DIA 45 HACIA SHAVUOT
“Me mostraras la senda de la vida; en Tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre” (Salmo 16:11)
La Torah nos cuenta de todas las veces que Moisés subió a hablar con YHVH. No fueron periodos cortos, 40 días es un buen tiempo. Aun nos habla de que Moisés no solo hablaba y recibía instrucciones, también adoraba – “Entonces Moisés, apresurándose, bajo su cabeza hacia el suelo y adoro” – Éxodo 34:8. También pidió ver Su gloria – “Te ruego que me muestres tu gloria” – Gloria en hebreo = kabod = abundancia / riqueza / esplendor / dignidad – YHVH le contesta: “hare pasar todo mi BIEN delante de tu rostro” – Bien en hebreo = tub = belleza / gloria / riqueza / bondad – Éxodo 33:18-19. Hoy los invito a buscar Su gloria, Su presencia, a adorar. Es ahí, en esos momentos de intimidad, donde hallamos la senda de la vida. Donde todo toma sentido, donde este viaje hacia el Sinaí se hace dulce con la espera ansiosa de ver su gloria y poder derramando sobre nosotros el Ruaj Hakodesh.
DIA 44 HACIA SHAVUOT
“Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36)
El sistema confunde la verdadera naturaleza de la libertad. Para el sistema, libertad es sinónimo de independencia personal; es decir la capacidad de tomar decisiones y elegir nuestro propio camino en la vida, hacer lo que queramos, cuando queramos. Yahushua no nos ha liberado para hacer lo que queramos; nos ha liberado para hacer lo que debemos. Nos ha liberado para caminar en relación con YHVH y para ser lo que el Padre ha determinado que seamos. Esta es la verdadera libertad, la capacidad de obedecer a YHVH y elegir Su voluntad para nuestra vida. Y esta es la libertad que el pecado nos había negado durante mucho tiempo. Tomemos tiempo hoy para pedirle al Ruaj que nos revele si hay en nuestra vida algo que no hemos sujetado a la maravillosa libertad del Mesías. Y si nos muestra algo, clamemos al Padre por liberación.
DIA 43 HACIA SHAVUOT
“Sus caminos notificó a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras” (Salmo 103:7)
Cuando Adán y Eva pecaron, YHVH los echó del paraíso llamado Edén. Ellos empezaron a deambular en busca de redención en un desierto de separación producido por su pecado. Desde ese momento, el hombre ha continuado en esa búsqueda. Esa búsqueda, los llevó más lejos de YHVH y de esa anhelada redención. Elohim sabía que eventualmente Él tendría que buscar el hombre y enseñarle el Camino de nuevo. Cuando Elohim saca a Israel de Egipto, lo lleva al Sinaí para mostrarles su destino. Después de revelarse a ellos, los lleva a un monte en el desierto – al Monte Sinaí – y les presenta una alternativa, un estilo de vida que les daría esperanza y los guiaría a la vida eterna, a una comunión con su Creador. Les dio un propósito, un destino. YHVH les dio un trabajo para hacer, debían construir un tabernáculo, un lugar de descanso, de sanidad, de limpieza, de íntima comunión con El. Dentro del tabernáculo estaba la redención, la limpieza, la vida, el alimento, todo lo que los guiaría a la presencia del Elohim de Israel – era la sombra de la Nueva Jerusalén. David lo entendió y dijo: “Sus caminos notificó a Moisés”. David sabía que ese tabernáculo, cuyo modelo le fue mostrado a Moisés en el Monte, era el Camino de YHVH. La historia de los hijos de Israel es tu historia y la mía. Es ambas, la historia antigua y la nueva, es una historia eterna. La necesidad del hombre, y el mensaje de redención, es el mismo ayer y hoy. El plan que Elohim le dio al pueblo de Israel en el desierto, es el mismo que nos da a nosotros hoy. El tabernáculo (Yahushua) sigue en pie, el Camino que el pueblo de Israel no encontró en ese entonces, ha sido delineado en Yahushua y abierto para todos hoy.
Hay 23 invitados y ningún miembro en línea