“Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabra de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tu eres el Mesías, el Hijo del Elohim viviente” (Juan 6:68-69)
El hombre va hasta el fin del mundo, buscando conocer la verdad, para encontrar la razón de ser, para entender el por qué nació, por qué está aquí. Busca en cientos de dioses diferentes, comida para su alma, luz para su espíritu, investiga, experimenta, y por lo regular vuelve a quedar tan hambriento y sediento como cuando empezó y en los momentos duros de su vida, no tiene a quien ir. Yahshua dijo: “venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28). Cuando pasamos por situaciones difíciles, enfermedades, tragedias, pérdidas insoportables que nos rompen el corazón y donde ni siquiera aquellos más cercanos pueden ayudarnos a soportar el dolor, conocer a Yahshua y su gran amor, saber que El nos sostiene, nos da descanso y calma nuestro dolor por medio del Ruaj (Espíritu Santo), es la esperanza más bella de todo creyente. Por lo regular son esos momentos, esas espinas en el corazón, las que dan paso a los momentos más bellos en comunión con nuestro Padre Celestial, son los que maduran nuestro carácter y dulcifican nuestro espíritu, son los que nos permiten ver la gloria de Elohim en todo su esplendor, restaurándonos y poniéndonos en pie de nuevo. ¿A quién iremos? ¿A dónde se va cuando ya no hay a donde ir? A Yahshua, el conoce tu dolor y sólo el, sabe como sanarlo.
“Aguarda a YHVH; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a YHVH” (Salmo 27:14)
¿Qué tan bueno eres esperando? El mundo hoy en día está acostumbrado a resultados instantáneos – café instantáneo, comidas en horno micro-ondas, crédito instantáneo, etc. ya se perdió el arte de esperar pacientemente. En Éxodo 32, leemos cuando el pueblo de Israel esperaba por Moisés que había subido al monte a recibir instrucciones de Elohim. El pueblo se impacientó, se olvidó de los milagros de su liberación de Egipto, pidió a Arón un becerro para adorar y cayeron en toda clase de depravación. La consecuencia de esto, fue la muerte para muchos porque no pudieron esperar. Durante ese tiempo Elohim estaba dándole a Moisés instrucciones sobre como debía ser la relación del pueblo con El, para recibir todas sus bendiciones y protección, pero en vez de esperar el pueblo reemplazó el plan de Elohim por su propio plan y sufrieron las consecuencias. YHVH tiene un plan para cada uno de nosotros. Si no esperamos en El y sustituimos sus instrucciones por nuestros propios caminos, las consecuencias serán desastrosas. Si estás esperando el cumplimiento de una promesa de Elohim para tu vida, no tomes el camino rápido, no busques respuestas instantáneas, espera en El, pasa tiempo en Su presencia, recibe Sus instrucciones y síguelas al pie de la letra. Es lo más seguro y beneficioso para tu vida. SHABBAT SHALOM
“Si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los cielos” (Mateo 5:20)
No se necesita mucho para superar la justicia de los escribas y fariseos. La idea que ellos tenían de justicia y rectitud era expresada en las apariencias. Yahushua los llamo “sepulcros blanqueados”, y ¿qué se encuentra en un sepulcro? Huesos, muerte, todo lo que produce la hipocresía, el egoísmo, el engaño, la autocomplacencia, la justicia propia que determina que es bueno y que no lo es, sin importarle los parámetros establecidos por Elohim. El orgullo propio y la justicia de YHVH se mezclan tan bien como el agua y el aceite. Donde esta nuestro ego, queda muy poco espacio para YHVH. ¿Qué relación puede tener Yahushua con alguien lleno de orgullo y soberbia? En este caso, el alma se rinde a YHVH y deja su orgullo o Elohim tendrá que dejar de ser Elohim y eso es imposible. Así que, si queremos superar a los escribas y fariseos, debemos empezar por rendirnos totalmente a YHVH, a Su Palabra, a Su voluntad.
Hay 26 invitados y ningún miembro en línea