“Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid Su nombre. Porque YHVH es bueno; para siempre es Su misericordia” (Salmo 100:4-5)
Gracias Padre. Gracias por el día de hoy. Gracias por hacernos libres. Gracias por mostrarnos Tu gloria a través de todos los detalles diarios de nuestra vida. Gracias por Yahshua. Gracias por darnos Tu Torah y separarnos para ti. Gracias por abrir nuestro corazón a la belleza de tus mandamientos y grabarlos dentro de él. Gracias por el Ruaj Hakoddesh que nos sostiene y guía a través del camino. Gracias por darnos un Cordero Pascual que diera Su vida por nosotros. Gracias por esa Pascua hace miles de años y por permitir que fuera hecha realidad en nuestro Mesías para mostrarle al mundo quien es El. Gracias por mostrarnos a través de Tus Fiestas que hay mucho más, que todavía falta mucho para ver de Tu gloria y de tus promesas. Gracias por nuestras familias. Gracias por los amigos y aún por aquellos que no nos aman. Gracias por estos últimos días y por todo lo que nos has permitido pasar. Gracias por mostrarnos que todo tiene un propósito aunque inicialmente no lo entendamos. Gracias por continuar obrando en nuestras vidas, por cambiar nuestro corazón, por darnos esperanza, por fortalecernos en medio de la prueba, por manifestar tu amor y cuidado por nosotros de formas tan maravillosas. Gracias por un día más que nos permites vivir para ver Tu obra – Tu extraña y maravillosa obra. Gracias por la salud y por los milagros que haces para mantenernos en pie. – GRACIAS TE DAMOS. SHABBAT SHALOM
“Esfuérzate y se valiente; porque tu repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos… Nunca se aparte de tu boca este libro de la Torah… “(Josué 1:5-9)
En el versículo 5 YHVH le hace una promesa a Josué: “Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida”. Seguro que como en el tiempo de Moisés, habría rebeliones, retarían su liderazgo y tendría que pelear muchas guerras contra sus enemigos, pero YHVH le asegura que estará con él como estuvo con Moisés. YHVH le anima a esforzarse y le da instrucción sobre dos cosas en particular: 1. La Tierra y 2. La Torah. La tierra no iba a ser entregada en sus manos, Israel tendría que pelear por ella, tendría que hacer guerra santa guiada por YHVH contra los habitantes paganos que vivían allí. Todo lo que Israel tenía que hacer, era pelear y tomar posesión de ella. Lo segundo, Josué no podia apartarse de la Torah, y cuidar que Israel la observara. Iba a necesitar mucho valor porque al igual que con Moisés, muchos pelearían y confrontarían la verdad encarnizadamente. Hoy en día muchos somos confrontados, nos tildan de secta por seguir la Torah, nos acusan de haber abandonado la Gracia y volver a la esclavitud de la Ley (mala interpretación de la palabra Torah). No entienden que solo aquel que es libre puede recibir la Torah. Israel la recibió después de que salió de la esclavitud de Egipto. Nos acusan de legalistas y de cometer el pecado imperdonable, de tratar de volvernos judíos o peor aún, somos herejes por decir que Yahshua es judío. Es agotador a veces, pero YHVH nos pide que seamos valientes y que nunca se aparte de nuestra boca este libro – la Torah. La historia de Josué y la batalla por Canaán es un ejemplo de la batalla de nuestra vida en nuestro camino con YHVH hacia la Tierra Prometida.
“Cuando Yeshua se había acercado más, y podía ver la ciudad, lloró por ella, diciendo: ¡Si supieras, tan siquiera hoy lo que se necesita para tu paz!” (Lucas 19:41-42)
Desde que Israel entró y tomó posesión parcial de la Tierra Prometida, ha buscado la paz con sus vecinos, mas no la paz ordenada por YHVH porque la paz que el hombre construye no es la paz que YHVH instruye. Para el hombre, la paz es invariablemente el resultado de dos cosas: guerra o tratado. En la guerra al menos sabemos que uno gana y el otro pierde. Pero ahora, más que nunca, el hombre busca la paz comprometiendo sus valores, cediendo sus derechos, desobedeciendo a Elohim. Esa no es la paz de la que YHVH habla en Su Torah. Su paz es absoluta, no involucra concesiones ni transige, Su paz proviene de la elección libre del hombre de elegir servir a Elohim como Él lo exige, y nada más. Israel no vio nada malo en acercarse y mezclarse con los pueblos que habitaban Canaán. No vio nada malo en buscar la paz con sus vecinos a su manera, participando de sus festividades y costumbres, dando respeto a sus creencias y falsos dioses. Los matrimonios entre hebreos y cananeos se convirtieron en pan de cada día, con poca resistencia, creyendo que era algo bueno. Se sentían bien con su habilidad para lidiar con sus vecinos basados en su propia moral sin la dirección de Elohim. Pero el problema de Israel no terminó ahí, ha continuado y está rampante en el pueblo de Elohim hoy tanto como entonces. Su pueblo sigue transigiendo con el sistema, participando de sus festividades y costumbres, viendo sus dioses como algo de lo que no tienen que separarse, sino tolerar. El movimiento de la Interfe está de moda y hay que seguirlo. El dicho es: “Todos los caminos van a Roma”, seguro que sí, pero “no todos los caminos van a Jerusalén”.
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