“Pon a tu boca trompeta. Como águila viene contra la casa de YHWH, porque traspasaron mi pacto, y se rebelaron contra mi ley” “le escribí las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosa extraña” (Oseas 8:1 y 12)
Oseas describe el rechazo de la Torah y como este rechazo corrompió al pueblo y lo distancio de YHWH. En Oseas 4:6 dice: “Mi pueblo fue destruido porque le falto conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque te olvidaste de la Torah de tu Elohim, también yo me olvidaré de tus hijos”. Pablo describe a la gente que viviría durante los últimos tiempos, como culpable del mismo pecado, del rechazo de la Torah. 2Timoteo 3:1-6 – “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos… amadores de los deleites más que de Elohim, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella…”. El cristianismo hoy en día tiene apariencia de piedad, pero niega el poder de los parámetros de Elohim expresados en la Torah para vivir una vida recta. Igual que en la época de Oseas, el pueblo está siendo destruido por falta de conocimiento, no quieren oír la verdad, la toman como “cosa extraña”. “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirá la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” – 2Timoteo 4:3. El pueblo no quiere escuchar nada que lo comprometa, que le exija, nada que le demande ser kaddosh (separado) del sistema, quiere hacer y vivir como vive el resto del mundo. Este es precisamente el estado en que la iglesia se encuentra hoy en día. La iglesia niega que la Torah tenga validez sobre el Nuevo Testamento, no quiere ver que el Nuevo Testamento confirma la Torah. “Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio; este mandamiento antiguo es la Palabra (Torah) que habéis oído desde el principio” – 1Juan 2:7.
“No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?” (Mateo 6:25)
Es necesario recordarnos constantemente lo frágil que es nuestra vida y la necesidad de centrarla en Elohim, aunque se convierta en frase de cajón. Yahshua les dijo a Sus discípulos en Su tiempo y nos lo dice ahora a nosotros que no debemos preocuparnos por el futuro, pues está en las manos de Elohim, que lo que debemos hacer es buscar el Reino de Elohim y Su justicia. Cuando caminamos con Elohim y le servimos, nada nos falta. Hoy más que nunca debemos buscar a YHVH y estar protegidos bajo Su manto. Llegará el día en que aunque tengamos dinero no habrá que comprar y solo nos quedará confiar en El y sabemos que El ha prometido nunca abandonarnos ni desampararnos. Como humanos que somos, nos enfocamos demasiado en nuestro mañana, cuando tal vez ni haya un mañana, YHVH puede llamarnos a Su presencia hoy, ahora. Así que, concentrémonos en el hoy, en vivir para El, en servirle, en proclamar el Reino de Elohim, en ser vasos útiles en Sus manos que proclamen Su gloria y le muestren al mundo el amor, la compasión, la misericordia, la paz interior que solo nuestro Padre Celestial puede dar. Mañana está en Sus manos.
“Tú formaste mis entrañas; tu me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien” (Salmo 139:13-14)
Somos maravillosamente creados, únicos en la forma más imaginativa. Todos tenemos facetas propias, nuestra personalidad, los gustos, disgustos, talentos, aún nuestros cuerpos físicos. Sin embargo, la mayoría no están satisfechos como son y siempre están buscando estereotipos en los cuales encajar. Siempre están buscando un modelo a seguir y se les olvida que YHVH nos dio el modelo perfecto, Yahshua. Pero esos estereotipos o cajas en las que el hombre se quiere meter, son por lo regular patrones sociales en los que quiere encajar para sentirse seguro. Patrones establecidos en el ambiente laboral, en su comunidad, en las universidades o colegios, como la forma de vestirse o comportarse para ser aceptado, etc. Algunos logran encajar pero pasan la vida frustrados porque no son ellos, están viviendo una vida forzada para no ser rechazados, y muchos llegan hasta el suicidio por la presión. La verdadera seguridad es la que da YHVH, cuando aceptamos lo que somos y como somos, hechos a Su imagen y semejanza y con un propósito especifico. Ser aceptados por Dios es lo que verdaderamente cuenta, al hombre jamás podremos complacerlo siempre habrá algo más que cumplir para estar a su altura. Sé quién eres, no trates de vivir una vida ajena ni encajar donde YHVH no te ha puesto.
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