“El niño Samuel continúo ministrando a YHVH bajo la dirección de Elí. Ahora bien, en aquellos días YHVH raramente hablaba, y no había visiones definidas” (1Samuel 3:1 – Biblia Kaddosh)
Los días del sacerdote Elí, fueron días muy duros. Elí había fallado en enseñar a sus hijos el Camino de YHVH – “Los hijos de Elí eran hombres impíos y no tenían conocimiento de YHVH” – 1Samuel 2:12. Así que si el sacerdote era negligente con su propia casa ¿qué podemos esperar con el pueblo que ya estaba acostumbrado a ir tras dioses ajenos y costumbres paganas? Israel siempre se contaminó con los pueblos vecinos y aprendió sus costumbres. Desde que Elohim lo redimió de Egipto, vez tras vez, se desviaba y seguía pueblos que no tenían conocimiento de Elohim. Le costó mucho a Israel asumir la identidad de ser el pueblo de Elohim. Lo triste es que hoy también escasea la Palabra de YHVH. Hay muchas corrientes y doctrinas, pero la mayoría están contaminadas con costumbres paganas igual que antes. El pueblo de nuevo se contaminó con los pueblos vecinos y sus costumbres paganas (sistema). No ha podido asumir y adoptar la identidad del pueblo de Elohim. No ha entendido que ser Su pueblo implica ser Kaddosh (separado). Que hay límites bien demarcados para el pueblo de Elohim y constantemente los violan y traspasan los linderos establecidos por Elohim. No hay visión definida de YHVH. La mayoría de los profetas hoy en día han malinterpretado la función del profeta que es de volver el pueblo a la Torah y se han dedicado a profetizar de su propio corazón lo que desean para su grupo particular, solo quieren complacer la comezón de oír cualquier cosa que tiene el pueblo. Finalmente, Elohim le envía un mensaje a Elí – “Yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Elohim, y él no los ha estorbado” –1Samuel 3:13. Pidámosle a YHVH que nos dé la sabiduría y la valentía para proclamar Su Torah, a tiempo y fuera de tiempo, para que no escaseé.
“Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras tengamos esperanza” (Romanos 15:4)
¿De dónde sacamos esperanza cuando reina la desesperanza? Todos tenemos días cuando solo queremos llorar, gritar, correr, o nos quedamos mudos y quietos sin saber qué hacer ante la situación, las paredes de la vida se nos vinieron encima y no vemos salida. Pablo llamó al Padre: “Elohim de esperanza”. Pero ¿cómo encontrar esa esperanza? Dos pasos dicen la Escritura que debemos dar: El primero es paciencia, esperar con dientes apretados si eso nos ayuda. Esperar sin importar que tan dolorosa sea la situación y lo lento que creemos ver a YHVH actuar, nos ayuda a crecer y a madurar. El segundo es la confianza que obtenemos de las Escrituras. Ahí está, escrito para ti y para mí, del corazón de YHVH, la promesa de que no importa que tan difícil parezca, Él está ahí con nosotros, que nada es imposible para El, que así estemos pasando por el agua o por el fuego, Él nos sacará. Y lo más maravilloso es que esa paciencia y consolación que necesitamos también proviene de Él, Él nos la da: “pero el Elohim de la paciencia y de la consolación”. El no espera que lo hagamos solos, Él nos apera de lo necesario para dar el paso que nos está pidiendo que demos. SHABBAT SHALOM
“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:13-14)
En esta parte final del Sermón del Monte, Yahushua se enfoca principalmente en describir las dificultades y vicisitudes del camino de YHVH. No es fácil, Yahushua nunca dijo que lo sería, de hecho, al comienzo del Sermón hablo de las persecuciones que sufrirían sus seguidores. Entrar al Reino es como escurrirse por una puerta angosta. Yahushua da a elegir entre dos opciones, de la misma forma como YHWH dio al pueblo de Israel en el desierto. En ese entonces, la oferta fue de entrar o no a la tierra prometida; hoy la oferta es de entrar o no a la tierra prometida que es – el Reino de Elohim. “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal… A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición… “– Deuteronomio 30:15 y 19. ¿Puedes ver la consistencia de las Escrituras? Elohim no cambia, como tampoco cambia su promesa de la bendición de la herencia. La promesa hecha a Abraham, Isaac y Jacob de heredar la tierra fue hecha después a Israel si permanecía fiel y obediente a los vínculos del Pacto. Y aquí, Yahushua ofrece la misma promesa de heredar la tierra, que aquí llama el Reino de los Cielos, a todos aquellos que entren por la puerta estrecha. La palabra “estrecha” del G4728 = stenos = estrecha, con obstáculos alrededor. Los obstáculos que encuentra todo aquel que no quiere vivir una vida de obediencia, o aquel que haya obstáculos en la Torah. Y la palabra “ancha” del G4116 = platus = plana. Sin problemas, sin exigencias ni compromiso. Yahushua dijo: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos” – Juan 10:9. Todo aquel que entra por la puerta estrecha, en completa obediencia a la Torah, entrará y tomará posesión de la herencia. “Esta es puerta de YHWH; por ella entrarán los justos” – Salmo 118:20.
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