“Esforzaos y animaos; no tengáis miedo del rey de Asiria… con él está el brazo de carne, mas con nosotros está Yaweh nuestro Elohim para ayudarnos y pelear nuestras batallas” (2Crónicas 32:7-8)
¿Qué haces en una crisis? ¿Qué haces cuando todo va mal? ¿Qué haces cuando sientes que estas siendo bombardeado por todos los lados? Todos hemos experimentado o experimentaremos situaciones como estas en nuestra vida. Cuando esto suceda podemos sacar fortaleza y coraje de la misma fuente que lo hizo el rey Ezequías. El ejército asirio era el más poderos de la época y había derrotado a todos su enemigos, Israel era una nación pequeña y presa fácil, pero Ezequías no le hizo la tarea fácil, todo lo contrario, fortaleció los muros de la ciudad, preparó a sus hombres y los animó recordándoles que Yaweh estaba con ellos. Si estás frente a una crisis en estos momentos, pregúntate primero si debes tomar alguna acción. ¿Estás desanimado(a), negativo y sin fuerzas espirituales para pelear? ¿Le estás haciendo las cosas fáciles al enemigo? O ¿estás fortaleciendo los muros y sellando todo orificio para que no encuentre entrada? Recuerda esas cosas pequeñas a las que no le damos importancia pueden aportillar el vallado: falta de perdón, negligencia en nuestra vida espiritual, compromiso con el mundo, etc. Y segundo, después de bloquear la entrada al enemigo, recuerda quien está contigo. Yaweh de los ejércitos quien pelea tus batallas.
“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes” (Efesios 6:13)
No podemos describir la vida del creyente como una “cuna de rosas”. La Biblia claramente dice que tendremos luchas y solo podemos obtener la victoria con la fortaleza que YHVH nos da. Es esencial entender que para poder fortalecernos en YHVH, necesitamos conocerlo íntimamente a través de Su Torah, conocer Su carácter, Sus caminos y vivir una vida de obediencia a sus mandamientos. Para fortalecernos en El, no podemos confiar en nuestra propia prudencia. La gente más fuerte es aquella que reconoce que es débil en sus propias fuerzas y solo la fortaleza que proviene de YHVH les da la victoria. Ahora, tomar la armadura de Elohim, no es algo que nos ponemos y quitamos constantemente. La armadura es en sí, el carácter, el estilo de vida del creyente. La justicia, verdad, paz, fe son parte integral de nuestro caminar con Elohim. La Palabra de YHVH es la base sobre la cual construimos nuestra vida. Vivimos en un campo de batalla, el creyente en Yahshua siempre va a tener conflicto y persecución, pero una vida de consagración, obediencia y relación íntima con Yaweh, lo mantendrá firme y podrá resistir cualquier ataque del enemigo.
“Después los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de YHVH… se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores…” (Jueces 2:11-12)
Este es el inicio del libro de “Jueces”. Un libro poco leído y regularmente conocido por la historia de Sansón y Dalila, que enseñan a los niños y lo presentan como el superhéroe que se sacrifico asimismo matando a los malvados filisteos, cumpliendo así, la voluntad de YHVH. Desafortunadamente, la forma como cuentan la historia, distorsiona la realidad del personaje. El libro de “Jueces”, cubre la era de la decadencia moral más grande de Israel, la era cuando Israel vertiginosamente se deslizó hacía el suicidio nacional, debido a su persistente apostasía. El libro de “Jueces” presenta a un pueblo indulgente y auto-engañado que pretendía, por un lado, seguir a YHVH y por otro, perseguir la paz y la amistad con sus vecinos paganos, a cualquier precio. Y el precio de dicha paz, los llevo a la asimilación dentro de culturas paganas y al sistema religioso de Babilonia, sistema que todos conocemos hoy. La asimilación de Israel, en otras palabras, es la forma como el pueblo de Elohim se convierte más y más al mundo que lo rodea, en vez de separarse de dicho sistema. Hoy en día el pueblo de Elohim, al igual que Israel en el libro de Jueces, va en picada por el camino del engaño, de una abierta idolatría (dioses diferentes, pero igual comportamiento), pretendiendo seguir a YHVH y al mismo tiempo buscando agradar a los vecinos con el pretesto de que la situación actual es diferente, los tiempos son distintos y la paz con los vecinos es más importante que la obediencia a mandamientos antiguos mandados a recoger. Arthur Cundall en su comentario sobre el libro de Jueces dice: “Ojala el lector moderno del libro de Jueces escuche la voz del Ruaj Hakoddesh diciendo: ESTE NO ES EL CAMINO, NO ANDEIS POR EL”.
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