazón, y no le negaste la petición de sus labios” (Salmo 21:2)
El deseo de mi corazón es la salvación de mi familia, de todos aquellos que amo, del pueblo judío, y estoy segura de que es el deseo de ustedes también. Y ¿cuántas veces hemos llorado por aquellos que una vez conocieron la verdad y caminaron en ella y ahora se encuentran a millas de distancia del Padre? Sin embargo, no podemos dejar de orar, así pasen los años y pareciera que el tiempo nos robara la fe, tenemos que seguir y creer no podemos subestimar el poder de la oración. “La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16). Hace 2.000 años Pablo oró: “el anhelo de mi corazón, y mi oración a Elohim por Israel, es para salvación” (Romanos 10:1). Ahora dos mil años después, esa oración está siendo contestada de una forma sorprendente, nunca el pueblo judío había estado tan interesado en Yahushua como ahora y nunca antes tanto judío había aceptado a Yahushua como su Mesías como hasta ahora. Obviamente, no podemos esperar dos mil años para que los nuestros sean salvos, pero tenemos que creer que nuestras oraciones no son en vano, y que nuestra fe en YHVH siempre será recompensada. Elohim conoce nuestros deseos y el llanto de nuestro corazón, no nos rindamos. ¡Shabbat Shalom!
“Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de si, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre” (Lucas 6:22)
Hace unas cuantas décadas, la religión o fe era generalmente vista como algo bueno, aun por aquellos que profesaban no tener ninguna fe o religión. Al mismo tiempo, muchos se consideraban cristianos o creyentes y creían que todo lo que conllevaba serlo, era observar unas cuantas reglas religiosas o tradicionales y hacer el bien de vez en cuando. Pero, hoy en día, hacer una declaración personal de fe puede exponernos al ridículo o ser tomado como un acto de hostilidad y racismo. ¿Debería esto sorprendernos?, no. ¿Preocuparnos?, tampoco. ¿Deberíamos estar preparados?, si. Si sientes que ya no encajas en el mundo que se mueve a tu alrededor, es porque no encajas. Pero esto no es una excusa para separarte de todo y todos completamente, ya que estamos llamados a estar en el mundo, ser luz del mundo, sal del mundo, mas no ser parte de ese mundo. La sal preserva y da sabor, pero la gente prefiere los sitios corruptos. La luz expone lo oculto del pecado, por consiguiente, la maldad prefiere la oscuridad y odia la luz. Así, que, no nos preocupemos, seamos sal y luz así nos ridiculicen, odien o vituperen.
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