“Un solo error acaba con muchos bienes” (Eclesiastés 9:18)
¿Cuánto nos ha costado una palabra dicha sin pensar, un acto irresponsable, una infidelidad, un momento de ira? Parecen cosas insignificantes, pero son esas pequeñas grandes cosas que pueden hacer de nuestra vida una completa pesadilla. Y el problema no es sólo lo que hemos dicho o hecho, el problema en sí, es que, si salió de nosotros es porque tiene raíces muy dentro de nuestro corazón. Por consiguiente la solución no es simplemente pedir perdón, sino tratar con la raíz del problema, pedir ayuda, ir a YHVH, aperarnos de los recursos del cielo y buscar liberación, buscar sanidad. Tal vez paguemos un precio alto, pero aprenderemos lecciones que nos ayudarán a crecer y a madurar.
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