Los probare como se prueba el oro. El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: pueblo mío, y el dirá: YHVH es mi Elohim (Zacarias 13:9)
El oro se purifica con fuego hasta que se derrita. Una vez derretido empiezan a manifestarse las impurezas como una capa de mugre. El refinador la retira con un cucharón especial. El proceso puede repetirse varias veces, derretir el oro en el fuego y cernir las impurezas hasta que pueda ver el reflejo de su rostro en el oro refinado. Como si se mirara en un espejo. Elohim habla a través del profeta Zacarías concerniente a los sacerdotes. Tristemente esos sacerdotes se desviaron siguiendo las costumbres de los pueblos paganos que los rodeaban, solo por tener paz con ellos, dejando el camino de Elohim. Nosotros somos un sacerdocio santo, estamos llamados a ser separados para El. Sin embargo, hay momentos cuando fallamos y no vivimos a la altura del llamamiento y nos dejamos arrastrar por las corrientes del sistema. Otras veces, es que sentimos que la prueba por la que estamos pasando es demasiado dura y no nos damos cuenta de que es simplemente el horno purificador de YHVH que está permitiendo que seamos derretidos y cernidos, para poder sacar lo mejor de nosotros. Pero alegrémonos, cuando el proceso termine podremos reflejar la imagen de aquel que nos sacó de las tinieblas a Su luz admirable.
Yeshua tomo a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevo aparte a un monte alto, y se transfiguro delante de ellos y resplandeció su rostro como el sol (Mateo 17:1-2)
La vida del creyente no es para vivirla en las montañas, sino principalmente en los valles. Yahushua los llevó al monte no para que hicieran allí su hogar permanente como quería Pedro, sino para revelarse a ellos como el Hijo de Elohim que era y fortalecer su fe. El contraste entre la montaña y el valle es enorme. La montaña es luz, el valle es oscuridad. La montaña es revelación, comprensión, el valle es retos y necesidades. Sin embargo, podemos tener el mejor día de nuestra vida en el valle, porque es allí donde podemos ver a Yahushua en acción, donde los demonios huyen ante Su presencia, donde los necesitados reciben ese toque divino de Elohim. Todos pasamos tiempo en la montaña, todos recibimos ese toque de Su amor y Su unción para el servicio en el valle. Y es humano querer permanecer en la montaña y disfrutar de Él, pero alguien pagará el precio de nuestra permanencia allí, alguien con una enorme necesidad de recibir de Yahushua. Así que no temamos bajar al valle, todo lo contrario, fortalezcámonos en El y pidámosle que rebose nuestra copa hasta el punto de que sintamos la necesidad de bajar el valle y vaciarla sobre todo aquel que lo necesite.
“Oye, Israel: YHVH nuestro Elohim, YHVH uno es. Y amarás a YHVH tu Elohim de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón, y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte y cuando te levantes…” (Deuteronomio 6:4-9)
Esta Escritura es llamada el “Shema”. En hebreo Shema significa: escucha y obedece. El Shema es la primera oración de la mañana y la última de la noche porque tanto al levantarnos como al acostarnos debemos recordar que nuestro Elohim es el centro de nuestra vida. Amarlo con todo nuestro corazón. Según los sabios ebreos la palabra corazón = deseos, es decir que nuestro deseo sea solo hacer la voluntad de YHVH. Con toda nuestra mente, es decir que, en el momento de tomar una decisión, Su Torah sea nuestra guía y no actuar fuera de sus Instrucciones. Con todas nuestras fuerzas, la palabra fuerzas aquí está mal traducida la verdadera palabra es: recursos, es decir reconocer que todo lo que tenemos proviene de Él y debe ser usado como Él nos guíe. Luego el Shema nos recuerda que Su Torah debe estar en nuestro corazón. ¿No fue esto lo que YHVH dijo que haría cuando renovara el Pacto con Israel? – Jeremías 31:31-33 – prometió escribir Su Torah en nuestro corazón para que jamás nos olvidáramos que YHVH es nuestro Elohim y nosotros somos Su pueblo. Luego nos ordena enseñarla a nuestros hijos, y proclamarla en todo lugar donde nos encontremos. Nos manda a atarla como señal en nuestras manos y frontales en nuestros ojos, es decir que todo lo que hagamos sea bajo las instrucciones de YHVH y que nuestros ojos deben estar siempre fijos en El, en la columna de fuego y la nube. Y termina diciéndonos que las escribamos en los postes y puertas de nuestras casas, es decir que toda nuestra casa (familia) debe servir a YHVH. Sh'ma Yis'ra'eil Adonai Eloheinu Adonai echad. Oye, Israel, YHVH tu Elohim, YHVH uno es. SHABBAT SHALOM
Hay 30 invitados y ningún miembro en línea