“En aquel tiempo YHVH dijo a Josué: hazte cuchillos afilados, y vuelve a circuncidar la segunda vez a los hijos de Israel... Y YHVH dijo a Josué: hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto” (Josué 5:2-9)
Pesaj (Pascua) celebra la liberación de Israel de Egipto – dejaron su antigua vida de esclavitud y fueron adelante hacia la tierra prometida, y a una nueva vida. El propósito no era solo salir, sino también llegar a su destino. Sin embargo, se retrasaron 40 años en el desierto. Pero finalmente, Israel cruzó el río Jordán hacia la tierra prometida, y al entrar YHVH le ordena a Josué circuncidar al pueblo. Era necesaria la circuncisión antes de pasar a la tierra prometida. Pesaj, es nuestra liberación del pecado y de la muerte a través del sacrificio del Cordero Pascual. Es necesaria la circuncisión del prepucio de nuestro corazón, para tomar posesión de la herencia adquirida a través de nuestro Mesías. La circuncisión del corazón es indispensable si queremos ser parte del pueblo de YHVH, es imposible ser transformados y renovados como una nueva creación, sin haber tenido una cirugía de corazón abierto donde el Ruaj deposita la Torah en él, y nos capacita para vivir la vida diseñada por YHVH para Su pueblo. La conmemoración está cerca, nuestra Pesaj ya fue sacrificada, pero Yahushua nos pide recordarla cada año mientras regresa y bebe esa copa de nuevo con nosotros.
“Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir el sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos” (Mateo 5:45)
Esta Escritura contiene un principio muy importante el cual muchos creyentes a veces lo pasan por alto. Muchos creen y aún enseñan que, si eres bendecido, tu vida estará llena de prosperidad material, y que si estas pasando por tribulación, es porque has pecado o por tu falta de lo que ellos erróneamente llaman fe. Yahushua dice que el sol sale sobre los malos y los buenos. Una vida llena de bienes, placeres y éxito no significa que YHVH está ahí. Igualmente, una vida de pruebas y sufrimientos no significa que YHVH no está presente. Si basamos nuestra vida y la presencia de YHVH en ella, en las circunstancias, no somos nada diferentes a aquellos que no conocen a Elohim. Lo que nos hace diferentes, es que tenemos algo mucho más importante que las posesiones y las circunstancias, ¡tenemos una relación con el Elohim vivo! Debemos regocijarnos en los tiempos buenos y en los malos. Tenemos un tesoro mayor y la victoria es segura cuando centramos nuestra vida en YHVH.
“Un arameo a punto de perecer fue mi padre, el cual descendió a Egipto y habitó allí con pocos hombres, y allí creció y llegó a ser una nación grande, fuerte y numerosa” (Deuteronomio 26:5)
La Pascua está cerca, y con ella viene la Fiesta de Panes sin Levadura, Primeros Frutos, fiestas todas que nos lleva a recordar no solo nuestra liberación, sino toda la historia de un pueblo que contra todo pronóstico sigue existiendo. Cuando el pueblo llevaba los primeros frutos al Templo, recitaban este versículo dándole gracias a YHVH por haberlos llevado a la tierra de Israel. También lo repiten a sus hijos durante la Pascua y todos los días de los Panes sin Levadura, para que nunca olviden quiénes son y que lo que son se lo deben a YHVH. “Cuídate de no olvidarte de YHVH, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre” – Deuteronomio 6:12. Nosotros también fuimos esclavos y esta Pascua nos recuerda quiénes somos y que lo que somos se lo debemos a YHVH quien nos ha hecho libres por medio de nuestro cordero Pascual – Yahushua. Nunca olvidemos de donde fuimos sacados – “Nosotros éramos siervos de Faraón en Egipto, y YHVH nos sacó de Egipto con mano poderosa” – Deuteronomio 6:21.
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