“…así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones… Y YHVH dará su orden delante de su ejército; porque muy grande es su campamento…” (Joel 2:2 y 11)
Elohim ha estado recogiendo, separando, preparando y entrenando su pueblo por mucho tiempo, y en estos últimos días lo está purificando y sacando del sistema para que pueda caminar con Él. Algunas de sus características: Es un pueblo que ha muerto para sí, y vive para Elohim, tiene una relación íntima con El y es sensible a la guía del Ruaj Ha Koddesh, conoce el corazón y los deseos del Padre. Ha muerto a las cosas del mundo, es obediente y humilde. El Ruaj dirige sus pensamientos, palabras y acciones. Es fuerte, entrenado, disciplinado, son soldados del ejército de YHVH. Es intercesor, proclama la Torah y la enseña. Su relación con el Padre es madura, no sentimental ni llena de falsa fantasía greco-romántica, sino íntima y poderosa. El Shabbat es su día ideal para estar en intimidad con Elohim. Como una esposa enamorada, es sumiso, sigue al Cordero por donde quiera que vaya, su relación con El es exclusiva, no hay otros dioses, sabe que le pertenece a Yahushua, se deja guiar, no hace nada por su propia cuenta. Conoce sus responsabilidades y no huye de ellas, es hacedor no oidor. No es flamante, fanfarrón, mundano, ni de grandes ministerios, es de bajo perfil, discreto, sabe que él tiene que menguar para que Yahushua en él crezca y así revelar en estos tiempos difíciles, la gloria de aquel que lo llamó.
“Y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” (Jeremías 29:13)
¿Qué se necesita para buscar a Elohim con todo el corazón? Es irónico, pero parece ser que el estado más peligroso para el creyente, es la comodidad. La doctrina que muchas iglesias le han vendido a sus feligreses de que cuando están bien, con salud y abundancia es porque están bien con Elohim, y cuando las tribulaciones y enfermedades aparecen es por algún pecado, ha hecho más mal que bien y no es de extrañar que la vida espiritual y la relación con YHVH de muchos creyentes cómodos que lo tienen todo, sea tan carente de frutos y más fría que un iglú. La vida no es fácil, para algunos es extremadamente dura y como creyentes no estamos exentos de la realidad de vivir en un mundo caído y hostil; es la relación con YHVH, esa constante búsqueda de Su voluntad, la que nos sostiene y nos permite ver Su gloria en cada detalle de la vida. Desafortunadamente, algunas personas solo lo buscan cuando tienen problemas o han tocado fondo. Y ese fondo, no tiene que ser necesariamente escasez o enfermedad, puede ser el vacío producido por el exceso de todo y la falta de contacto con el Padre Celestial. Recordemos, nada puede estar entre El y nosotros. Que no perdamos ese contacto. Busquémoslo con todo nuestro corazón.
“Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Yahushua, el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:1-2)
La vida del creyente es como una carrera. En una carrera no cuenta como se inicia sino como termina. Nuestra carrera no es una de gran velocidad, sino una de larga distancia que requiere compromiso y perseverancia y para correr como se debe, debemos: 1. despojarnos de todo peso que nos impide caminar bien. Puede ser cosas insignificantes o buenas en si pero que Elohim no nos mandó a hacer y en vez de ayudarnos en el camino, obstaculizan nuestro paso. 2. Debemos correr con paciencia, es decir; que nada ni nadie nos haga mirar atrás, que jamás perdamos de vista la meta final, puede haber oposición y aun sufrimiento, pero el Amor de Elohim nos mantendrá en la carrera. 3. Con nuestros ojos fijos en Yahushua. En una carrera los ojos del atleta siempre están fijos en esa línea final, en el premio, en la gloria, en la aclamación, jamás se desvían del objetivo. Nuestra carrera demanda la misma dedicación y compromiso. Nuestros ojos deben estar fijos en Yahushua durante toda la carrera, de principio a fin si queremos ganar. Hebreos dice que hay una gran nube de testigos que corrieron antes de nosotros y terminaron, no por lo que ellos eran, sino porque perseveraron como viendo al Invisible. No desmayemos. ! Shabbat Shalom¡
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