“Ten piedad de mí, oh Elohim, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones” (Salmo 51:1)
El salmo 51 es llamado “Perek Teshuvá” – El gran capítulo de Arrepentimiento de las Escrituras. Después que el rey David fue confrontado con la verdad de sus malas acciones y la perspectiva de un juicio, vuelve a YHVH, apelando a Su eterna misericordia, pidiendo ser limpiado y perdonado. Después del pecado de Israel en el desierto con el becerro de oro, Moisés angustiado decide subir de nuevo a YHVH a buscar gracia delante de Sus ojos – “Yo subiré ahora a YHVH; quizá le aplaque acerca de vuestro pecado” – Éxodo 32:30. YHVH llama a Moisés y le ordena subir al monte y aprender lo que significa Su Nombre – “¡YHVH! ¡YHVH! Fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado...” – Éxodo 34:6-7. Así como David y Moisés tuvieron que enfrentarse a su propia debilidad para escuchar la voz divina, nosotros también tenemos que volver a monte, al madero donde nuestro Mesías entregó todo, a escuchar el llanto del Eterno Padre entregando a Su Hijo, Su Unigénito, para que tú y yo tuviéramos la oportunidad de regresar y ser perdonados, limpiados y poder entrar y ser recibidos dentro de la familia de YHVH. Recuerda, sin arrepentimiento no hay perdón.
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