“Pero sed hacedores de la Palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos” (Santiago 1:22)
La diferencia entre el hacer y el oír o saber, radica en la mentalidad de la persona. La Biblia en su lenguaje original, es producto de la mente hebrea. Así que, la mentalidad hebrea de los tiempos bíblicos es bastante diferente a la mentalidad helenística occidental de la cual ha surgido la mayor parte de la teología de la iglesia. La diferencia fundamental entre las dos mentalidades está principalmente en el área del “saber” vs “hacer”. La mentalidad hebrea está concentrada en la práctica, la griega en el conocimiento. Para la mentalidad hebrea el objetivo final es una conducta correcta, para la griega el pensamiento correcto. El deber y la conciencia estricta son las cosas más importantes para la mente hebrea, para la griega el juego espontaneo y luminoso de la inteligencia. La mente hebrea exalta las virtudes morales, la griega las subordina a las virtudes intelectuales. El contraste es entre la práctica y la teoría, entre el hombre moral y el intelectual o teórico. Esto nos ayuda a entender más porque las iglesias cristianas están tan enfocadas en la ortodoxia doctrinal, a expensas de la obediencia a la Palabra. El por qué las guerras entre comunidades por la doctrina sana, como la llaman. Siempre preguntan: ¿eres de sana doctrina? No te preguntan ¿eres obediente a la Torah? Creer en Elohim y actuar correctamente deben ser inseparables. La mente griega ha abandonado la interpretación literal de las Escrituras para darle una interpretación alegórica, lo cual abre la puerta a miles de exposiciones que dejan al estudiante de las Escrituras, confundido y desorientado. “Renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Elohim en la justicia y santidad de la verdad” – Efesios 4:23-24.
“Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de si, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre” (Lucas 6:22)
Hace unas cuantas décadas, la religión o fe era generalmente vista como algo bueno, aun por aquellos que profesaban no tener ninguna fe o religión. Al mismo tiempo, muchos se consideraban cristianos o creyentes y creían que todo lo que conllevaba serlo, era observar unas cuantas reglas religiosas o tradicionales y hacer el bien de vez en cuando. Pero, hoy en día, hacer una declaración personal de fe puede exponernos al ridículo o ser tomado como un acto de hostilidad y racismo. ¿Debería esto sorprendernos?, no. ¿Preocuparnos?, tampoco. ¿Deberíamos estar preparados?, sí. Si sientes que ya no encajas en el mundo que se mueve a tu alrededor, es porque no encajas. Pero esto no es una excusa para separarnos de todo y de todos completamente, ya que estamos llamados a estar en el mundo, a ser luz del mundo, sal del mundo, mas no a ser parte de ese mundo. La sal da sabor y preserva, pero la gente prefiere los sitios corruptos. La luz expone lo oculto del pecado, pero el pecado y la maldad prefieren la oscuridad y odian la luz. Aun así, no nos preocupemos, seamos sal y luz porque a eso fuimos llamados no importa que nos ridiculicen, odien o vituperen.
“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo YHVH” (Isaías 55:8)
Si hay algo que debe estar bien claro en nosotros, es que no podemos esperar entender a YHVH, El mismo lo dice en este versículo, sus caminos y los nuestros son bien diferentes. No solo significa que vemos las cosas diferente sino más bien que ni siquiera podemos imaginarnos lo que El hace y por qué. El gran problema es que vivimos en un sistema de lógica donde antes de tomar una decisión evaluamos todas las opciones, pero Dios no obra así, Él no nos pide que evaluemos las opciones y sigamos la lógica. El simplemente nos pide que lo sigamos a Él. Esto es un reto para muchos que siempre quieren saber el cómo, cuándo y dónde antes de dar un paso. Pero muchas veces YHVH no responde esas preguntas porque no quiere que basemos nuestras decisiones en lógica, sino en la confianza que tenemos de que Él sabe lo que es mejor para nosotros y lo que nos pide hacer siempre será la mejor opción. ¿Está YHVH retándote con algo en estos momentos? ¿Está la voz de la lógica sobreponiéndose a la guía del Espíritu? Pidámosle a YHVH que nos enseñe a confiar en El cada día más.
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