DIA 36 HACIA SHAVUOT
“Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón” (Oseas 2:14)
El desierto no ofrece nada, y dependiendo de las razones que nos lleven al desierto, sería como dejarlo todo por nada – o, en el mejor de los casos, dejarlo todo por YHVH. Pérdidas, fracasos, engaños, decepciones, traiciones, etc., todo lo que al final se recibe en el sistema, consecuentemente, abre nuestro corazón al llamado al desierto, a dejarlo todo y en esa sequía, aridez y silencio, buscar a Elohim, escuchar Su voz. YHVH tenía que sacar al pueblo de Egipto, del ambiente pagano egipcio y llevarlo al desierto para moldearlo. El pueblo sufrió mientras YHVH los formaba y hacía de ellos Su pueblo – un pueblo con un estándar moral superior al de sus vecinos paganos. En el Sinaí, entre truenos y relámpagos YHVH les da la Torah – Su plan, el mapa detallado para que se encontraran con YHVH todos los días y en toda circunstancia. Ya vemos que los desiertos son necesarios, es allí donde YHVH habla a nuestro corazón, es desde allí que podemos contemplar el cielo y sus recursos, es allí donde podemos apreciar la grandeza del amor de YHVH y en esa aridez y soledad permitirle hacer Su voluntad en nosotros.
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